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L'arrel TAR

Esta raíz, como en tantas otras raices, admite en la pràctica pequeñas variaciones fonéticas. De hecho lo que hoy admitimos como fonema, antiguamente eran variaciones fonológicas, no fonéticas, que no daban un sentido diferente a la palabra. Otra de las cosas que actualmente no se admite es el significado de un solo fonema, ya que el significado siempre se asocia a la palabra, o como mucho a las raices y a los morfemas, nunca a los fonemas. Todo ello parte de la teoria de la convencionalidad de los signos lingüísticos de las palabras, propuesta por Sausure y aceptado por casi todo el mundo científico. Según esta teoria el significado y el significante son dos planos que se unen en la palabra pero que no tienen ningún relación entre ellos, son dos planos unidos convencionalmente por el hombre, por la comunidad lingüística.

Como yo no comparto esta teoria, por muy aceptada que este en toda la comunidad científica, creo que si el signo lingüístico tiene una relación psicológica que une el plano semàntico al plano fonológico, y por lo tanto, el sonido tiene en si un valor semàntico. En el caso de la raíz "tar", que hoy me ocupa, hay tres fonemas "t", "a" y "r" , que cada uno lleva en si su propio significado. Cada fonema, como antes comentava, puede presentar diversas variantes fonéticas, sin tener cada uno en origen un significado diferente. Para la "t" tendriamos "t" y "d", ya que la distinción sorda-sonora creo fue posterior al momento de creación de los primeros fonemas, para "a" no hay variación, que yo conozca al menos, y para la "r" podemos encontrar la vibrante "rr" y la no vibrante "r", que da lugar a que hoy encontremos palabras donde la presencia de "r" o "rr" no es relevante, como en "coro" o "corro", "vara" o "barra", y que lo sea en otras palabras como "caro" o "carro".

Esta raiz "tar" la encontramos muy claramente en palabras como "tarde", "tarta", "tartamudo", "tarro", "tara" o "dársena", entre muchas otras. Cada una de ellas parece tener diferentes origenes, a veces en lenguas diferentes al latin, pero lo más curioso es que algunas de ellas se le reconoce un origen onomatopéyico, como para "tart-" de tartamudo. La Real Academia Española no suele buscar la etimologia, casi nunca, en la lengua vasca, cuando sabemos que tanto en época antigua y medieval, cuando se formó el castellano, y aún antes, cuando se formaba el latín, estas lenguas debieron estar en contacto con el vasco antiguio o proto-vasco. De hecho palabras tan corrientes en nuestro idioma como "izquierda", proviene de la palabra "ezkerra", con la que dan nombre a la mano izquierda, ya que esta se forma con la palabra "esku", mano, y "ker", torcido, pues de todos es sabido que la mano izquierda es la mano torpe, que hace las cosas sin destreza, y que el castellano y otras lenguas latinas cogieron esta palabra en lugar del "siniestra" latino. Esto ya nos deberia hacer dudar del único origen latino de muchos idiomas, y ver si algunas palabras vascas estan emparentadas con muchos de nuestros vocablos. Una muestra de la antigüedad del idioma vasco es la presencia de la palabra "haitz", piedra, para nombrar muchos instrumentos, hoy de metal, pero antiguamente con toda seguridad de piedra, como "aizto", cuchillo, o "aizkola", hacha, palabra que también, junto con "azada", provienen de esta raiz "haitz", con su variante en "atx".

Precisament usando el léxico vasco es como podemos encontrar explicación para muchas de nuestras palabras. En el caso de la raíz "tar" tenemos varias palabras que nos pueden ilustrar y dar pistas al respecto. Se trata de la palabra, normalmente sufijada, "arte", que equivale a nuestra preposición "hasta", aunque también y como veremos posteriormente, a nuestra preposición "entre". Esta palabra habitualmente sufijada forma alocuciones como "gero-arte", ’hasta después’, o "bihar-arte", ’hasta mañana, etc. También la encontramos en el dia de la semana "martes", que en vasco es "aste-arte", de "aste", semana, y "arte", entre, ya que antiguamente la semana vasca estaba compuesta por tan solo tres dias: "aste-lehen", el dia primero de la semana, "aste-arte", entre semana, y "aste-azken", el último de la semana. Por lo tanto "arte" tiene este significado espacio-temporal de ser lo que media entre dos puntos, o desde el ahora y aquí hasta un punto definido por la palabra que acompaña "arte" (despues, mañana, etc.).

De hecho "arte" puede adquirir una "t-" inicial y formar la palabra "tarte", con el significado de ’distancia’, espacio o tiempo que esta comprendido entre dos puntos de referencia, el punto de origen, o primera "t", y el punto final, o segunda "t". "Tarte" no solo significa ’distancia’, sino lo que esta en medio, entremedio, intermedio. Así, pues, el vasco "arte" y "tarte" nos dan la solución que buscabamos para la raiz "tar". Y no solo estas dos, sino también la terminación típica de las personas originarias de un pueblos, región o país, que forman su gentilicio con la terminación de "-tar" o "-dar", como en "baztan-darr-a", el originario del Baztan. A veces este "tar" queda limitado a "-ar", como en "donosti-arr-a", el de Donosti, ya que el nucleo más semántico de "tar" es "ar", que representa la ’extensión’, "r", hacia lo externo, "a", siendo la "t-" un refuerzo o referencia de la zona o pueblo del que se parte, desde el cual se extiende la persona. Queda pues también claro el sentido del fonema "t" como puntos referenciales, de inicio, la primera "t", y de final", la segunda.

Pero esta comparación con el vasco no es la única forma de aquilatar y detectar el verdadero valor de la raíz "tar"; tengo también otros métodos que nos pueden llevar al mismo resultado. Por ejemplo la comparación con las palabras latinas como son, por ejemplo, "articulus", en el sentido de aquello que une, es decir, aquella que se encuentra en medio, entremedio, de dos miembros. Este es el mismo sentido que veiamos para algunos casos del "arte" vasco. Igualmente, el oficio o actividad transformadora del hombre, es denominado en el latín como "arte", ya que este media entre el hombre y la materia sobre la cual actua. El "arte" es un saber que hace que el hombre sea capaz de modificar la materia y darle la forma y la función que desea. Estas dos palabras, que no son las únicas, nos informan que el latín ya conocia esta raiz "tar", aunque fuera en un estado originario como es la previa "arte", de la cual se puede formar la palabra "tarde", en el sentido de tiempo que media entre el inicio de una cosa y su final, la distancia temporal, y por lo tanto cuando este tiempo es largo, su duración "tarda".

Otra fórmula que nos puede servir de método es la comparación de "tar" con otras raices homogéneas, en las cuales unicamente se varia la vocal: "ter", "tor", "tir". En todas ellas se mantienen los fonemas consonánticos y su posición, variando unicamente el significado vocálico. Para "ter" tengo entendido que da nombre a los límites que limitan, valga la redundancia, un espacio, de aquí palabras como "término", "terminar", "inter", y otras que indican unas relaciones que limitan la familia, como "ma-dre", de "ma-ter", "fra-ter", etc. "Tor" seria aquel espacio recorrido no externamente, ya que la vocal en este caso es la "o", sino el espacio que limita al individuo, al ser único, y de aquí la presencia de "o". Como este recorrido suele ser siempre envolvente para cerrar la unidad del individuo, tenemos que las palabras que significan envolver, torcer, tornar, llevan generalmente esta raíz. Por último "tir", refleja el sentido de la extensión de aquello que no recorre algo hacia fuera, sino hacia su parte interna, su interior, como en "tirar", "triturar", "tri-", etc. En esta última raíz la tendencia ha sido a eliminar por su debilidad la "i" intermedia quedando reducida esta raiz " tr-" como en "trizas", "trillo", "triste", etc. Queda, pues, clara la relación de "t" más las raices "ar", "er", "ir" y "or", con sus respectivos significados, lo que da palabras con raices paralelas.

Una relación de palabras con la raiz "tar" o "dar", según la Academia del español, nos hará ver como se hace derivar palabras similares, con origen seguramente común, de idiomas lejanos y de palabras, que, aunque se les da un origen cierto, en realidad no lo son tanto.

Como origen incierto se dan: "tarro", "tarrina", o el catalán "tarró" (turrón). Todas son cosas que estan metidas en un recipiente que les da unos límites, y por lo tanto son cosas que quedan "entre".

Como onomatopeyas: "tartamudo", "tartaja", donde queda clara el hablar a trozos, entre medias.

Del latín: "tarde", "tardar", etc. Muy pocos para una lengua que es de origen latino.

Del árabe: "tarima", y este del persa "taram", pabellón de madera. "Tarr", instrumento parecido al pandero, y en donde queda clara su significación de ’piel o cuero situada entre un bastidor de madera’. "Dársena", de "dar assina’ah", casa de la indústria, una apreciación del todo equivocada, ya que la dársena no es ni ha sido nunca una casa, sino un muelle. "Tara", de "tarh", acción de sacar, apartar, también dudoso.

Del griego: "guitarra" de "kitara" del cual también ha derivado "cítara", según parece a través del latín. La caja de la guitarra y de la cítara recuerdan mucho al de un pandero al que se le han situado unas cuerdas. "Cántaro", de "kantaros", y en donde "tar", creo, se refiere a la obertura o boca que se situa en la parte acabada en punta, en la parte más alta del recipiente. "Tarsos", de "tarsos", huesos que estan entre la tibia y el peroné de la pierna y el metatarso o huesos que dan lugar a las falanges de los dedos, por lo tanto, que estan situados entre ambas partes (pierna y pie).

Del fráncico o francés antiguo: "tarta", donde también queda clara su relación con el recipiente que situa sus limites y su encaje "entre". "Targeta", de "targette", escudo pequeño, aunque mejor decir que era una pequeña parte que se superponia sobre las piedras de una casa y luego como cartulina de pequeña dimensión, situada sobre un papel. "Dardo", de un supuesto "darod" y este del inglés antiguo "darodh".

Sin embargo en el vasco encontramos palabras tan originales como estas:

"Taratulu", taladrar, "tarrapata", redoble, "tarrapataka", atropelladamente, "tarrapatari", inquieto, "tarratada", destripado, "tartalo", gigante, "tarte", distancia, "tarteka", a trozos, "tarteko", entremedio, "tartide", paralelo, "dardar", temblor, "darion", el que fluye, el que mana.

 

Una segona fase d’analisi és veure aquesta arrel "tar" en les paraules que no són de lèxic comú, sinó que pertanyent a noms propis, ja siguin de llocs, o topónims, o de persones, o antropònims. Són especialmente el topònims els noms que han perdurat en el nostre territori, denominant rius, muntanyes, pobles, etc,, els que ens donen pistes sobre arrels i idiomes que es van parlar amb anterioritat al llatí, i que ara ja no recordem el seu significat, un cop desapareguda la llengua que va donar lloc al topònim. No cal aquí fer més explicacions sobre la importancia dels noms propis, que ens donen noms com a persones, famílies o grups i nacions, pero si recordar que els noms propis no deixen de ser noms comuns que anomenen coses o elements singulars, curiosos, normalmente descrits amb dos noms comuns de l’estil de "vila-nova", etc. Molts són els noms de lloc dels quals ignorem el seu significat, ja que no es poden interpretar en el nostre idioma actual català. Què dir de noms com Vilanova de la Barca, on tots els termes són intel·legibles perfectament, però què passa quan els noms són totalment opacs, indesxifables, o només ho són en part: la Seu d’Urgell, on Urgell és un nom no interpretable des del català, o el Prat de Lluçanès, on Lluçà tampoc el podem interpretar, o Oliana, subjete a possibles interpretacions en base als idiomes més inverosímils en funció de les simpaties i coneixements del lingüista que interpreta el nom. Per això és tan important interpretar les arrels que donen un signitifcat correcte a les nostres paraules i noms comuns, per després poder interpretar facilment els nostres topònims i els nostres noms propis.

Per això és tan importan interpretar les arrels que donaran un significat correcte a les nostres paraules i noms comuns, per després poder-ho utilitzat per interpretar els nostres topònims i els nostres noms propis. És el cas de l’arrel "tar", amb les seves variants en "dar", "tarr" i "darr". Són molts els pobles d’Espanya que contenen aquesta arrel: Daró, Daro, Estartit, Tarragona, Tàrrega, Tarrés, Taradell, Tarrós, Tarter, Tartareu a Catalunya, Tarazona, Taray, Tara, Tardienta, etc. i 50 més, així com noms antics com els de Tarsis o Tartessos.

Seguint amb la interpretació acceptada com a correcta en els apartats anteriors per a "tar", hem d’atribuir a aquesta arrel el significat d’allò que es troba entre mig, al mig, entre un punt i un altre, o quelcom així com pot ser, per exemple, un planell aillat, una elevació o muntanyeta, habitualmente aplanada, situada al bell mig d’unes planes o entre unes valles, punts que van estan ja de bon inici de la civilització com a punts estratégics on situar un poble, un lloc fortificat, ja que des d’allí era més fàcil controlar l’entorn, i protegir-se i defensar-se d’atacs.

Bé, la realitat d’aquesta descripció és confirma amb la situació geogràfica de ciutats tan emblemàtiques com la milenaria ciutat de Tarraco, amb el seu pes importantíssim en l’época de l’imperi romà. Com quasi sempre aquesta arrel no la trobem en estat pur, com podria ser el nom "Tar" únicament. Quasi sempre, i com en quasi tots els noms propis, es presenta aglutinada a d’altres arrels, com en el cas de Tarr-aco, a l’arrel, o morfema, "-aco", per la qual cosa ens és del tot imprescindible conèixer també aquesta segona arrel. "Ona" és una tercera arrel que sembla va ser afegida posteriorment, i seria comparable a les altres "ona" que trobem com a terminació en moltes ciutats. L’arrel "aco" o "acus" si ho fem amb terminació del cas nominatiu llatí, representaria que era l’arrel nuclear, a la qual complementaria "tar", ja que la situació per llegir l’aglutinació de dues arrels és sempre la primera com a complement, i la segona com nucli, és a dir, la primera arrel li podríem afegir un "de " i la segona representaria el nom important, nuclear o principal.

Abans de continuar cal dir que les arrel que més comunment trobo en aquesta feina d’anàlisi lingüistic és l’arrel senzilla, més primitiva, composta per vocal més consonant, com les del tipus: an, en, is, as, ab, ok, etc. També, i per aquesta lògica que ara senyalo, l’arrel "tar" no debia de portar cap vocal final, i, per tant, la vocal posterior seria la vocal de la següent arrel. També és molt probable que l’arrel "tar" fos inicialment "atar", "etar",... ja que el temps ha esborrat aquesta vocal inicial. Però centrant-nos en la segona arrel, la principal, seria quelcom així com "ak", una arrel coneguda perquè es troba presente en gran quantitat de paraules. "Acus" , en la seva terminació en "ac", dona nom a gran quantitat de pobles, especialment situats en la Galia, i per tant, amb una procedència pressumiblement céltica. Pobles aranesos i francesos encara avui ens ho confirma: Gaus-ac, Vil-ac, Cogn-ac, Marsill-ac, etc. No solament sembla ser un sufixe celta sinó també basc, ja que en aquest idioma trobem molts noms toponims comuns on "aga" fa la seva terminació. Per exemple, "Harri-aga", sembla poder-se traduir com ’lloc de pedres’, i se li dona un sentit bastant genèric a aquest "aga" basc, segurament emparentat amb el "ac" celta o gal.

El yin i el yang i l'idioma mandarí

La llengua xinesa té unes característiques que la fan diferent d’altres llengües, i molt original. En primer lloc cal dir que parlo del xinès sense una gran preparació, ja que el meu coneixement del xinès mandari és molt límitat. L’estudi que faig ho és des del vessant comparatiu, i és des d’aquest punt de vista que he fet l’estudi següent. La intenció era i és estudiar el xinès mandarí en les seves possibles similituds i punts en comú amb les llengües europees.

El mandarí és uan llengua d’estructura simple, amb monosíl·labs, que no té morfemes ni flexions de les paraules, ni conjugacions. Són paraules invariables. Els monosíl·labs, de vegades, donen nom a paraules, i de vegades cal la intervenció de dos o més monosíl·labs per formar el que entenem com una paraula. Els monosílabs també tenen una caracaterística típica del mandari: sempre acaben en vocal o en "n", aquest fonema amb dues variants: "n" simple, i "ng", nasal amb final gutural, com, per exemple en el català, "pre-nc". Aquesta estructura tan sencilla i invariable de les seves paraules, composta per monosílabs sempre, fa que pugui semblar, en principi, de fàcil estudi. I és aquí on vull incidir en una petita, però cabdal, qüestió: MOLTES PARAULES QUE ACABEN EN "-IN" O "ING", COINCIDEIXEN EN EL SEU SIGNIFICAT AMB L’ARREL "IN" ESTUDIADA EN ELS IDIOMES EUROPEUS (BASC, CATALÀ, CASTELLÀ, ANGLÈS, ETC.).

Curiosament moltes paraules, especialment les iniciades amb "y", "j", o "q" (só xeix), més la terminació "in" podem veure quins són els seus significat, tots ells relacionats amb el que és: a dins, a l’interior, en llocs buits, matèria interior, per tant, petita, amagada, interna. Només cal veure, paraula per paraula, aquestes mostres i el seu significat:

- jin ru : entrar

- yin jin : introduir

- qin nai: intimitat

- yin ju de: retraigut

- ci xing: femella

- jing li: energia (amb una "in" coincident amb la "in-" de "in-ergos", treball intern, del grec)

- ying zi : ombra

- yin an de : ombrivol

- yin shua : impressió

- yin liao : beguda

- yin zhi : prohibir

- jin zhi : veda

- ying er : nen

- jing : pou

- jing de : net (pes)

- yin jie : síl·laba

- ying : mosca

Altres paraules tenen la presència de la "i" on de forma molt clara es reflecteix el seu valor semàntic de tot allò inferior, intern, petit, interior, etc.:

- zai : en

- zai li mian : dins

- nei bu de : interior

- hai di de : submarí

- di di : subsòl

- li jie : penetrar

- jin jin : sol (de soletat)

- li ming : matinada

- jing pain : lluna

 

Algú podrà objectar que el xinès mandarí no només tenen valor els seus fonemes, sinó l’entonació que cada vocal pot pendre, en total quatre tipus diferents d’entonació o accent. De fet cada entonació, de les quatre possibles, cosa que en aquest estudi i per simplifiar he obviat totalment, fa variar sustancialment el significat de cada monosíl·lab, de la mateixa manera que també en el nostre idioma català una paraula canvia sustancialment segons on porti l’accent. Aquest és un recurs de quasi tots els idiomes per desfer la gran quantitat de paraules homónimes amb que es trova. Encara que moltes vegades es diu que són paraules totalment diferents, amb origens diferents, i que la casualitat ha fet que s’assemblin, o fins i tot, siguin i sonin iguals, jo penso que aquestes paraules homónimes són bàsicament iguals. La paraula original és manté en les dos paraules homònimes, però han anat adquirint significats diferents, que aparentment responen a origens diferents, ja que anomenen coses diferents. D’aquí que es tracti de reforçar les diferències amb diferents accentuacions, com en el català trobem en les vocals "e" i "o" amb les seves dues possibilitats de pronunciació: obertes i tancades. Així la paraula "sol", l’astre, s’accentua diferènt del "sòl", amb "o" oberta. Algú em dirà que són dos paraules ben diferents (sol i sòl) i sense cap mena de origen o punt en comú. Jo, personalment no només no ho crec sinó que estic convençut de que no és així, i que fins i tot d’altres de semblants com "sol", adjectiu de "soletat", també comparteixen origen comú. Ara no és el moment de demostrar això, ja que ens aniriem molt lluny del que ara estem tractan i , per tant, ens interesa.

 

Tornem al títol d’aquest article, el yin i el yang. Tothom que hagi tingut ocasió de conèixer alguna cosa de filosofies orientals, zen, taoisme, etc., haurà pogut entendre que aquesta bipolaritat coincideix amb el que ara estem parlant: la universalitat de l’arrel "in", i també "an". En l’idioma i l’escriptura mandarines el "yin" com ja hem tingut ocasió de llegir, expressa una sèrie de coses: el costat ombrivol de la muntanya, l’obaga, també la dona, la foscor, la lluna, lo negre, lo negatiu, etc. És tot un arquetip que jo associo a aquesta arrel "in". En contraposició tenim el seu oposat antagònic i complementari: el yang, que expressa el costat solejat, l’home, lo blanc, lo positiu, la llum, etc. Curiosament també l’arrel "an" dels nostres idiomes europeus coincideixen en lo més bàsic i elemental amb les paraules que contenen aquesta areel:

 

- shan : muntanya

- nan ren : home

- shang : pujar

- yan : sol

- yang : oxígen

- yang : mar

- huo yan : llum

- lan pan : negociar

- yan dou : pipa

- jiang : riu

- xuan yan : manifest

 

Ja per finalitzar és ben evident que l’univers es manté sotmés a la llei de la bipolaritat: lo interior i lo exterior, lo bo i lo dolent, la llum i la foscor, el mascle i la femella, lo petit i lo gran, lo alt i lo baix, etc. Aquest dicotomia bipolar en la llengua, ja segurament la més primitiva, debia d’estar identificada a dos vocals contraposades : la "a", que reflectiria tot allò extern, gran, superior, luminós, solar, crescut, manifest, i la "i", que donaria nom a tot lo petit, lo intern, lo inferior, lo fosc, la lluna, lo no manifest, lo amagat, etc. Aquest dualitat tan simple, si a més, s’uneix amb la "n", com fonema que donaria nom a tot allò que té existència, que té matèria, tindríem dos de les arrels més bàsiques i universals: la "in" del yin i la "an" del yang.

 

L'ARREL IK

L’arrel "ik", a més de la seva presència en moltes paraules, de les quals forma part intrinseca, forma tres morfemes diferents, identificatius dels casos bascos. A més de la paraula "txiki", petit en basc, on "ik" s’aglutina amb una altra arrel (tx-) fins a formar una única arrel, els casos partitiu, -ik, ablatiu, -tik, i locatiu, -ko, son derivats o formes variants d’aquesta arrel "ik". Igualment el morfema de l’adverbi de modus "ki", amb molta probabilitat pot ser una variació més de l’arrel "ik" que arriba a "-ki" després de perdre la -i d’"-iki".

També el sufix morfemàtic "-ko" no presenta una evolució clara que faci evident la seva procedència des d’"ik". A més "-ko" és el sufix del morfema verbal del futur basc, utilitzat per formar els temps futurs. "Eman", donar, forma la forma verbal impersonal de futur en "eman-ko", que podem traduir com ’de donar’. L’absència de la "i-" inicial de un suposat "iko" podria ser un recurs normal de totes les llengües d’abreujar o contraure certs morfemes molt repetits o que milloren la seva eufonia abreujant-los. Així d’"iko" és molt probable que evolucionés cap a "ko". La "-o" final de "ko" va estar afegida, segons crec, amb posterioritat i podria obeir a una aplicació del pronom personal "-o", que trobem principalment en la conjugació verbal per a la tercera persona del singular amb funció de complement indirecte (per a ell). També "o" forma part dels articles determinats, i en casos de proximitat i confiança, com en "herri-tarr-ok", los del poble. La prova més contundent de la relació entre "ko" i "ik" ens ve de la seva característica funció de locatiu, és a dir, del lloc del qual una cosa o una part és extreta. Com, per exemple, "etxe-ko atea", la porta de la casa, on porta és una part de la casa. En això el genitiu locatiu es diferencia del genitiu possessiu basc, acabat en "-en", que es utilitzat pels casos de coses que són generades per una altra, com en "ama-r-en semea", el fill de la mare, on fill no és una part extreta de la mare, sinó un ser del tot diferent generat o format per la mare, que actua com posseidora del fill. Ambdós casos bascos poden ser facilment confosos ja que els dos són traduits al nostre idioma per la mateixa preposició "de", a l’’igual que el cas partitiu "ik" o el ablatiu "tik", que també són traduits per de i des de, respectivament.

Versió en castellà (ampliada):

 

 

 

El pico, la miga, el chico y otros “ico”s relacionados

 

En principio relacionamos las palabras entre ellas por su significado. El significado de las palabras la dan las cosas que nombran, pero muchas veces cada palabra puede nombra cosas muy diferentes, y en otros casos, diferentes palabras son aplicables a una misma cosa. Por ello siempre nos debemos preguntar: ¿qué es lo que realmente significa esa palabra?¿Cual es su etimologia, su origen, su semàntica, escondida bajo un significado más o menos aparente?

Pico” es una palabra que puede nombrar diferentes cosas, i que en principio no parece claro que provengan de un origen común: puede significar el extremo agudo, afilado, utilizado como herramienta, y que sirve, precisamente, para “picar”, un derivado más de “pico”, que nos abre todo un nuevo campo semàntico. También significa la boca puntiaguda de las aves, así como el extremo puntiagudo de las cimas montañosas, habitualmente rocosas. Pero fuera de las formas, más o menos agudas y en el extremo de una cosa, o animal, reciben también el nombre de “pico” las pequeñas cantidades que son extraidas, muchas veces por el efecto del “picar”, de una massa, de un objeto macizo. Así tenemos que ambas cosas: las extremidades puntiagudas, y las pequeñas cosas extraidas tienen el nombre de “pico”, un mismo nombre pero sin tener la seguridad de pertenecer a un mismo origen.

De hecho, y tal como iremos vienda a lo largo de todo este escrito, la raíz “ic” le da ese sentido de ’cosa extraida del interior’. En el caso de la acepción de “pico” más habitual, la extracción se debe entender como el extremo y su forma aguda es como si una fuerza exterior efectuara un estiramiento de la masa de donde surge el pico, seria la extracción desde el interior dandole una salida hacia afuera o hacia arriba. Segun la Real Academia Española “pico” es una palabra celto-latina, “beccus”, con el mismo significado que ahora conocemos. También las partes pequeñas del tiempo o del dinero son denominadas como “picos”, como algo pequeño que se añade o suma a las cantidades más grandes y redondas.

Otras palabras que derivan de “pico”, además de “picar” son sus diferentes accepciones, tenemos “pica”, “peca”, “apícola”, “ápice”, etc., estas últimas con una “a-” inicial que con el tiempo fácilmente se puede haber elidido.

La “miga”, aplicada habitualmente a las pequeñas particulas de comida que se desprenden al cortarla o comerla, proviene de la palabra latina “mica”, ’trocito pequeño’, concepto que se ha conservado integramente en el catalán “mica”, sinónimo de “poco”. Por su simple claridad semàntica casi no es necesaria la explicación sobre su relación con la raíz “ic”, con su significado de ’extracción del interior’, ya que casi es un calco que solo sufre el añadido de la “m-” inicial, que también refuerza ese concepto de ’extracción’, por el valor semántico de “m-” como ’desprendimiento de algo’, como ’caida, producción involuntaria’. Es decir, la extracción que representa “ic” se da por el hecho de desprenderse de algo, lo cual produce esas pequeñas particulas como son las “migas” en el acto de partir el pan. Una palabra muy probablemente relacionada con “miga” es “migrar”, con sus derivados “emigrar” o “inmigrar”. Aquí tenemos a la persona como parte que se desprende de su comunidad de su conjunto, de su ambiente, para marchar y separarse de su grupo.

La tercera palabra, ya tratado por mi en otro articulo publicado en este foro, “el chico Che”, se referiere al adjetivo “chico”, a veces nominalizado, que creo que equivocamente los diccionarios etimológicos lo relacionan con la palabra latina “ciccum”, ’pequeña membrana de algunas frutas’, que por extensión significa ’cosa de muy poco valor’. En realidad tenemos el adjetivo vasco “txiki”, ’pequeño’, que de forma sencilla y clara nos da el verdadero sentido y origen de esa palabra, encontrado en el vasco, cuando los latinistas se esfuerzan en remitir la mayoria de las palabras al latín.

Txiki” al igual que “xic” en catalan, no solo indica a personas o cosas pequeñas, sino a partes de cosas que son extraidas, y que por ser extraidas de otras más grandes, casi siempre son cosas pequeñas, tal y como es el bebé recienacido, extraido del cuerpo de su madre. En catalán, la palabra “xic” viene a representar, también, un sinómino de ’poco’, ’trocito’, ’pizca’. La misma palabra “achicar” indica el acto de ir extraiendo, habitualmente agua, poco a poco, en pequeñas cantidades.

Nuevamente en “chico” encontramos la raíz “ic” que ocupa un valor nuclear en la palabra, y no por casualidad le da ese valor semántico de cosa extraida del interior, más un primer fonema “ch” con su significado, al menos que yo tengo constatado, de ’depósito, y del cual se extrae esa pequeña parte.

Muchas otras palabras son las derivadas de “ic”, que encontramos ya con otras formas, de morfemas, más que de lexemas, con su caràcter de sufijo habitualmente, pero tambien de infijo o prefijo. Por lo tanto, además de raíz nuclear de muchas palabras, de muchas raices, encontramos a “ic” en algunos morfemas.

Por ejemplo, los adjetivos tan típicos acabados en “-ico”, que creo tienen sus antecedentes en el latín y el griego, aunque no únicamente, forman nombres del tipo: fis-ico, táct-ico, art-ico, etc. (con origenes griegos) o mág-ico, sabáti-ico, domin-go, hispán-ico, etc., con origen latino. No solo conserva la capacidad de formar adjetivos desde la antigüedad sino que aún hoy, actualmente, puede continuar formando adjetivos nuevos: bás-ico, lingüist-ica, telemát-ica, etc. De hecho parece ser el griego en donde el caso gentivo se formava a través de la terminación “ikos”, y de aquí su valor de determinativo o genitivo, que hoy podemos traducir como ’de’, o ’propio de’ o ’perteneciente a’.

Otro grupo derivado de “ic” lo encontramos formando parte de las misma raices de ciertas palabras, en donde los morfemas que hemos visto, quedan confundidos con la misma raíz a la que complementa, y que en su dia debió utilizarse para formar un genitivo o adjetivo. Se trata de palabras como “pellizcar”, del latino “vellicicare”, con el significado idéntico a “pellizcar”. “Velli” es la raiz de la palabra “piel” y “pelo”, y de cual se debió formar “vellic-ic”, en el sentido de extracción de la piel, coincidente con el valor del “pellizco”, aunque quizás otros autores quieran ver en este “ic” la parte de “-care”, como morfema verbal con el significado de ’hacer’.

Otra palabra donde se confunde “ic” es “antigua”, derivada del latin “antiquus”. Aquí vemos que el hecho de escribir “antiquus” con “qu” nos impide ver un caso más del morfema “ic”, esta vez aplicado a “ant-” con el significado de ’antes’ o ’delante’, tal como corresponde a lo que pertenece al tiempo delante, o que vino anteriormente. Dentro de este grupo también podemos incluir las palabras analizadas en un primer momento: pico, miga y chico, en donde “ic” se integra perfectamente a la raíz de la palabra.

Un tercer grupo és el formado por palabras que han sido definidas como onomatopeias al ser “ic” un aparente sonido de ciertas acciones, aunque es en estas palabras donde más claramente se transparente el significado real de “ic” por arrancar el mismo de conceptos psicológicos de los fonemas.

Tenemos palabras como “tic” o “clic”, que la Real Academia Española, en su diccionario etimológico, da como onomatopeias, y en cambio en otros diccionarios de otras lenguas reconocen otros origenes no estrictamente relacionados con la onomatopeias, es decir, con los sonidos físicos transcritos por las palabras. Estas palabras estan compuestas con “ic”, y en donde queda muy claro el significado de lo ’extraido del interior’, en el caso de “tic” con un fonema “t” que representa el referente, algo determinado, del cual se extrae una parte, ya sea aplicado a movimientos de cosas (saeta del reloj, péndulo, latido de la sangre, etc.) o de partes o miembros del cuerpo, efectuados de forma rápida e involuntaria. En el caso de “clic”, ese movimiento de extracción se realiza sobre un movimiento previo definido por “cl-” que significa aquello que esta undido, desgastado, cl-avado, que son conceptos derivados de la raiz “cal”, apocopada en “cl”.

Estas palabras supuestamente onomatopeias nos llevan a nombres de movimientos oscilatorios, identificados como movimientos de interior a exterior, como son: tic-tac, zig-zag, ñic-ñac, etc. En estas palabras antagónicas se ve bien claramente como la “i” y la “a” representan movimientos de sentido contrario, que juntos nos dan el movimiento oscilatorio típico de las idas y venidas de ciertas cosas. Aquí “ic” vuelve a relacionarse con los “ic” analizados, es decir, aquello que se extrae del interior, a diferencia de “ac” para lo que se extrae del exterior.

 

  1. En otras lenguas.-

 

Esta raíz “ik”, como todas las raices más primitivas i simples, clavan sus raices, y valga la redundancia, en las lenguas más antiguasm como ya hemos visto en el latín y ahora veremos en el griego. El griego, junto al vasco, representan lenguas simples, con contenidos facilmente interpretables a través de las raíces simples, como la que estamos comentando. También el inglés y el ruso, por huir de la zona más mediterránea, también comparten en su léxico, muy diferente en principio al de las otras lenguas, la presencia de la raíz “ik”.

 

El griego forma muchos de sus adjetivos con la terminación “-ikos”, según creo por ser la terminación correspondiente al genitivo, formado habitualmente por “aikos”. De “gine”, mujer, forma su genitivo en “ginaikos”, de mujer. Aunque no són muchas las palabras formadas con este sufijo, si son lo suficientemente importantes para tener en cuenta su influencia posterior en el latín, y las palabras científicas y cultas formadas posteriormente en las lenguas latinas usando este mismo sufijo. De “polis”, ciudad, tenemos “poli-tikos”, ciudadano, de los ciudadanos, “poie-tikos”, creador, poético, de “naos”, nave, “nautikos”, flota, “deratikos”, relativo a la caza, “gimnetikos”, perteneciente a los soldados de infanterio, los desnudos (gimnetes), de “basileus”, rey, “basilikos”, real, de “agros”, campo, “agroikos”, campestre, de “lira”, lira, “lirikos”, lírico, “proetikos”, pródigo, etc. Pero hay muchas otras palabras donde “ik” lo encontramos en la misma raíz de la palabra. Como hemos podido comprobar “ikos” va acompañado de una “t-” que actua como referente o reforzante de la unión entre raíz y sufijo. Eso nos lleva a buscar palabras que aparezca “tikos” en griego. “Tike”, es suerte, destino, pero “dike”, es costumbre, modo, proceso, y de aquí nombres que hemos heredado como “juris-dicción”, o “juri-dico”, en que “dico” se relaciona con la costumbre y con el proceso, así como también el adjetivo “dika” se refiere en griego a la justicia, lo justo. “Tikano” es un verbo con el significado de ’abarcar, conseguir’, y “tikto”, engendrar, parir. Como podemos comprovar queda claro en ellos su relación con “ik” como cosas que se extraen, como cosas que por ser extraidas de dentro son pequeñas y aparecen de pronto. Otras palabras caracteristicas con esta raíz son “micros”, pequeño, tan parecido a “mica” latino. “Iketes”, suplicante, que es quien hace extracción de algo gracias a sus súplicas. “esikos”, es ’traquilo, quieto’, como corresponde a algo que sale o es extraido de “es-” como prefijo que implica ’salir’. También “pikos”, agudo y penetrante, se relaciona con “pico”, y “adikos”, injust, es el adjetivo negativo de “dikos”, justo. Por lo tanto, “tika” será un sufijo heredado hasta nuestro léxico con el sentido de ’proceso, costumbre, manera’, que dara nombre a los fenómenos que acompañan a ciertas cosas: “seman-tica”, el proceso de “seman”, significado, el proceso de los significados, y que luego lo hemos visto traducir como ’ciencia’.

 

La raíz “ik”, además de su presencia en muchas palabras de las cuales forma parte intrinseca, forma en el vasco tres morfemas diferentes, identificativos de tres casos vascos. Además de la palabra “txiki”, pequeño, y donde “ik” se aglutina con otra raíz “tx-” hasta formar una única raíz, forma los casos partitivo “ik”, el ablativo “tik” y el genitivo locativo “ko”, todos ellos derivados o formas variantes de esta raíz “ik”. Igualmente el morfema adverbial de modo “ki, con toda probabilidad puede ser una variación más de la raíz “ik”, que llega a “ki” después de un cambio de la “i” a la parte final “k-i”

También el sufijo morfemático “ko” no presenta una evolución clara que haga evidente su procedencia desde “ik”. Además “ko” es el sufijo del morfema verbal del futuro vasco, utilizado para formar los tiempos futuros. “Eman”, dar, compone la forma verbal inpersonal de futuro añadiendo “ko”, “eman-go”, que podemos traducir como “de dar”. La ausencia de la “i-”, de “ko” en un supuesto “iko” inicial podria ser debido a un recurso habitual en todas las lenguas de abreviar o contraer ciertos fonemas que por formar parte de morfemas muy repetidos, tiende a contraer y simplificar su pronunciación, como, por ejemplo, en el castellano “dado” tiende a hacer “da(d)o”.

Quizás lo que más nos puede hacer ver este origen sea la función del genitivo locativo, “etxe-ko atea”, la puerta de la casa, y en donde la puerta es una parte extraida de la casa, una parte de las muchas que integran la casa y que nosotros extraemos en el sentido de separar la atención de esta parte del conjunto. Se diferencia del gentivo posesivo vasco, acabado en “en”, en que es utilizado para cosas que no son generadas, como podria ser el hijo de la madre, “ama-r-en semea”, sino que son parte integrante del conjunto del cual es extraido.

La “-o” final de “ko” es un morfema de persona, un pronombre personal, como el que se utiliza para forma la tercera persona en las conjugaciones verbales vascas pluripersonales, en la función de complemento indirecto, “di-o-t”, yo se (a él) lo.... También en el articulo de proximidad encontramos este fonema “o” con el mismo valor que “a”, pero referido a cosas pròximas y conocidas: “herri-tarr-o-k”, los del pueblo. La eufonia debió hacer que “iko” se redujera a simplemente “ko”. “Ko” que luego entra a formar parte de conjunciones causales (-lako) y finales (-teko) añadidas a las formas verbales: “gara-lako”, porque somos, o “abia-tzeko”, para arrancar.

En el vasco tenemos, como ya hemos comentado, muchas palabras que derivan del caso partitivo o de advervios modales que acaban en “ik”, como:“danik”, de, desde, “albotik”, desde el lado, lateralmente, “besterik ez”, ningún otro, “biluzik”, desnudo, “bitatik”, de dos, “ezezik”, no solo sino, “aserik”, satisfactoriamente, “eziki”, a excepción, “azkenik”, finalmente, todas ellas son palabras facilmente visibles como casos partitivos que se han convertido en palabras nominales, o parecidas a los advervios, tal y como son los de modo acabados en “ki”.

Pero no es solo su presencia en el léxico como morfemas de casos o verbales, sino también en palabras corriente, a veces de muy pocos fonemas que nos lleva a identificar raíz y palabra. La primera seria “higatu”, consumir, desgastar, y en donde la “h” no juega ningún papel semàntico. “Ik” se asocia a lo que se extrae, y en consecuencia, a aquello que por extraerse se consume, se desgasta. En otras palabras vemos convertirse la “k” en “h”, seguramente para evitar cacofonias, como en “ihar”, seco, delgado, tan parecida a la anterior, “ihes”, huir, también “ikara”, movimiento, donde lleva, además de “ik” la raíz “ar” aglutinada. La más simple de las palabras quizás sea “hika”, callo, como lugar resultante de lo que se extrae de la piel y debido al roce. Otras palabras además del “txiki” nombrado en la primera parte, son cosas que son resultado de la extracción de algo que se encuentra dentro, como “bike”, alquitran, “bikor”, grano, pepita, quizás tambien “giharre”, músculo, y en donde “h” debe sustituir a una “g”, y que define al musculo como algo que se extrae, que sobresale del cuerpo. También los locativos “goiko”, superior, y adverbio modal “gaziki”, salazón.

 

En la lengua inglesa encontramos muchas palabras de una sola sílaba, la cual esta formada en su parte final por esta raíz “ik”. Quizás las más fácilmente entendibles a través de “ik” sean “dig”, cavar, así como también ’empuje’, seguramente relacionada con “dike”, dique, “chick”, pollito, un diminutivo idéntico al “chico” nuestro y “txiki” vasco. En el sentido de moverse encontramos “jiggle” , “wiggle”, mover, y “kick”, dar patadas. “Pick” con su total parecido a “pico”, significa elección, y colección. “Picket”, estaca, también comparte significado con el anterior. Otra palabra monosilábica es “nike”, con el sentido de ’mella, muesca’, lo que coincide con aquella parte que ha sido extraida. El mismo “pike” comparte significado con “pico”. En el sentido de estar delgado, seco, enfermo tenemos “sick”, enfermo, indispuesto, así como “sickle”, hoz, guadaña, ya que es el instrumento para extraer, para cortar, El tic nuesro también aparece en el inglés en “tick”, con el significado de latido, pulsación. Otras palabras más son “ticket”, billete, ya que el billete és “ticado” en el sentido de cortado en una parte para su inutilización en el momento de entrar. En el sentido de extraer tenemos “trigger”, disparar, “trickle”, gotear, y en un sentido más figurado “trick”, engaño, trampa.

Muchas son las palabras inglesas que por su sencillez y pocos sonidos nos remiten a esta raiz “ik”, aunque quizás por la misma simplicidad pueda dar lugar a equivocos debido a evoluciones fonéticas a veces no percibibles por los que no entendemos en profundidad la fonética inglesa y su evolución desde las lenguas germánicas o nórdicas.

 

También la lengua rusa presenta ciertas complicaciones por ser una lengua, a la vez flexiva y aglutinante, con una abundancia grande de raices y morfemas que confluyen en una misma palabra.

Empezando por aquellas que se refieren a diminutivos, al igual que nuestro diminutivo “-ico”, tan utilizado en algunas regiones españolas, especialmente la aragonesa, así como en algunos paises latinoamericanos. Una de las palabras más características con “ik” es el nombre del niño, joven, “malixic”, donde la terminación no es “ik”, sino “xic”, al igual que nuestro “chico”. También en el nombre de niña o jovencita tenemos “debuxka”, que no es más que un apoco de “debuxika”, con una contracción normal dentro de la lengua rusa a “debu-xka”, más la “-a” final del género femenino. Otros diminutivos se forman con esta terminación “-xka”: “d-oxka”, hija, “nemn-osko”, poco, trozo, “p-oxka”, yema, capullo, “sbe-xka”, cerilla, y otras palabras en donde se ve claramente el caràcter adjetivo: “koxebn-ik”, nómada, “tobar-ix”, compañero, con un “ix” evolución de “ik”, “xertexn-ik”, delineante, “prestumpn-ik”, delinqüente, “skeptix-eski”, escéptico, “fisix-eski”, físico, “motogon-xic”, motorista, etc. También ciertos objetos parecen presentar esta raiz como sufijo, quizás con caràcter diminutivo: “pipi-sika”, coño, “ax-ik”, caja, “oxein-ik”, collar, “pobo-xka”, banco, “polgusn-ik”, braga, “axe-ika”, célula, “b-oxka”, bota o “prasdn-ik”, fiesta. La misma bebida “bodka” creo que es un diminutivo de “boda”, agua, que deberia haber sido antiguamente “bod-xka”, aguita.

Pero como el latin, el griego y el vasco, el ruso también tiene casos y en el caso genitivo de los pronombres, interrogativos, demostrativos, determinativos y posesivos, vemos la terminación “-go”, igual que el genitivo locativo vasco. “Ko-go” significa ’de quien”, “txe-go”, de qué, “to-go”, de aquello, “sto-go”, de esto, “samo-go”, del mismo, “bese-go”, de todo, “e-go”, de ello, suyo, “ij”, (plural) suyo, de ello. En los adjetivos también encontramos el caso genitivo formado por “-go” (singular) y “-ij”, (plural). “Koroxe-go xeboleb”, de buena persona, “kad-ij gaset”, de qué periódicos. Algunos adjetivos, en su genitivo, acaban en “-iy”, “letn-iy”, de verano.

PER QUÈ

Istika és la composició de la paraula basca "hitz", paraula, més la terminació tìpica del grec "tika", amb el sentit de ciència, però més exactament ’abastar, aconseguir’. També és la última part de la ciència "lingü-ística", a la qual em vull remetre, i dirigir-me a tots aquells estudiosos que ho són, sense el formalisme i els autoritarisme que dona el ser professor universitari, catedràtico, autoritat en la matèria.

En aquest blog vull poder explaiar-me en totes les explicacions que faig sobre les paraules, siguin correctes o no als ulls de les autoritats lingüístiques, que de vegades es comporten com a veritable inquisició. No és un divertiment, però també ho pot ser, la ciència no ha d’estar renyida amb la diversió, amb la creació, amb la fantasia, amb la imaginació.

No obstant, intento sempre ser seriós amb mi mateix, no fer-me trampa, actuar amb noblesa i sinceritat, per la qual cosa i com diuen als jutjats, aquí només es diu la veritat i tan sols la veritat. En un terreny tan difícil com és el de l’etimologia, la semàntica, cal acceptar de bones a primeres un cert gran d’error, però també cal ser just amb un mateix i reconèixer que hi ha coses que si no són "vero", estan ben "trobates". De la discussió, una discussió serena, sense personalisme, sense desacreditacions, sense destruccions, sense insults, pot sortir la llum. La feina d’un equip, si tots van en un mateix sentit, és molt més potent que la del individu. Cal trobar, doncs, aquesta tasca de grup on la llum sorgeixi de la contraposició de punts de vista, a primera vista contradictoris, però molts cops, i després, complementaris.