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ANÁLISIS SEMÁNTICO

ANÀLISIS SEMÁNTICO

 

Dentro de la lingüística, y esto lo saben todos los estudiantes que estudian o han estudiado la asignatura de Lengua, tenemos diferentes tipos de análisis, o estudio analítico, de las palabras, es el análisis morfológico, por la forma de cada palabra y sus características propias, análisis sintáctico, que analiza las palabras por la función que hacen dentro de la oración o frase, también cabe un análisis fonético en el cual se estudian los sonidos que efectivamente se pronuncian en cada palabra y en cada oración, pero queda bastante olvidado, quizás por considerarlo demasiado obvio, el estudio de los significados, ya sean de las palabras que, cuando no se dan por conocidas se hace una pequeña definición del significado de la palabra. Este tipo de estudio, también llamado léxico, tiene especial interés cuando se trata de traducir la palabra a otras lenguas o desde otras lenguas, o cuando tiene un significado bastante complejo, con diversas acepciones que se necesita estudiar para conocer los motivos de esta diversidad semántica cuando se parte de una única palabra.

 

Este tipo de estudios se complica cuando se quiere hacer un estudio diacrónico y conocer el origen de la palabra, y su posterior evolución, muchas veces con cambios fonéticos en la pronunciación y escritura de la palabra. Por eso el estudio semántico de la palabra se complica si, además, queremos conocer sus orígenes y evolución. Además del estudio de la palabra, también es necesario hacer un estudio semántico de las partes de las palabras, para distinguir su parte invariable o lexema, y las partes variables o morfemas, así como los afijos. Los morfemas son variables en función de variables que afectan a las palabras como son el género, el número, el caso, etc. En cambio los afijos, añadidos al significado de la raíz o lexema de la palabra no son variables pero tampoco se pueden considerar núcleos semánticos de la palabra, y ocupan un lugar complementario significativamente hablando.

 

Tanto el estudio de las raíces como de los morfemas y afijos, actualmente, no es un estudio analítico, pormenorizado, sabiendo o intentando saber cual es el significado de cada partícula, y como esta modifica o complemente la raíz, en unión de las otras partículas y sus significaciones correspondientes que forman parte de la palabra. Este tipo de estudios solo llega a distinguir aquello que es más evidente, hacer un poco de análisis para separar aquellas partes, que, como en el caso de los morfemas, son del todo evidentes por su variación. Por ejemplo, dentro de la palabra “cas-a-s” aparecen “cas-” como raíz, “-a-” como morfema del género de la palabra, en este caso género femenino, y “-s”, como morfema del número plural en general en todas las palabras.

 

Otros análisis y particiones más profundas no se hacen ya que se ignoran en muchas palabras los significados que pueden tener ciertas partículas, incluso de las mismas raíces de las palabras. El significado siempre se le atribuye a la palabra completa, y no a cada parte, ya que, de lo contrario, esto nos llevaría a un mundo sub-léxico, de análisis de las partes y no de las palabras, estudio que nos podría comportar muchas sorpresas, y en el cual este estudio si piensa entrar.

 

De hecho las palabras las podemos encontrar escritas, las partes, sin las palabras, no las encontramos casi nunca. Pero es ineludible entrar en el tema, sumergirnos en este mundo sublingüístico, analítico, de la misma manera que cuando estudiamos los fonemas, y llegar a estos fonemas de la mano del significado y no del simple sonido.

 

  1. Esbozo de una teoría ya planteada.-

    Ahora no entraré a exponer una teoría que ya he planteado y explicado en otros trabajos, y en la cual concluyo que cada fonema tiene un significado. Ahora, tan solo pretendo hacer un estudio semántico analítico, o diversos de ellos, para poder dar a entender al lector como se debería y es posible dividir las palabras, estudiar sus partes, las relaciones entre estas partes, como el significado final de la palabra se nutre de los significados de cada parte de la palabra, y como se relacionan las partes fijas o lexemas, con las partes morfemáticas, o también llamadas gramaticales, que expresan categorías de palabras, como son los morfemas verbales, sustantivos, etc.

     

    Creo que este tipo de análisis nos acerca al origen de la lengua, a la manera como se formaron las palabras, y también nos acerca a otras lenguas que comparten raíces comunes, que comparten partículas con significados comunes, o como, muchas veces dentro de un significado común cada palabra y cada lenguas hace una aplicación diferente, lo que decimos son acepciones que puede adoptar una misma palabra, y, en este caso, una misma raíz o partícula.

 

Por ejemplo, la palabra “a”, que para nosotros es la preposición primera, la “a”, con una gran diversidad de aplicaciones, pero que, más o menos, significa la dirección externa hacia la cual nos movemos o dirigimos, también la encontramos como partícula morfemática en nuestra lengua castellana como morfema típico del género femenino: de “gat-o” obtenemos cambiando el morfema género “gat-a”, con el morfema “-a”, habitual para formar los femeninos. Otras veces encontramos a la “a” haciendo funciones de prefijo, acompañando nombres y verbos, a los cuales les da este significado primigenio, que hemos visto cuando hablaba de la “a” como preposición, de dirección, de intencionalidad, de finalidad, y también de manera. Por ejemplo, la palabra “a-cuerdo” proviene de la palabra “cordis”, 'corazón', que ha derivado en palabras como “cordial”, “concordia”, etc. A este palabra, ya de origen latino, se le ha añadido el prefijo “a-” con este sentido de manera o intencionalidad, es decir, la finalidad hacia la cual se va o se ha llegado, a estar con el mismo “corazón”, con el mismo sentimiento. Otro ejemplo seria el verbo “a-proximar”, donde el prefijo “a-” da este matiz de llegar o querer llegar a estar próximo, de ir en esta dirección que es la proximidad. Quizás con haber dicho “proximar” el oyente ya hubiera intuido que se trataba de llegar a estar próxima, pero esta “a-” inicial le da este pequeño matiz psicológico de dirigirse, de no haber llegado aún, de ser una intención, un objetivo, una finalidad hacia la cual vamos. Otras veces este prefijo “a-” inicial proviene de una palabra griega, donde la “a-” o, a veces “an-” cuando la palabra prefijada comienza con vocal, quiere significar negación. Por ejemplo, “á-tomo”, formado por esta partícula “a-” que podemos traducir como “sin”, y “tomo”, palabra griega que significa “parte”, “trozo”, y, por lo tanto, “átomo” viene a nombras aquello que no tiene partes, que no tiene trozos, que no podemos dividir en más partes.

 

Hasta ahora vemos para la palabra y partícula “a” unos mismos significados, que podríamos generalizar con el sentido de aquello “externo”, hacia lo cual nos dirigimos o está una cosa. Pero el morfema “-a” del género femenino, y la partícula negativa, procedente del griego, “a-”, nos trastoca esta teoría mía que pretende dar a cada fonema un solo y único significado, del cual se derivan todos los demás significados, como derivaciones o ramas del primero y originario. Muchos lectores podrán afirmar que esto prueba la teoría hasta ahora aceptada de la convencionalidad del signo, y que aun menos las partículas morfemáticas tienen un significado concreto, que están vacias de contenido semántico. Por esto, concluyen, encontramos palabras iguales con significados muy diferentes, son los conocidos casos de homonímia que prueban la separación entre los dos planos, el del significante y el del significado.

 

Creo en las casualidades, pero muchas veces las casualidades solo son producto de nuestra ignorancia, el no saber, por ejemplo, porque dos palabras iguales se nos presentan con dos significados muy diferentes. Volviendo al caso del prefijo o partícula “a-”, que en griego significa negación o ausencia, este era una de las formas de expresar negación, y lo era porque expresaba una cualidad del objeto que no se encontraba en su interior, sino fuera, y, por lo tanto, ausente de la palabra. En el caso de “á-tomo”, “tomo” seria una cualidad que no se encuentra en aquella cosa, sino fuera de ella, ausente, un poco como nuestro “ab-” o “au-” de “au-sente”, antagónico con “pre-sente”. “Á-tomo” seria aquello que no tiene parte, porque la parte, partición o división, son cualidades que están ausentes, fuera de aquella cosa o objeto. Creo que es una forma más de formar las palabras negativas, que también se recoge en otras lenguas como en el inglés i alemán actuales. “Un-sicher”, 'inseguro' en alemán es pronunciado casi como una “a” o vocal netra (an-). Así podemos comprobar que desde el griego hasta las lenguas germánicas comparten el mismo prefijo negativo, en base a la vocal “a”, para formar su prefijo negativo equivalente a nuestro “in-”, con significado inverso, pero de resultado igual a “an-” o “un-”.

 

Respecto al morfema de “-a” que expresa el genero femenino no estoy tan seguro de la explicación que voy a dar, pero la doy como una posibilidad. Antiguamente la “-a” pospuesta era el artículo, tal y como aun hoy lo vemos en el vasco actual, y también era el articulo celta, pero este pospuesto, y que ha quedado como articulo indeterminado del inglés. Este articulo entro en contradicción con otras palabras como “on/un” que venia a expresar lo mismo que nuestro articulo indeterminado “un”. Una vez hubo una mezcla de lenguas y de tradiciones lingüísticas, especialmente despues de la disolución del imperio romano, se simplifico los dos artículos importantes, uno acabado en “-a” y el otro en “-o” para utilizarlos como diferenciador de los dos géneros, dejando “a” para el femenino, ya que la tradición latina y griega parecía dejar esta vocal para el femenino, y “o” para el masculino. Es una explicación no semántica sino más bien utilitaria que normalmente las lenguas adoptan para resolver ciertos problemas de choques de tradiciones lingüísticas diferentes.

 

Otros usos y funciones del fonema “a” lo encontramos en el vasco “-a”, como partícula pospuesta, tal y como es habitual en el vasco, y que da lugar al articulo determinado, equivalente a nuestros “el”, “la” o “lo”. Como ya he citado en el parágrafo anterior, las lenguas celtas también utilizaron este fonema “a” para formar su articulo determinado, pero en este caso ante puesto. La función de “a” como articulo, ya desde muy antiguo, se debe, según creo, a que es una forma de concretar el lugar donde se halla una cosa, una determinación del lugar que ocupa, siendo la “a” la más adecuada para significar un lugar externo, pero visible a los parlantes. El articulo determinado concreta el nombre común, utilizable para todas las cosas, y, por lo tanto, precisa el significado para un caso concreto que se sitúa fuera pero cercano a los interlocutores. Seria este articulo muy equivalente al demostrativo, un indicador del lugar en que se encuentra, y esto se refuerzo con la palabra que en vasco se da al demostrativo de lejanía: “har”, 'aquel', 'aquella', que muy fácilmente debió transformarse en “ha”. Veamos un par de ejemplos de articulo determinado, en vasco y en bretón: “etxe”, 'casa', “etxe-a”, 'la casa', i “lizer”, 'carta', “a lizer”, 'la carta'.

 

  1. Ejemplos prácticos de los análisis semánticos de las palabras.-

Todas las palabras se pueden analizar semánticamente, hasta las más cortas, como hemos visto en el caso de la palabra “a”, pero las que más habrían de serlo son aquellas tan largas que están compuestas de diversos prefijos y sufijos, como puede ser, por ejemplo, “re-pre-sen-ta-ci-ón”, con nada menos que dos prefijos y 3 sufijos que se amalgaman, aglutinan o conjugan, como queramos decirlo, a la raíz central “sen”, aunque esta supuesta raíz invariable también podría ser analizada, si se tratara de un derivado del verbo “ser”, como en “e-sen-cia” o en “pre-sen-cia”. La división de “sen” se podría ejecutar en dos partes: “s-” raíz del verbo “ser”, y “-en”, que seria un morfema igual o similar a los gerundios activos del tipo “sali-ente”, o “vig-ente”, etc.

 

Solo me quiero referir a 3 o 4 raíces y sufijos (morfemáticos o no), que nos puedan permitir, a modo de muestra, la metodología utilizada y los resultados conseguidos en base a este análisis, y como estas partes analizadas nos permiten afrontar muchas otras palabras, donde también intervienen estas mismas u otras partículas.

 

  1. Las palabras acabadas en el sufijo “-dor” o “-tor”.-

 

Si observamos nuestro léxico hay una gran cantidad de adjetivos, muchas veces que actúan ya como sustantivos, que acaban en la terminación “-dor” o “-tor”, y que expresan una característica, la que acompaña a este sufijo, atribuible a una persona o sujeto, es decir, a un nombre, y, por lo tanto, tiene el carácter original de ser un adjetivo. Veamos unos pocos ejemplos de los muchos que hay:

  • gana-dor

  • regi-dor

  • salva-dor

  • servi-dor

  • subi-dor

  • corre-dor

  • cola-dor

Como podemos ver, todas se forman añadiendo la terminación “-dor”, de un etimológico “-tor”, que pocas veces ha perdurado hasta nosotros (vic-tor, rec-tor, pas-tor, etc.). La palabra que actúa como raíz suele ser un verbo, y a partir de esa acción que expresa el verbo se añade “-dor” con el significado de 'el que hace' más el verbo que acompaña en infinitivo, al cual se le ha extraido la “-r” final del infinitivo. Así, de “corr-er” obtenemos “corre(r)-dor”, de “vol-ar”, “vola(r)-dor”, de “salt-ar”, “salta(r)-dor”, etc., etc. Su sencillez y facilidad de formación hace que sea aun hoy un formador de nuevas palabras, con total actualidad y viveza, continuando la formación de nuevos adjetivos simplemente con el añadido al verbo. Tenemos formas no implantadas pero creativas como del verbo “poemar”, “poema-dor”, en lugar del habitual “poeta”, o “termina-dor” para aquel que acaba algo, aunque no este seguramente reconocido por la Real Académia de la Lengua Española.

 

Dejando aparte la inmensa potencia de este sufijo y su total vigencia en el habla de hoy, creo que es necesario ver que no siempre califica a un actor, sino, y sobretodo, que se trata de cosas que padecen aquella acción en los lugares donde se realiza la acción. Me refiere a nombres, ya más que adjetivos, como: “come(r)-dor”, “colga(r)-dor”, “borra(r)-dor”, etc., y cuando se trata de artículos femeninos solo es necesario añadir la “-a” final correspondiente a este género: “bati(r)-dora”, “caza(r)-dora”, “sella(r)-dora”, etc.

 

Este prefijo que habitualmente es reconocido pero al cual no se le buscan sus orígenes, fácilmente puede ser relacionado con la desinencia del tiempo verbal del futuro latino, acabado en “-tur” en la mayor parte de las personas verbales, pero especialmente en la tercera personal del singular y del plural. Su traducción seria: “-tur”, 'ha de ser', de la misma manera que aun nosotros hacemos en el futuro, como una obligación de la que se debe o “ha” de hacerse, añadiendo el verbo “haber” al final del infinitivo, como en “comer-ha”, que ha evolucionado a “comerá”, o “comer-hemos”, devenido a “comeremos”, etc. Por lo tanto, “-tur” seria aquel que ha de … , ya que tanto su valor puede servir para el que es actor, como para aquel que es paciente, tanto para el que ejecuta la acción como para el que la recibe.

 

De hecho la voz pasiva latina también forma mayoritariamente sus formas con esta terminación, “-tur”, 'el que ha de ser', y, en consecuencia, es un sufijo con un marcado valor pasivo y de futuro, de obligación. Pensemos que la misma palabra “fu-turo” no deja de ser más que una forma verbal del verbo “ser”, que por tener una raíz totalmente irregular presenta formas iniciadas en “fu-”, que junto al sufijo que estamos comentando, “-tur”, forma el nombre del tiempo “fu-turo”, es decir, 'el que ha de ser'. Tanto si tiene, pues, un carácter pasivo, por la presencia de un fonema del verbo “ser”, como si solo lo es del tiempo futuro, “-tur”, “-tor” o “-dor” deriva de esta construcción latina.

 

No obstante, si uno quiere indagar un poco más, y ir a sus raíces etimológicas más hondas, nos podemos preguntar: ¿por qué el latín formó estas desinencias con estos tres fonemas: “t-u-r”? ¿Es algo casual o convencional, sin ningún sentido o significado? Para ello debemos recurrir al vasco y a dos de sus verbos básicos y fundamentales, el verbo “izan”, 'ser', y el verbo “ukan”, 'haber'. El primero tiene una raíz “-iz” que representa el núcleo del verbo, su lexema, y el segundo, queda en su despliegue verbal, reducido a “-u-”, como en sus múltiples y variables formas: “d-u”, 'el tiene', “d-u-gu”, 'nosotros tenemos' o 'hemos', “n-u-en”, 'yo tenia', etc.

 

Esta “u” de “u-kan” parece tener este significado: 'lo que se tiene', 'aquello que uno tiene porque lo ha realizado, lo ha acabado', o 'aquello que uno tendrá porque tiene la obligación o la naturaleza de realizarlo'. En el caso del verbo “iz-an”, la raíz “itz” a veces queda reducida a “tz”, evolucionando o bien hacia la “t” o bien hacia la “s”.

 

Si unimos las raíces de los dos verbos, “izan” y “ukan”, que serian “t-” y “-u”, nos daría un resultado significativo, semántico, del tipo: 'ha de ser', o 'ha sido', según sea activo o pasivo, con sus matices futuro o pasado que puede adoptar el verbo “ser” en su representación “-t-”. De hecho, como ya hemos visto al hablar de los diferentes casos donde encontramos el sufijo “-dor”, hay casos donde el sentido activo es muy claro (“vence-dor”), pero también los hay donde el carácter pasivo es patente (“borra-dor”), aunque predomina con diferencia el carácter activo del sufijo “-dor”. Solo nos resta averiguar cual es el significado del último fonema, “-r”, que creo podría ser atribuible a un morfema de 3a. Persona, o a un artículo que después evoluciono a “-l” (illo, al-, etc.), con lo cual tendríamos el significo de 'aquello', 'ello', 'el', 'la', 'lo', para este fonema, aquí morfema de pronombre personal. De esto podemos deducir que casi siempre la forma “-tur” sea la escogida para la tercera persona del verbo.

 

En resumen, “-tur” latino forma tanto el futuro como la forma pasiva. Su formación se base en la aglutinación o suma de tres elementos:

  • el fonema “-r”, como fonema final aducido para el sujeto de la acción, en este caso una persona ausente, la tercera persona, con una traducción aproximada de 'aquello', 'ello' 'él',...

  • el fonema “u”, fonema intermedio, procedente de la raíz del verbo “ukan”, 'tener o haber', que significaría esto mismo: 'haber', y relacionándolo con la tercera persona, 'ha'.

  • El fonema “t”, fonema modificado de la raíz del verbo “iz-an”, 'ser' o 'estar',, que en ciertos casos adopta esta forma en “t”, procedente de una pronunciación original en “tz”. Su valor etimológico no puede ser otro que 'es'.

La lectura conjunta de los tres fonemas, en el orden que aparecen: “-t-u-r” no puede ser otra que, en sentido inverso al que aparecen, 'aquello que ha de ser', que añadido al verbo o nombre que acompaña habitualmente este prefijo, nos daría una explicación, por ejemplo para el verbo “salvar”, 'aquel que ha de ser salvado o salvación', con lo que tendríamos tanto su valor pasivo como activo. Otro ejemplo, con el verbo “ganar”, “gana-dor”, 'aquel que ha de ser ganancia', atendiendo a su carácter activo. La lectura de las partículas aglutinadas en una raíz o morfema, siempre se deben leer en sentido inverso al que aparecen, de forma que las partículas últimas son las nucleares, y las primeras la complementarias o determinantes de las últimas. Es una regla que se da siempre o casi siempre en la formación de la palabra.

 

 

  1. El sufijo “-dura”.-

Parece que “-dura” y “-dor” sean dos sufijos relacionados, ya que el segundo solo difiere en una “-a” final que no tiene, y en un cambio de la “o” en “u”, que creo totalmente anecdótico, sin ningún contenido semántico, ya que la vocal “o” y la vocal “u”, en un nivel más antiguo, no tenían ninguna diferencia semántica, y representa la misma diferencia que hoy podemos establecer entre la “l” yla “ll” o la “b” y la “v”, o la “t” y la “d”.

 

En el plano semántico, así como “dicta-dor” es un adjetivo que cualifica al que dicta, “dicta-dura” seria atribuible a la acción, al resultado de la acción de este “dictador”. Por lo tanto parecen ambas palabras, dictador y dictadura, partir de un origen muy próximo para las dos, y a la cuales solo las separa esta última vocal: “-a”, añadida a la otra palabra. Esta relación se mantiene en muchas otras palabras: vola-dur-a, de vola-dor, borra-dur-a, de borra-dor, parti-tur-a, de parti-dor, impos-tur-a, de impos-tor, torce-dur-a, de torce-dor, etc. No son muchos los casos en que hay un paralelismo entre los dos sufijos, incluso hay muchos nombres que parecen venir de verbos muy antiguos, como calen-tur-a, de calentar, quizás de un verbo “cal-ar”, “calen-ar”, o la palabra estruc-tur-a, de estruc-tur-ar, o más primario “estrug-ar” o “estruct-ar”, o la palabra cos-tur-a, de cos-er o “cost-ar”. Como podemos ver la relación, aunque existente, ha sufrido cambios que hacen que la posible relación entre los dos sufijos haya quedado olvidada y no haya sido estudiada.

 

Antes, casi al inicio, al hablar de la palabra “a” y sus variadas funciones, recalcaba la significación básica de la “a” como 'aquello exterior'. Una vez establecida que de una acción surge un resultado visible, una acción hecha, como de “pastar” sale la “pastura”, tanto referido a la acción constante de pastar como a los pastos en que se pasta, vemos que en todos los casos de presencia de este sufijo “-tura” o “-dura”, esta “-a” final añadida es la forma de reflejar el resultado de la acción, o mejor dicho, de la acción del actor. El “ac-tor”, en su trabajo o “ac-ción”, obtiene un resultado, una obra, o lo que diríamos con un neologismo “ac-tura”. La “pas-tura” es el resultado de “pastar”, la “mon-tura” de “montar”, o la “morde-dura” de “morder. En todos estos casos podemos comprobar, una vez más, que la “-a” final representa el 'exterior', y, en consecuencia, la “obra” o “acción realizada”, algo que ha quedado visible, exterior, como resultado físico de la acción.

 

Con esta visión transversal de la vocal “a” se puede ver que cada fonema participa, tanto a la hora de formar raíces invariables, como en el momento de formar parte de afijos, también invariables, o como parte variable de los afijos variables o morfemas, según las circunstancias y las necesidades formativas y funcionales de cada lengua.

 

 

5 La desinencia del participio verbal “-t/-da”.-

 

El participio de pasado, llamado en latín forma supina, es una forma verbal ampliamente utilizada por todas las lenguas romances para formar las formas verbales compuestas, siendo el participio pasado la forma, también llamada “perfecta´”, común a todos los tiempos compuestos, formados con el verbo auxiliar “haber” más la desinencia de la forma verbal latina de supino acabada en “-tu”, con variantes en función del género, ya que es una palabra que actúa como adjetivo, y se conjuga en función del género del sujeto, sea masculino, femenino o neutro. No obstante, dejando a parte los morfemas referentes al género, tenemos una base común que es “-tu”, de la cual ha derivado el “-do” del castellano, o el “-t” del catalán, o el “-é” del francés, ya que la “t/d” del participio original es elidida en francés, cosa que también pasa en el castellano coloquial: “comi(d)o”, “baila(d)o”, …, que al final de la evolución fonética solo quedaría la “-o” o la “-a” para el femenino, acentuadas, como morfema del participio, tal y como ya ocurre en el francés hoy dia.

 

El participio pasado se llama “perfecto” porque describe una acción ya realizada, y de aquí el sobrenombre de “perfecto”, es decir, “por hecho”, que se da por realizado, por hecho. El origen del morfema de la forma supina en latín, “-tu”, es necesario ir a buscarlo, tal y como lo hemos hecho antes para el morfema “-tur”, en el idioma vasco, que contiene unas raíces mucho más antiguas, y que aun son vigentes en el vasco actual. En el latín hace falta separar este morfema en sus formas compuestas, aunque para la mayor parte de los latinistas “-tu” no sea ninguna forma compuesta, sino simple.

 

Tal y como decía para “-tur”, la “-u-” proviene de la raíz del verbo “haber”, “ukan” en vasco, que tiene una simplicidad total: “u”, y que yo asocio con el fonema “o/u” como único fonema significativo del que se han derivado tanto la vocal “o” como la “u”.Así pues este fonema “o/u” asume el valor y significado del verbo “haber”. “Haber” o “tener” está unido a la “t-” inicial del morfema “-t-u”, fonema que representa a una de las variantes de la raíz del verbo “ser”, “izan” en vasco. Dejo para otro trabajo el poder demostrar como de la raíz de “izan”, “itz”, salen variaciones hacia la “z”, hacia la “tz”, hacia la “s” y incluso hacia la “t/d”, como es en nuestro caso.

 

Todas estas variantes de la raíz “itz” son variantes fonéticas lógicas, más si tenemos en cuenta que el sonido compuesto “tz” es de difícil pronunciación, y fácilmente se desdobla y evoluciona ahacia otros sonidos más sencillos. Solo hemos de pensar en los verbos “garant-iz-ar”, que en catalán se hacen con la intervención de la “-tz-”, garant-itz-ar, y que en algunos verbos no forma el verbo con “-z” sino con “-t-”, como en “facil-it-ar” o “habil-it-ar”.

 

Así tenemos que en la formación del supino intervinieron ambos verbos auxiliares y fundamentales: “u-kan”, 'haber o tener' y “iz-an”, 'ser o estar', presentes en sus raíces mínimas “u” y “t” El significado de “-tu” seria algo así como 'ha sido' o 'ha de ser', aunque por el carácter perfectivo del supino seria más apropiado el 'ha sido', que por el hecho de contener el participio del verbo “ser”, “sido”, ya le da ese carácter de cosa realizada. Creo que lo más importante es recordar a “u” como 'aquella que se tiene', por lo cual ya denota alguna cosa que ha acabado, y, por la otra parte, el hecho de “ser” da al verbo al que se conjuga un carácter pasivo, no de algo que se hace, sino que se ha hecho, que ha sufrido la acción de ser hecha. De aquí el carácter pasivo de todos los participios, que coincide con los objetos sobre los cuales ha recaído la acción: de “com-er”, alimento “comi-do”, de “sub-ir”, montaña “subi-da”, etc.

 

Es un adjetivo pasivo que nos explica como ha sido la acción que ha sufrido el objeto de la acción. Este “t” o “d” es la que la da su carácter más definitorio, ya que muchos adjetivos, sin ser femeninos, desde tiempos inmemoriales han estado formados con “-a” final, en lugar de “o/u”, lo que nos lleva a reconocer como más esencial del participio al fonema “t” y de la variabilidad del morfema “u” que a veces puede variar con el morfema “-a” como hemos visto en este último caso. Finalmente tanto la “o/u” como la “a” se han adaptado al morfema de género, masculino o femenino, según el género de la cosa cualificada. Pensemos en los participios del tipo: “pos-ta”, en la que la “-a” final no representa a ningún género femenino, o en los participio “sali-da”, o “subi-da” o “baja-da” o “comi-da”, etc., palabras todas ellas que ya han dejado su valor adjetivo para convertirse en verdaderos nombres, “la comida”, etc.

 

En estos casos la “-a” final de estos participios más lejanos, podemos atribuirla a la misma explicación que la “-a” final de palabras como “dicta-dur-a”, frente a “dicta-dir”, es decir, la obra externa o resultado de aquello que ha padecido una acción, cambiándose el morfema, y fonema a la vez, “a”, por el morfema del verbo “haber”, “u”, que le da un carácter más personal y atribuible a la acción de un sujeto, que es el que “ha” o “tiene”.

 

 

6, L'arrel “tur”.-

 

Para acabar este trabajo de análisis de partículas, ya se les diga raíces o morfemas, y siguiendo a los mismo fonemas “t-u-r” en su valor semántico fundamental, tenemos la raíz “tor/tur” o “dor/dur”, que toma su significado conjunto de la unión de las significaciones de cada uno de los tres fonemas que lo componen: “t/d”, “o/u” y “r”. En este caso el valor es plenamente como lexema y no como morfema, como era el caso de las anteriores partículas. El valor semántico de “tur” es uno solo, básico y original, pero con gran cantidad de variaciones múltiples en sus diferentes aplicaciones a diferentes cosas, por lo que se forman gran cantidad de palabras diferentes.

 

Siempre he creído que dentro de “tur/tor” había un significado básico que giraba alrededor de la palabra “tor-n-ar” o “tor-c-er”, por ejemplo, con una idea básica de 'girar', 'volver', 'venir', etc., idea que coincide con el significado básico del verbo vasco “e-torr-i”, 'volver', al cual, si le quitamos los dos morfemas verbal del infinitivo, “e-” y “-i”, tan solo nos queda la raíz verbal “-tor-”, con el significado de 'volver' o 'tornar'. Esta idea de fácil captación se relaciona con muchas otras palabras de diferentes lenguas que también contienen la misma raíz “tor/tur”, como “tour”, 'vuelta' en francés, o “torr-e” del castellano y catalán, o “turn”, 'girar' del inglés.

 

Bien, aquí se trata de llegar al fondo de la semántica de la raíz “tor/tur” para saber si su significado reside en estos verbos: volver, tornar, venir, girar, etc., o tienen un significado aún más profundo y que puede llegar a alcanzar muchas más palabras que contienen la misma raíz. En primer lugar pondré una lista de palabras y sus diferentes orígenes etimológicos reconocidos, en donde queda claro su significado, que ya hemos citado:

  1. Torrefacto: latín “torrare”, con el mismo significado

  2. Tornar: latín “tornare”, 'trabajar al torno'

  3. Torno: griego “torno”, 'giro', 'vuelta'

  4. Tornillo: latín “tornare”

  5. Torna-vis: francés “tournevis”

  6. Turismo: francés “tour”, 'vuelta'

  7. Torcer: latín vulgar *torquere

  8. Tornado: inglés “tornado”

  9. Torbellino: latín “turbo”

 

En todas ellas vemos el mismo significado, a pesar de ser palabras de diferentes origenes: francés, inglés, latín, giego, … Pero hay otras palabras como: “torta”, “tortilla”,, “torre”, “torso”, “turrón”, etc., que también no parecen tener otro origen que la raíz “tor/tur”. Para muchos lingüistas, siguiendo la teoría de la convencionalidad del signo lingüístico, ni siquiera se plantean la idea de que puedan tener algo a ver entre si, a pesar de mantener una raíz fonética muy clara. Pero si nos basamos en el análisis semántico de los fonemas si que podemos llegar al significado básico debió tener esta raíz, y que une a todas las palabras citadas, aunque después pudieran adoptar significados variados y diferenciados.

 

De hecho, los significados de palabras como “torno” y el verbo “tornar”, semánticamente son muy diferentes: la primera es una herramienta y la segunda una acción de movimiento, pero nuestra inteligencia nos permite ver los trazos característicos que les son comunes: la herramienta “torno” se caracteriza por girar y hacer girar la pieza que en el se deposita, el movimiento “tornar” es un movimiento que, aunque en un primer momento pueda ser de ida, después gira y se invierte, volviendo al origen, es un movimiento de encuentro, de ir hacia el origen. Por lo tanto son dos palabras nacidas en un mismo contexto mental.

 

 

  1. El análisis de “tor/tur”.-

 

El análisis se debe hacer en base a dos raíces básicas que son las que se hayan aglutinadas en “tor/tur” que son: “(a)d-” y “or/ur”. La primera le he puesto una “(a)” inicial, pero que en la mayoría de las palabras se encuentra elíptica, detalle que he estudiado amplia y profusamente en mis trabajo sobre la raíz “at/ad”, motivo por el cual ya no entraré en profundidad. No obstante si encontramos palabras que han conservado esta “a-” inicial como son:

  1. Atolladero

  2. Adornar: del latín “adornare”, con igual significado

  3. Adorar: del latín “adorare”, con igual significado

O las palabras del léxico catalán:

  1. Atur: de un supuesto latín *atturare procedente en su raíz básica de “obturare”, 'tapar'

  2. Atorgar: del latín “auctoricare”, 'autorizar. Son definiciones de los diccionarios normativos, aunque de algunas palabras como esta discrepo del origen etimológico que proponen.

O las palabras del léxico vasco:

  1. Adore: 'ánimo', 'coraje'

  2. Adur: 'baba', 'suerte'

 

En principio todas son palabras con diferentes significados que, a veces, se hacen derivar de étimos o palabras de origen, que para mi, están equivocadas como en “auctor” o en “obturare”. Precisamente esta segunda, “obturare”, ya ha sufrido la pérdida de la “a-” inicial en su mismo origen, el latín, quedando la raíz “tur”, al cual se le pueden añadir algún prefijo, sean “a-” o sea “ob-”. En la palabra “auctor”, a parte de la no coincidencia con la palabra “atorgar” en su parte fonética (“au” que deriva a “a”, cuando lo lógico seria “o”), tampoco se corresponde en su vertiente semántica, porque la autoría no tiene lugar ni sentido en el hecho de 'dar', 'librar', 'otorgar'. Otras palabras derivadas de “autor” han conservado perfectamente el diptongo “au”, como en “autorizar”, o en “auto”, o en “auténtico” o en “autoría”, y, por lo tanto, esta evolución difiere totalmente de las normales que suelen llevar de “au” a “o”.

 

Así, pues, ¿cuales son los significados de las raíces primarias “at” y “ur”? “At”, como raíz que se encuentra en primer lugar tiene un sentido general y complementario respecto a la raíz siguiente, como si de un plano general se tratara respecto a un posterior primer plano. Esto en cuanto a su ubicación o valor sintáctico, que por ser la primera tiene este valor de complemento. Respecto a su valor semántico hay que analizar los dos fonemas: la “a”, como vocal que significa 'exterior', y la “t/d” que significa 'sobresalir', y que ambas en conjunto significan 'aquello que sobresale del exterior', es decir, aquello que estando en el exterior sale para acercarse hacia el sujeto, hacia el que tiene el punto de vista del relato. Podemos relacionarlo con otros sinónimos como son 'lo que se enfrenta', 'lo que esta en contra', 'lo que viene hacia nosotros, hacia nuestro encuentro, hacia nuestro interior', y por todo ello tienen palabras que no solo se relacionan sino que contienen la raíz: contra, tra-, adverso, entrar, taladra, ad-, incluso se obtienen significados como aquello que al entrar en algo, lo abre y provoca una abertura o partición, como en el verbo “(a)t-al-ar”.

 

En segundo lugar tenemos la raíz primaria “or/ur”, que por estar en segundo lugar, su valor sintáctico representa a lo nuclear, a lo principal, al plano de cerca que se enmarca en un plano general. Su significado semántico se compone de los dos significados de los fonemas que lo constituyen: la “o/u”, vocal que significa a lo individual, lo que está solo, aislado, lo propio de uno, y la “r”, con el sentido de aquello que corre, que se extiende, que circula por encima de la superficie de la tierra. En conjunto, “o/ur” quiere decir 'la corriente', igual que en el idioma vasco “ur” también quiere decir, más que 'agua', que también, 'corriente', siendo la del agua la más habitual aunque no la única, refiriéndose, también, al movimiento de las mismas personas.

 

En el caso de la palabra catalana “atur”, aunque también en la castellana “aturullar”, “-ur” se refiere al movimiento de algo, que se ve frenado por algo que se le opone, y aquí actúa el significado de “at·” en el sentido de 'en contra'. De aquí que también sea el significado de “ob-tur-ar” ya que conlleva la misma raíz, esta vez sin la “a-” inicial. Como después veremos al analizar otras palabras , el movimiento en contra da lugar a movimientos diversos, desde el de pararse (“aturar”), o al de girar, o al de volver, además de movimientos circulares, en remolino o torbellino.

 

Otra palabra, esta vez vasca, “adur”, 'baba', tiene su razón y explicación en que la 'baba' es un líquido o corriente que surgiendo de la boca es vuelta en contra de quien la saca, en un movimiento adverso al que seria de salida hacia afuera. De aquí su sentido de aplicación práctica a una cosa tan sencilla pero habitual como es la “baba”. Siguiendo con el vasco también la palabra “adore”, 'ánimo', se refiere al movimiento verbal o físico, que nos hace capaces de enfrentarnos a las adversidades, a aquellas realidades que no nos van a favor, sino en contra. Así pues es una corriente que nos permite enfrentarnos, plantar cara, a cualquier adversidad.

 

Lo mismo podemos decir de los significados de las palabras “adorar” o “adornar”, que se forman sobre verbos como ´”orar” y “ornar” más el prefijo “ad” que coincide perfectamente con la significación semántica como con la pronunciación fonética.

 

 

  1. Otros “tor/dor”.-

 

Una vez hemos visto el fundamento más etimológico de la raíz “tor/tur”, basado en su raíces primarias “at” y “ur”, podemos más fácilmente entender los origines y significados de de muchas palabras que, sin comportar un significado de 'girar', 'volver' o 'tornar', también se basan en este raíz, con toda su riqueza y diversidad semántica. Comenzaré con algunas palabras que los diccionarios etimológicos dan como de origen desconocido, y luego otras que aunque se conozaca su origen se desconoce su verdadero valor semántico que nos lleva a unos étimos anteriores de lengua preindoeuropea, posiblemente ibérica o vasca:

  1. Turrón, palabra que parece tener como vocal de la raiz “tor/tur” su variante más cerrada, aunque en catalán también pueda sonar como “torró” o, incluso “tarró”. Esta última parece tener que ver más con otras palabras como “tar-ta”, “tarr-ina” o “tarr-o”, que comparte un significado con “turrón” pero difiere básicamente en la vocal, por lo que el significado semántico varia substancialmente. “Turrón” se debe asociar con otras palabras como “torrar”, que aunque es inexistente en castellano, ya que existe “tostar”, si que hay algunas palabras derivadas suyas: “torrefacto”, “torrija”, etc., como “torta”, como “tortilla”, etc. Si nos fijamos en su denominador común semántico todas ellas se refieren a alimentos que su cocción se basa en poner en contacto el alimento, de forma aplanada, contra una superficie caliente que va asando por contacto una cara, que luego de girar, se calienta por la otra carta. Es, pues, de esta manera de “tostar” o “torrar” los alimentos que surgen los diferentes nombres de alimentos. Incluso la bofetada, hecha por contacto superficial de la pala de la mano contra la cara, toma el nombre de “torta´”, no como un sentido figurado, sino real y exacto del movimiento que da nombre a los alimentos, el ir contra una superficie sobre la cual se aplasta la comida, y que se cuece por contacto superficie contra una plancha caliente.

  2. Tenemos una palabra que en castellano se ha transformado su vocal en “e”, “estera”, cuando su etimología latina es “stora”, 'alfombra'. Su sentido queda claro en ser un tejido que se pone en el suelo, aplastado y plano sobre él. Su situación es 'contra' el suelo, tal y como hemos visto con los alimentos anteriores (torta, tortilla, turrón,...) y, por lo tanto, toma su nombre de esta situación

  3. Otra palabra más que nos revela la situación de una cosa es el verbo “dormir” en el sentido de algo que reposa o se extiende sobre el suelo, y que al igual que “estera” toma su nombre por la situación de depósito encima de algo, transfiriéndose más tarde el sentido actual de sueño o conciencia restringida en que entra el que esta durmiendo.

  4. Otra palabra, esta vez inglesa, es “store”, 'almacén', donde también queda claro su valor semántico de cosas que se sitúan sobre el suelo, depositadas y en contacto con él, y que de aquí se le diera el valor de lugar de almacenaje de las mercancías.

  5. Otra palabra, esta con origen latino, y muy parecida semánticamente a las anteriores, es “dorso”, del latino “dorsum”, 'espalda', ya que esta es la parte del cuerpo sobre la que nos acostamos, sobre la que dormimos, contra el suelo, o la “estera”. Incluso cuando “adosamos” o ponemos el “dorso” de una casa contra otra se refiere siempre a la parte que se une a otro “dorso” a otra superficie o pared sobre la cual se pega.

  6. Variando un poco el sentido semántico que hemos visto, de unión superficial o de adyunción, tenemos palabras que indican más el hecho de cambio de dirección de giro debido a un obstáculo que hace que el movimiento se vuelva circular. Tenemos un caso que se relaciona con “dorso” que es “torso” pero que no comprende únicamente la espalda, sino todo el tronco superior, con su superficie que gira en redondo, volviendo a su origen.

  7. Otros aspectos que produce el choque en una corriente, “ur”, contra un obstaculo, “at”, son los movimientos “turbulentos”, “que producen aguas “turbias”, o revueltas, movimientos “tormentosos”, “perturbaciones”, “disturbios”, etc., que “turban” el fluir continuo de una corriente, de una marcha. Cuando se refiere a los movimientos físicos y psíquicos de las personas tenemos movimientos “torpes”, “estorbos”, “aturdimientos”, etc., y cuando se refieren a los movimientos climáticos o de las corrientes se producen “tormentas”, “torbellinos”, “tornados”, “turbulencias”, etc. Son todas esas palabras derivadas de la raíz “tor/tur” con su significado básico de 'volver', 'tornar' o 'girar'.

 

Ya para finalizar solo algunas palabras más, de difícil agrupación con otras del mismo grupo semántico, aunque por ser muy conocidas me dan la oportunidad de ver la extensión semántica hacia la cual puede derivar el sentido básico y originario de la raíz “tor/tur”. Se trata de:

 

  1. “Door”, palabra inglesa que significa 'puerta', no tanto en su referencia al hueco por el que se entra o sale de un recinto, sino a la pieza de madera o otro material que cierra y abre ese hueco. Por lo tanto se trata de algo que nos impide el paso cuando se encuentra cerrada, y donde hay un enfrentamiento entre ella, como obstáculo, y aquel que quiere abrirla y poder pasar del interior al exterior o viceversa.

  2. Una segunda palabra es la latina “taurus”, evolucionada a “toro”, ya que es casi habitual que los diptongos “au” evolucionen a “o”, como en el francés, donde muchas palabras con este diptongo suenan “o”, “autre” > “otro”. Pero aun tratándose de una raíz “ata” en lugar de “at”, es evidente su parecido con las palabras que vengo analizando, ya que en segundo lugar tenemos, de forma indudable, la raíz “ur”. Si nos referimos al valor semántico de “taurus” o “toro” es bien evidente que se trata de un animal especialmente agresivo, a diferencia del buey que es más manso, y de un animal que suele embestir, atacar con su cornamenta a todo aquello que se mueve y llama su atención. Supongo que debido a ese instinto de embestir es que se puso ese nombre “ata-ur”, 'corriendo en contra'.

  3. Una tercera palabra es “torre”, palabra que designa a la construcción la característica de la cual es la de que sus paredes giran, son circulares, hasta cerrarse sobre ellas. Al constrario de la mayoría de los demás edificios, de planta cuadrada, la torre es de base circular, y su construcción es simple y muy utilizada para edificaciones de defensa, de vigilancia o simplemente, como edificaciones rurales, para guardar las herramientas del campo.

  4. Una cuarta y última seria “turba”, con sus dos significados coincidentes: el primero, de origen latino, referido a la muchedumbre que circula en sentido confuso y desordenado, con lo que tenemos una palabra más que describe los movimientos circulares, de choque, turbulentos, que describen movimientos de todo tipo, y en este caso, los movimientos de los grandes grupos de gente. Una segunda acepción es la que según el diccionario de la Real Academia Española, proviene del francés “tourbe” procedente del franco *turba, pariente de otras palabras del tronco anglosajón, como el alemán antiguo “zurba”, el inglés antiguo “turf” o el nórdico “torf”. Describe la materia orgánica, principalmente hierbas de prado, que por situarse en zonas húmedas y encharcadas produce un humus no del todo degradado y que, una vez secado, puede ser utilizada como combustible. Es un caso más de las palabras que describen las materias que son situadas encima del suelo, que quedan adheridas a el como si de una alfombra o “estera” se tratará, tal y como ya hemos visto al tratar de la palabra “estera”, “dormir” o “dorso”.

  1. Conclusiones.-

 

Una de las posibilidades de entronque de esta raíz “tor/tur” es la de compararla con otras en las que la única diferencia estriba en el cambio de la vocal “o/u” por otras (“a”, “e” o “i”), dandonos raíces muy extendidas y prolíficas como son: “tar”, “ter” y “tir”, de las que se derivan tantas y tantas palabras, que comparten un cierto significado común, debido a las dos consonantes comunes, pero en las que varia el significado decisivo que le da la vocal. Este seria un método para confirmar el valor semántico de la raíz, el variar un fonema para ver las otras raíces resultantes si varia en función del valor semántico del fonema cambiado. Tendríamos, pues, además de las raíces antes citada, otras del tipo: “mor”, “sor”, “kor”, etc. o del tipo: “tol”, “mol”, “”rol”, “bol”, etc. Este hecho refuerza el valor semántico de cada fonema y, a la vez, de las raíces que se pueden ir desprendiendo de su combinación.

 

Hemos podido ver, también, como según se hayan podido constituir las raíces, o si estas han adquirido un valor más morfemático, dando lugar a desinencias, prefijos, sufijos, etc., han ido dando lugar a la construcción de morfemas actuales de nuestra lengua castellana, así como también de otras lenguas, con un valor determinado o otro. También cuando han actuado como simples raíces, y no morfemas ni afijos, la variedad de las palabras que se derivan son muy numerosas pero todas ellas se pueden agrupar en torno a sus significados básicos, que en último extremo son los significados básicos de cada uno de los fonemas que forman parte de las raíces y morfemas.

 

Es, pues, el método de análisis semántico un método nuevo para poder ver las relaciones que hay entre palabras en base a su significación, primero concreta y relacionada con los nombres de las cosas, pero en una segunda profundización, un acercamiento entre palabras aparentemente diferentes pero que guardan su significación básica aplicada a cada caso concreto, a las características más sobresalientes de las cosas, por lo cual vemos que cosas aparentemente muy diferentes se asemejan por esa característica común a otras muchas cosas.

     

     

     

 

 

 

PRESÈNCIA DE L'ARREL AN

AN= creixer ( A=EXTERIOR, N=CRÉIXER)

L’ARREL “AN”.-

  1. Introducció

  2. L’arrel “an”: prefix, arrel, sufixat

  3. Presència i significat en els idiomes clàssics

  4. Idiomes antics: el basc i el xinès

  5. Idiomes anglosaxons: l’anglès i l’alemany

  6. Presència en els nostres idiomes: el castellà i el català

  7. Presència en els topònims i antropònims

 

 

  1. INTRODUCCIÓ.-

Les arrels de les paraules són les parts més nuclears i substancioses, molt identificades amb el significat de les paraules. Les arrels s’uneixen entre elles per formar paraules, que podríem dir “compostes”. Això ho fan seguin una gramàtica senzilla: la justaposició sense cap altre morfema que l’estar situades una al costat de l’altra. En aquests casos, la primera arrel fa la funció de determinant, de concepte més general, i la segona coma nucli o concepte específic.

Les arrels més primitives estan compostes per dos fonemes, habitualmente vocal més consonant. És la mínima expressió del que podem considerar una paraula , encara que els mateixos fonemes tenen, de per si, significat propi, que, després trobem en alguns morfemes o en paraules mínimes, com són les preposicions o les conjuncions. Fixem-nos simplemente en la preposició “a”, amb tot el seu valor semàntic de direcció envers una cosa externa, valor que tant pot ser utilitzat com preposició del complement indirecte, de la finalitat d’una acció, l’objectiu d’una acció, especialment quan l’acció és de moviment, on la “a” assenyala el moviment extern, el recorregut fins a arribar al destí. Quan aquesta vocal “a”, amb tot un conjunt de significats que formen un camp semàntic (extern, gran, creixement, situació exterior, fora, ...), s’uneix a una consonant, tenim la primera arrel primitiva, on la consonant juga el paper de nucli, moderada o complementada per la vocal “a”, amb tota la seva càrrega semàntica.

És el cas que ens ocupa, la “n” és una consonant molt bàsica, que pel seu so vocal, interior, que poca externalització necessita per fer-se notar, significa allò que té cos, matèria, contingut, substància, etc. La consonant “n” s’associa amb el concepte femení, ja que té en el seu sí la gestió dels nous sers, el lloc on creix, on es forma. També “n” pertany al protagonisme del “jo”, a les persones concretes (“en”, “na”), al sers o cases dels quals prenen ser, cosa o matèria, altres que deriven d’ells.

Quan s’uneixen la vocal “a” més la consonant “n”, obtenim l’arrel primitiva “an”, amb un significat resultant de la suma dels significats d’ambdós fonemes, però tenint en compte que la “a” actua com a determinant, com complement determinatiu, com gènere, com situació complementària. Precissament la “a”, com té una càrrega de posició externa, situa el significat de “n” en el terreny extern, fora, en la zona on no hi indivius, sinó una gran extensió, realitats inmenses, omnipresents, com són el medi ambient, el paisatge, el mar, l’espai, el terra, etc.

Des d’una dimensió temporal, la “a” dona a entendre el començament, el present, l’inici d’un fet o d’una cosa, el futur inmediat, el contrari de la “i”, que representa l’interior, el passat, el que ja ha succeït.

Com després podrem anar vegent paraula per paraula, i idioma per idioma, l’arrel “an” té el significat d’allò que se situa al davant, al principi, al començament d’un fet, les parts més externes, com són les muntanyes i els seus cims, els alts, els llocs més externs, les coses més grans, etc. Traslladat a les accions, reflecteix les accions de pujar, d’exterioritzar, d’aparèixer, de començar, de situar-se al davant, abans, en l’extrem, en el punt més avençat, algit, elevat.

Però no només té una explicació com a arrel, sinó que funciona també com a prefix i com asufix. Com sufix dona nom a adjectius de coses que es desenvolupen sobre altres, que els hi dona el seu nom i característica. D’un país o ciutat com Roma es forma l’adjectiu “rom-à(n)”, o de Valencia “valenci-à(n)”, és a dir, les persones que viuen o són d’aquestes ciutats, és, doncs, una forma de fer gentilicis perque totes les persones són, esta o viuen sobre un lloc que té un determinat nom. Això fa que sigui un dels sufixes més utilitzats per forma adjectius, que a la llarga s’han anat substantivitzant: capit-à, sol-à, tard-à, castell-à, etc. Com es pot comprovar en el tots els derivats “an”, en català, queden reduits a “à”, ja que la tendència fonètica del català és d’ensordir les “n” finals, especialment si la paraula és aguda: de “mano” castellana el català fa “mà”, de “sano” “sà”, de “grano”, “gra”, etc. La forma de saver si porta o no “n” final es veure quin és el femení; si en porta es evident que el masculí també en portava (romà-romana, valencià, valenciana,...).

És, doncs, el morfema “an” un dels més utilitzats per anomenar coses que es caracteritzen per esta sobre un lloc o una cosa, situades al seu damunt, com les persones habitants d’una zona, d’un poble o d’un país.

 

2. L’ARREL “AN”, PREFIX, ARREL I SUFIX.-

Les arrels primàries són més fàcils de detectar com a prefixos i sufixos que com a arrels propiament. L’arrel “an” en molts idiomes representa categories de paraules no substantives ni verbals, com són les preposicions, els adverbis, les conjuncions,... En aquest tipus de paraules, de per si molt curtes en sons, trobem amb tota claretat el seu significat. Com exemple de coincidència, quasi total, entre l’arrel i la paraula, ja que l’arrel ocupa quasibé la totalitat de la paraula, tenim l’adverbi grec “ano”, ’dalt’, ’a dalt’, ’la part superior’, ’la part alta’, ’allò que és antic’, ’el que és anterior’. Precissament aquesta paraula grega és la que representa una millor explicació del significat de l’arrel en el seu estat més pur.

Un segon exemple, també d’aparició de l’arrel en el seu estat més pur i simple, és el mot basc “hain”, ’tant’, ’tan’, on vegem que canvia el concepte i l’expressió fonètica, amb la conversió de “a” a “ai”, diptongant-la com és habitual en el basc abans de la “-n”. També podem observa una “h-” que només té un sentit i significat gràfic, però no semàntic com en d’altres casos. El significat d’”hain” com quantitat es fàcil d’entendre’l com a cosa situada al damunt, una certa quantitat posada al damunt.

També en l’idioma basc, si separem l’arrel de la seva desinència verbal “-tu”, com morfema d’infinitiu, tenim l’arrel “an” en “han-tu”, ’unflar-se’, ’agrandar-se’, on torna a quedar palès que aquesta arrel dona nom a allò que creix, que és o es fa gran, ja que aquesta característica s’adiu amb el fet d’estar ’a dalt’, ’damunt’, ’en la part alta’.

Però, on més fàcilment dtectem la presència d’aquesta arrel és el fet d’actuar com a sufix o prefix. Com a sufix, la terminació llatina “-anus”, que si descontem el sufix del cas nominatiu “-us”, ens queda “-an-”, i que ja he analitzat abans al parlar de l’adjectiu acabat en “-an”. Són moltíssims els adjectius formats amb aquest sufix (lleidat-à, saragoss-à, catal-à,...). També tenim un segon cas en el morfema del cas inesiu basc, acabat en “-an”, on el significat és similar a la nostra preposició “en”: “etxe-an”, ’a casa’, “kutxe-an”, ’en la caixa’. És del tot evident el significat del morfema com allò que està al damunt, sobre o a l’interior d’alguna cosa.

Com a prefix “an-” forma moltes paraules amb aquest significat que hem estat vegent continuament: ’sobre’, ’a dalt’, etc. En aquesta posició tenim dues arrels derivades que, des del grec i del llatí, han arribar a nosaltres: “ante”, ’davant’, ’enfront’, “anti-”, d’avant’, ’en front de’, ’contra’, el primer més utilitzat actualment com prefix amb significat d’abans, ans, davant, i el segon com posició contrària, oposada, enfrontada. Són dos matissos que deriven d’un mateix prefix, i que ha donat molts derivats. Dins dels prefixos “ante” i “anti” podem extreure el fonema “te/ti”, que adquireix diferents variants segons les paraules i els idiomes, però que tenen el seu valor semàntic del verb ser, que en la seva forma més primitiva, té una forma “itz”, amb derivacions fonètiques cap a “is”, “tz”, “te”, “ti” o “ta”, aquestes últimes utilitzades per formar els nostres participis (-do, -da, -t, ...).

Altres casos de prefix, són els que acompanyen a una paraula iniciada per so labial (p, f, v, b,...), que ja en el llatí transforma el prefix “an” en “am”, com en “am-pulla”, ’ampolla’ o “am-puto”, ’amputar’, ’tallar’, on queden clars els significats de “pulla”, com en “des-pulla”, o de “puto”, com en “poda”, o “ex-putar”, afegint-li el significat del prefix “am-” amb el sentit de ’davant’, ’extrem de fora’.

No només és un prefix freqüentíssim en les llengües llatines, sinó també en les anglosaxones, com l’alemany: “an-sprachen”, ’dirigir la paraula’, derivat o compost a partir de la paraula “sprache”, ’llengua’, ’idioma’, o “ant-wort”, ’resposta’, derivat de “wort”, ’paraula’

 

  1. PRESÈNCIA I SIGNIFICATS EN ELS IDIOMES CLÀSSICS.-

En l’anterior capítol he citat algunes paraules a propòsit de les seves posicions com a prefix, arrel o sufix, en idiomes com el grec i el llatí. Però és especialment en el grec on trobem una major claretat i presència d’aquesta arrel en el seu estat més pur, ja sigui perquè quasi apareix sola o perquè el compost que forma el grec amb aquesta arrel té una forta càrrega semàntica basada en aquesta arrel. Citaré unes paraules gregues que, penso, expressen molt clarament el significat d’aquesta arrel:

a) L’adverbi de lloc “ano”, ’dalt’, ’a dalt’

b) L’adverbi de lloc “ana”, ’damunt’, ’sobre’

  1. La preposició “anti”, ’davant’, ’en front’

  1. El nomb “antos”, ’flor’, ’rebrot’, on aquestes dues parts de la planta representen la part més alta i extrema de les titjes i de la pròpia planta.

e) El verb “anasso”, ’regnar’, ’ser sobirà’

f) El verb “anago”, ’conduir cap a dalt’, derivat del verb “ago”,, 0conduir’, ’portar’

g) El nom compost “anodos”, ’camí de dalt’, ’camí que puja’, ’pujada’

h) També “anabassis”, ’pujada’, ’ascensió’

  1. Un altre verb similar “anabaino”, ’pujar’, ’muntar’, derivat de “baino”, ’anar-se’n’, ’moure’s’

j) “Anerkomai”, ’pujar’, ’crèixer’, derivat d’”erkomai”, ’anar’, ’venir’

Del llatí hem heretat moltes paraules que contenen aquesta arrel, però triaré aquelles paraules que ens puguin ser més estranyes per poder examinar millor, amb més distància i imparcialitat, la seva relació amb l’arrel “an”:

a) “Ante”, prefix amb el significat de ’davant’, ’enfront’

b) “Ambulo”, verb derivat d’una arrel “bul”, amb el sentit d’impuls, acció de moviment endavant, que junt amb el prefix “an”, convertit a “am-”, adquireix el significat de ’passejar’, ’caminar’, és a dir, impuls cap endavant de la marxa.

  1. Amplio”, resultant d’un compost entre “an-” i l’arrel “bil”, contreta habitualment a “bl” o “pl”, amb el significat de ’reunió’, que dona el significat compost a “amplio” d’augmentar, d’eixamplar-se.

  1. Amplus”, relacionada amb l’anterior, i té el significat de ’gran’, ’espaiós’.

e) “Amburo”, compost de “buro”, ’cremar’ i que té el significat de ’cremar a l’entorn’.

f) “Amoveo”, que pot ser un compost del verb “moveo”, ’moure’s’, però que pot haver-se format, en un principi, com a compost d’”an-” més l’arrel “ob”, amb el sentit de ’propi’ o ’cosa d’un’, que junt amb “an-” adquireix un significat d’’apartar’, ’allunyar’, és a dir, distanciar-se una cosa propia d’un mateix.

g) El sentit d’”an” és el d’allò que està a sobre, al damunt, com en “anulus”, ’anell’, al costat d’una cosa, que li dona l’arrel “ul”, i junt amb “an-” el que està a sobre, al damunt, rodejant una cosa.

h) “Ancisus”, un clar compost amb “cis”, ’tall’,’separació’, que dona el seu sentit semàntic de ’tallat al voltant’.

i)“Ambio”, ’donar voltes en torn’, amb una arrel afegida mínima, “-b-”, ’separar’, o “bi”, ’dos’, com número resultant d’una separació de la unitat.

j) Amb aquest sentit d’allò que tenim al costat, damunt o a sobre, tenim paraules que han donat noms, algun molt conegut i d’altres no, com “am-icus”, ’amic’, com nom compost per aquella persona que es troba al costat, al voltant, a sobre d’un, amb el prefix “-ic”, ’extret’ o cas partitiu basc que ha donat lloc al sufix adjectival “-ic”.

k) “Am-icio”, ’embolcallar’, ’cobrir’, amb el sentit que hem vist abans per “amicus”.

  1. Amb un sentit de crèixer, d’ampliar, tenim “amphitheatrum”, ’amfiteatre’, ’edifici oval’, on les platees creixen envers sentits oposats, el que li dona una forma circular o ovalada.

  1. Amolior”, d’una arrel “mol”, ’afluixar’ que li dona el sentit de ’treure, afluixar, cedir, del davant’.

n) “Amitto”, ’deixar anar’, ’afluixar’, d’una arrel “it”, amb el sentit de ’sobresortir’ o ’sortir’.

o) “Amigro”, amb una base o nom nuclear “migro”, amb el sentit de ’format del que cau o es desprèn’, i que prèn el significat d’’anar-se’n’, ’emigrar’.

p) “Amnis”, ’riu’, ja que és un corrent, “-is”, que avença, que creix, que marxa cap endavant.

q) Quan hi ha paraules que neguen o canvien la significació d’”an”, s’obtenen verbs i noms amb significats, aparentment, oposats, com en “amputo”, ’tallar’, ’amputar’, ja que el verb “puto” comporta el fet de ’tallar’ més la posició extrema o externa de la cosa tallada, representada en “an-”.

r) “Anfractus”, ’sinuositat’, ’cobra’, ’revolt’, on s’explica el fet de ser corbat com un trencament del moviment endavant, el moviment recta cap endavant, representat per “an-”.

s) “Ango”, ’estrènyer’, un significat contrari, oposat, als que hem citat per “an-”, i que s’explica pel fonema “-g/-k”, ’extracció’, i que afegit a “an-” vol representar l’absència, la manca, d’amplitud, de grandesa, i, conseguentment, petitesa, estretor.

t) “Anguis”, ’serp’, on, a més de l’estretor i angostura del cos de la serp, porta l’arrel “is”, amb el sentit de ’sortir’, ’fluir’, tal i com actua la serp, esmunyint-se i sortint a través dels llocs estrets.

u) “Ancillor”, ’serv’, ’esclau’, ja que l’arrel “cill” o “sil” significa allò que se situa a dins, tal com és el servidor o esclau, sotmès i constrenyit a l’àmbit domèstic, sota la direcció i manament del senyor de la casa, representat per “an-”.

  1. Per últim quatre paraules relacionades amb la vida, representada per l’alè o aire que s’expulsa des de dins, “im”, com forma que es creia de donar vida, ànim, o espirit a les coses animades. En primer lloc tenim “animo”, ’donar vida’ ja que l’aire que ve de dins és expulsat envers l’exterior, cap al davant , “an”.

x)”Anima”, ’alè’, ’respiració’, com a font o representació de la vida, i dels sers vius, ja que la respiració és bàsica per mantenir la vida.

y) “Animus”, ’espirit’ molt relacionat amb la vida i l’ànim

z) “Anhelo”, ’esbufegar’, és a dir, impulsar cap endavant l’aire que surt dels pulmons i que, actualment, s’entèn com una forma de desitg.

 

4. PRESÈNCIA EN ELS IDIOMES ANTICS.-

 

Són molts els idiomes que venen des d’èpoques immemorials, però hi ha un que, per la seva proximitat a les nostres llengües llatines, ens pot obrir una porta al que podria ser un idioma prehistòric, especialment si estudiem la simplicitat de les seves arrels i la seva presència en els topònims, així com, també, en moltes paraules dels lèxics d’idiomes europeus. Es tracta evidentment de l’eusquera que, a més de les seves arrels monosilàbiques i tan primitives com “ur”, ’corrent’ o “aitz”, ’roca’, el seu contacte durant segles amb idiomes com el llatí i d’altres antigues europees, ha deixat una gran influència en els nostres idiomes. Només cal recordar la paraula “esquerra”, provinent del basc “esker”, mà esquerra. El català, el castellà, el portugués, el francès, l’occità, etc., han rebut gran quantitat de paraules del lèxic basc.

Un altre idioma antic, tant o més que el basc, és el xinès mandarí, que com ell conserva el seu lèxic en base a unes arrels mínimes, monosilàbiques, i molts cops les seves paraules són la unió de dues d’aquestes arrels monosilàbiques, amb la diferència que el basc té arrels compostes de vocal més consonant, predominament, i en el xinès, al contrari, consonant més vocal, amb tot un seguit d’acabament vocàlics o acabats en “n” o “ng”. En ambdós idiomes hi ha una presència de l’arrel “an” amb diversos significats, però que formen, tots ells, un camp semàntic amb els significats que fins ara he apuntat. Iniciaré una relació de paraules amb l’arrel “an” pel basc, ja que és el nostre idioma avi, deixant la paternitat al llatí.

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      1. Com hem vist abans, “-an” és el sufix del cas inessiu basc, que nosaltres traduim per la preposición “en”. És molt probable que també tinguin a veure ambdues estructures malgrat l’aparent diferent filiació.

      2. Una segona sèrie son paraules que expressen quantitat, volum, grandesa, abundància, ja que la mateixa que creix s’expandeix enver l’exterior, cap a dalt i cap als extrems. El nom més conegut és l’adjectiu “andi”, ’gran’, on podem veure com el sufix “-di”, també s’afegeix amb un sentit de pluralitzar, accentua el valor d’”an” com expressió de quantitat, i, per tant, molta quantitat.

      3. Molt semblant a l’anterior és “anitz”, ’molt’, on vegem a “an-” unir-se a “itz”, segurament relacionada amb el verb “iz-an”, ’ser’, i, per tant, ’gran, alt, primer, davant,... és’.

      4. També “hain”, ’tant’, ’tan’, expressa quantitat, i molt probablement estigui relacionat amb “han”, ’allí’, ja que els llocs llunyans es relacionen amb els llocs grans. La “h” no té cap valor ni semàntic ni fonètic, en aquests casos, i, potser, influit per un afany diferenciador, s’ha utilitzat com a diacrític per distingir-la d’altres paraules.

      5. Relacionat amb el temps i les posicions més altes o inicials tenim la paraula “aintzin”, ’antic’ on tornem a trobar la diptongació d’”an” en “ain”, cosa bastant habitual en el basc, especialment quan una vocal fa parella amb “n”, com és el nostre cas. Crec que és un cas lenificació de la consonant, de fer el sou més tou, i que fa que la “n” es converteixi en “ny”. De fet “ain” s’expressa oralment com “any” en català.

      6. Gain”, ’cim’, és un cas de sufixació on “ain” s’aglutina al fonema “k/g”, relacionat amb els llocs alts, extrets, com en “goi”, ’alt’ o “garai”, ’alçada, temporada’ o “gara”, ’flama’, ’flor’

      7. Aintza”, ’glòria’, ja que els llocs alts es relacionen amb la glòria, la famal, els llocs d’honor i de reconeixement social, de superioritat per damunt de la normalitat més vulgar i terrenal.

      8. També l’extremitat és anomenada “hanka”, sigui d’animal o humana, ja que suposa l’extrem del cos, un punt més exterior, on la presència de l’arrel o sufix “-ka” pot donar-li diferents matissos o accepcions a l’arrel “an”.

      9. Relacionat amb “handi” tenim el verb “hantu”, ’unflar-se’, ’agrandar-se’, on el morfema verbal d’infitiu “-tu”, que podem traduir com ’fer’, ’tenir’ o ’haver de ser’, complementa l’arrel “an”, que porta l’”h” diacrítica.

      10. Molt relacionat amb allò que tenim al davant, allò que apareix als nostres ulls, existeix nom i adjectiu “antz”, ’paregut, ’semblança’, del qual es forma la paraula “antzo”, ’teatre’ o art de representar uns fets de forma aparent.

      11. Per últim tenim la paraula “andanan”, ’en fila’, on “andan” lliga amb els nostres “andén” castellà i “andana” català. Un lloc per on es camina o “anda” desfilant i anant en sentit del moviment endavant, propi de quasi tots els moviments que segueixen una trajectòria.

El xinès mandari té com a final de sílaba la terminació en vocal, amb diptong o no, o en “n”, amb les dues variant “n” normal i “ng”, amb so oclussiu, gutural. Com la diferència semàntica entre ambdues “n” no la he arribat a copsar, he triat les paraules acabades tant en “an” com en “ang” més pel seu valor semàntic, prescindint d’una possible diferència semàntica entre ambdues “n”.

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      1. Shan”, ’muntanya’, on la “a” presenta vocal llarga, cosa important però que el teclat nostre no permet escriure, però que en xinès es prou important a l’estar basat en quatre tipus diferents d’accents. Com es pot comprende la muntanya es relaciona amb tot allò alt, gran, exterior, elevat.

      2. Huo shan”, ’volca’, on es defineix aquest tipus de muntanya com la que porta foc o ’de foc’, ja que “huo” vol dir precissament això: ’foc’.

      3. Relacionat amb el que és ’alt’ i ’gran’, tenim el verb “shàng”, ’pujar’, amb un accent sobre la “a” agut i un “n” un tant diferent al ser “ng”, que pot donar-li aquest valor d’acció sobre la muntanya i sobre el que representa, ’elevar’, ’fer-se alt’.

      4. Xiang de “, ’alt’, adjectiu clar, ja que porta la paraula “de”, pròpia dels adjectius, al final. Porta accent descendent-ascendent i un paregut fonètic amb “shan”, ’muntanya’, que ens fa veure la relació semàntica, al menys pel xinès, entre l’alçada i la muntanya.

      5. An zhuang”, ’muntatge’, on l’arrel “an” apareix sola i formant part de la segona paraula. És evident que el verb ’muntar’, inclús en el nostre idioma, es relaciona amb “munt” i amb “muntanya”, i que les peces que es munten cal anar-les juntant i trabant-les per aixecar tota la maquinària muntada, més gran i alta que les seves peces.

      6. Zhang”, amb accent decreixent-creixent sobre l’”a”, vol dir ’crèixer’, un dels verbs relacionats amb tot allò que es fa gran, alt, ...

      7. El nom del mar i de l’oceà es forma amb dos monosílabs: “hai yang”, ’oceà’, essent cada una de les paraules: “hai” i “yang” ’mar’, per tant “yang”, amb accent allargat representa la grandiositat del mar.

      8. El concepte ’dia’ és “tian”, ja que el sol creix en el cel, es fa alt, i “tian hang”, on apareix per partida doble l’arrel “an”, vol significar ’fer-se de dia’, on “hâng” tindrà el valor de ’fer-se’, ’crèixer’.

      9. Wang”, amb accent decreixent-creixent, ’anar’, ja que el moviment és expressat com un creixement en una direcció, un punt que avança en l’espai en direcció d’un destí, i, per tant, un anar guanyant espai.

      10. Per últim tenim el verb “fàng”, ’posar’, en el sentit d’allò que s’amuntega, que s’acumula, que es va fent gran.

 

  1. PRESÈNCIA D’”AN” EN ELS IDIOMES ANGLOSAXONS.-

 

La presència d’”an” que hem pogut veure en el basc i en el xinès mandarí, arrenca d’èpoques molt pretèrites, molt allunyades en el temps, que fa que l’espai en què s’extèn aquesta arrel també sigui molt dilatat. Per això no és gens estrany que “an” també hi sigui present en els idiomes anglosaxons, no llatins, de procedència euro-asiàtica, i que van anar envaïnt Europa en diferents olejades fins a establir-se en els països del nord d’Europa, fent frontera amb l’imperi romà, situat més al sud. L’anglès i Anglaterra estan molt més influenciats pel llatí, ja que va estar aquella zona sota l’imperi, en canvi, l’alemany presenta poques paraules de prèstec llatí. Vegem la presència d’”an” en aquest idioma:

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      1. Anfang”, ’principi’, ’començament’, paraula composta de “fang”, ’presa’, o “fangen”, ’agafar’, i l’arrel prefixada “an-”, que li dona un sentit d’agafar al davant.

      2. En el sentit anterior tenim “ampfeifen”, ’xiulit de sortida’, derivat o composta a partir de “pfeifen”, ’xiular’.

      3. StoB”, ’cop’ ’xoc’ forma el derivat “anstoB”, ’impuls de sortida”, on “an-” reflecteix la primera posició, l’inici, la sortida.

      4. Anfallen”, ’acometre’, derivada del verb “fallen”, ’caure’, ’baixar’.

      5. Ander”, ’altre’, pronom i adjectiu que té el sentit d’aquell o allò que esta al davant nostre, aprop o junt, derivat del pronom “der”, ’ell’.

      6. Anbei”, ’adjunt’, es forma a partir de “bei”, ’aprop’, ’junt’, amb un clar sentit d’estar al damunt, a sobre.

      7. Si “bau” vol dir ’construcció’, “anbau”, és el ’cultiu annex’, ja que el cultiu també s’interpreta com una construcció, quelcom que ha estat fet, essent la caracteristica d’”anbau” el fet d’estar aprop, al davant, annex.

      8. D’”sprache”, ’idioma’, ’llengua’, es forma “ansprachen”, ’dirigir la paraula’.

      9. Per últim tenim “antwort”, ’resposta’, ’contestació’, derivada de “wort”, ’paraula’.

A l’anglès, idioma anglosaxó molt més llatinitzat que l’alemany, trobem també moltes paraules amb “an”:

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      1. Another”, ’altre’, molt similar al “ander” alemany, i al “otro” castellà, més l’arrel prefixada “an-”.

      2. Answer”, ’respondre’, també paregut a l’alemany “antwort”, amb petites variacions fonètiques.

      3. Dins dels pronoms, quan s’anomena a una cosa qualsevol, de forma indefinida, normalment s’utilitza un sufix, “-i”, que vol indicar un individu, un exemplar d’una classe amb molts individus, un qualsevol, ja que tots són, més o menys iguals. És el cas del pronom i adjectiu indefinits “any”, ’algú’, i en cas negatiu, ’ningú’.

      4. La conjunció copulativa típica de l’anglès sembla arrencar directament d’”an”, més el verb ’ser’, en la seva variant “-da”, donant “anda”, i de forma més reduida “and”, ’i’.

      5. An” és una arrel amb el sentit de ’damunt0, ’sobre’, i “antler”, ’asta’, ’cornamenta’, representa la unió de la paraula “ler” més “an-”, al damunt, sobre.

      6. Angle”, ’pescar amb canya’, amb el sentit d’extreure el peix des de d’alt de la superficie de l’aigua, ja que “gle” ve de l’arrel “cul(gul” amb el sentit d’extreure.

      7. Anoint” ’untar’ és quasí una paraula similar a la nostra “untar”, però porta el prefix “an-” amb el sentit de ’sobre’, ’damunt’, ja que és la part on habitualment se suca o s’unta.

      8. Announce”, també similar fonètic i semànticament al nostre ’anunciar’, ja que el fet d’anunciar és posar la veu per damunt, i avençar per la paraula un fet que ha de venir.

      9. També la paraula “annex”, ’annexar’ és similar a la nostra, i queda clara la seva posició de damunt o sobre.

      10. Per últim un derivat de la paraula anglesa “new” en “anew”, ’de nou’, on podem veure com la mateixa “n-” de “new” pot ser la reducció d’aquesta arrel “an-” més una segona arrel, “ow” o “ew”, amb el sentit del que ens és propi, d’un mateix. Així “anew” seria lo propi de l’inici, del que va davant, que és el mateix que dir ’nou’.

 

 

  1. PRESÈNCIA D’”AN” EN ELS NOSTRES IDIOMES CASTELLÀ I CATALÀ.-

 

Dins del castellà trobem paraules una mica diferents del català, però que ens demostren la variabilitat de certs morfemes i fonemes, que varien d’un idioma a l’altres, especialment les variaciones entre “s” i “t”. Vegem en el castellà:

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      1. Avanzar”, és l’arrel “an” més el morfema-fonema “tz” que, de vegades, deriva a “t”, i d’altres a “s”. A més a més porta el prefix “av” que li dona el sentit de ’separació cap a fora’, i, per tant, defineix “avanzar” com ’separar-se respecte al que va davant’.

      2. Ante”, preposició que presenta el seu sentit més corrent d’”an”: ’davant’, ’primer’, ’abans’, però en el dos sentits possibles: el que va o esta davant i el que està abans, “antes” en castellà.

      3. Derivat d’”ante” trobem “delante”, contracció de “de”, “el “ i “ante”.

      4. Respecte al temps i relacionat amb el mot llatí “manas”, ’dia’, en castellà trobem el mot “mañana”, és a dir, el principi del dia, per a la segona “-an”, més “man” que significa el sol que creix, que partint de l’horitzó s’eleva en el cel i que representa a tot el temps de llum, el dia.

      5. Andar”, un mot que es paral·lel al català “anar”, amb un clar sentit de posar-se al davant, avançar.

      6. En un sentit similar al del dia, “manes”, tenim el mot “mano”, ’mà’, extrem o part més avançada del braç, on els dits es desprenen, cosa que reflecteix el fonema “m-”.

      7. Anda”, llit elevat o pal·li que es utilizat per aixecar a una persona o a una cosa.

      8. Anciano”, persona d’abans, de l’inici, antiga, coincident amb una base “antz” que ha donat varietats diferents de paraules en l’oral i en l’escriptura (c, t, s,...).

      9. Avanzar”, verb que utilitzem per definir altres paraules. Es posar-se davant d’un altre en el sentit de la marxa, essent “av-” el que li dona el seu sentit de ’separar-se’, en aquest cas del que va davant nostre.

      10. Ángel”, nom grec que significa l’anunciador, i que prové de la composició entre “an-k”, ’elevar’, ’extreure amunt’ més “el”, ’paraula’ i que va donar nom al fet d’anunciar, i a la persona que anunciava, l’àngel.

 

En català també tenim moltes paraules, coincidents amb d’altres llengües, i d’altres més pròpies del lèxic català exclussiu, i que es relacionen amb l’arrel “an”:

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      1. Abans”, molt similar a la castellana “avanzar”, però en el sentit de seprar-se cap el principi, cap a darrera, en la primera posició.

      2. Davant” que té un sentit més d’espai, sinònim del castellà “delante”, però format amb el sufix “av” i la preposició “de”, contreta a “dav”.

      3. Ampolla”, objecte format en base a dos conceptes: el format per l’arrel “pol”, en el sentit d’impuls, i l’arrel “an”, que estem analitzant i que defineix el fet del que esta al ’davant’, ’primer’, com és el cas de l’ampolla formada per l’impuls de l’aire sobre una massa de vidre posada al davant.

      4. Antena”, objecte situat a la part més extrema o alta d’un cos.

      5. Manta”, amb els seus variats sentits, però que tots expressen el fet de situar-se al damunt, desprenent-se una cosa pel damunt d’alguna altra, ja sigui roba o una làmina d’aigua.

      6. Àmpit”, paraula formada per “pit”, amb el sentit que coneixement com a cosa prominent, sobresortint, i el prefix “an-”, cap al davant.

      7. Manar”, molt semblant al significat de “manta”, però en un sentit més de ’generar direcció’, de ’preponderància’, d’estar pel damunt de les coses manades.

      8. Any”, que com altres paraules relacionades amb el temps, es refereix a la pujada de l’astre rei en el firmament, la seva elevació al llarg de l’any, que integra un cicle solar, o “any”, iniciant-se l’any en el moment que comença a crèixer o inici.

      9. Anvers”, cara situada al damunt d’una cosa, en oposició a la cara situada al davall o “revers”.

      10. Tant”, que com “tan”, representa la quantitat o les coses situades al damunt d’un lloc, una certa quantitat. Com “t-an” són moltes les arrels que es formen entre un sol fonema inicial i l’arrel “-an”.

 

  1. 7. PRESÈNCIA D’”AN” EN LA TOPONÍMIA I EN L’ANTROPONÍMIA.-

 

Dels molts topònims on s’aprecia la presència de l’arrel “an”, només he triat aquells que poder ser més fàcilment interpretables, per ser tot els trams fònics i arrels presents en la paraula comprobables en la realitat física del lloc. Començare per aquells anomenats com “macrònims” o noms de llocs grans, extensos:

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      1. Atlas”, nom atribuit a la serralada muntanya situada en el nord d’Àfrica, i al costat de l’oceà Atlàntic. Ja en època grega se citava a Atlas com un tità o semidéu, que aguantava el cel sobre les seves espatlles. D’aquí que se li hagi volgut trobar un origen grec en la paraula del grec antic “talo” o “telo”, ’suportar’. Com després veurem al analitzar el nom de l’oceà Atlàntic, Atlante i Atlas són dos noms que representen al mateix personatge, perquè, com hem vist al partlar d’”ans”, català, i “ante”, castellà, l’arrel “an” sol portar un fonema afegit, que jo atribueixo al verb ser en la seva arrel més mínima, “itz”, i que ha donat diverses variacions: “an-s”, “an-te” o “an-tz”. Crec que és fàcil deduir que d’un original “atl-ants” hagi pogut derivar dues paraules, una “atla(n)s” i una altra “atlante”.

      2. Atlàntic”, molt relacionada amb l’anterior, ja que “atlante” més el sufix propi per formar adjectius “-ic”, donaria el nom “atlant-ic”, que no seria més que un adjectiu format sobre la base “Atlants” en una de les seves dos variants. Però crec que cal explicar quina és la primera paraula de les dos que componen el nom: “atl-”, que com ja he citat abans, alguns fan derivar del verb grec “tel/talo”, ’suportar’. Crec que en això ens ajuda molt el poder tenir com a segura la segona part: “ante”, que ja hem vist abundament en totes les paraules on es present el seu significat: davant, al principi, al damunt, sobre, etc.

Atal” en eusquera vol dir ’troç’,’secció’ i “ataldu”, ’tallar’, ’seccionar’, ’dividir’, del qual, i com fàcilment es pot comprendre, deriven les nostres paraules “tall”, “dalla”, “taller”, “talar”, etc., i no deriva d’un suposat étim “talea”, ’titja’ o ’palet’ en llatí. Aquest “atal”, conservant l’”a-” inicial el trobem molt clarament en “atl-”, però aquest cop amb una contracció a “at(a)l”, cosa freqüent al trobar-se sempre adherida a la segona part de la paraula: “-ante”. El significat és molt lògic: ’davant de la partició’, definint a la zona a l’exterior del Mediterrani com la part situada al davant de la partició, ja que l’estret de Gibraltar era entès com la divisió, la partició entre dos continents, Europa i Àfica.

I és que aquesta arrel “atal” no només existeix en eusquera i en els nostres idiomes, sinó també en el grec que fona lloc al verb “daio”, ’dividir’, ’distribuir’, ’partir’, del que deriven “daixo”, ’dividir’, ’partir’ i també el nom substantiu “dais”, ’part’, ’porció’, ’ració’.

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      1. Andalucia”, segons alguns autors és un nom relacionat ame els bàrbars anomenats “vàndals”, poble germànic que va passar per la Bètica camí d’Àfrica. També d’altres ho associen al germànic “landa-hlauts”, ’terra de lots o herència’, és a dir, terres sortejades en lots, atribuïnt aquesta pràctica als pobles germànics que van envaïr Andalucia. Encara que fonèticament plausible sembla que el temps tan curt d’ocupació d’aquesta regió pels germànics fa difícil de pensar que fos l’origen del nom.

Crec que cal relacionar Andalucia amb dos noms: per una banda l’Atl-antic, en la segona paraula del compost que ocupa la primera part d’Andalucia, i amb Lusitania, una regió o província romana que ocupava part d’Andalucia, i que tindria la mateixa arrel, però en un segon lloc en Andalucia. La Lusitania que agrupava part de la meitat sud de l’actual Portugal i la part occidental d’Andalucia té com a arrel base el nom “Lux”, que es relaciona, per una part amb la paraula basca “luze”, ’llarg’, i per l’altra amb “lux”, ’llum’ en llatí. Fins i tot avui la part surenya de Portugal porta el mot de Luz, Praia da luz, costa da Luz, etc. Aquest sentit de ’llarg’ ha perdurat en el nostre lèxic en el nom del peix allargat “lluç”, i en el nom de les llargades dels ponts i altres vigues que deixen un forat a sota, o llum. Clar que també es pot atribuir al llatí “lux”, però crec que en un principi “luze” hauria de donar nom al fet de la llum, per la gran llargària dels rajos de llum. Cal veure que el continent europeu és eminentment allargat, i que comença en el seu extrem més occidental a la Lusitànica, per tant, era una forma d’anomenar aquell territori.

Si analitzem la primera part del nom Anda-lucia, ens adonema que coincideix amb ser el ’principi’ el que està davant d’aquest continent allargat (“luze”) que és Europa. Per tant el nom d’Andalucia significaria ’la llargada del començament’ o part inicial del continent europeu o continent allargat.

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      1. Antillas”, illes situades entre el golf de Mèxic i el nord d’Amèrica del Sud. Es compon de les paraules “anti”, ’davant’, ’al davant’, i el mot “illa” o “illas”, procedent d’una paraula portuguesa, “ante-ilha”, amb que s’anomenava una hipotètica illa que, ja en temps dels grecs, es pensava que estava situada al davant de Portugal, o en la part contrària a Portugal: “ante insulam”, en llatí, i que després va servir per batejar les illes trobades per Colon.

      2. Andorra”, poble de la província de Terol i petit país pirinenc, situat al nord de la província de Lleida, format per les altes valls dels rius Valira, afluent del riu Segre. En un cas i en l’altre són zones altes, tal i com correspon al significat d’”an” que forma la primera part del nom. L’Andorra de Terol està situada en la part alta d’una vall, i en l’Andorra pirinenca els més alts cims del Pirineu l’envolten, fent de frontera amb França. A més d’”an-” trobem una segon arrel “orra” o “urra”, procedent de l’arrel basca “ur”, ’corrent’, que ens assenyala els llocs on neixen els rius i corrents d’aigua importants. Encara que als basquistes els hi sembla que no pot transformar-se aquesta arrel, “ur”, en una “rr” vibrant, crec que hi ha casos, tant en l’eusquera com en el nostre idioma que certifiquen la possibilitat de que l’arrel, en principi amb “r” simple, pugui donar derivats amb “rr” vibrant, com en els nostres “curs” i “corrent”. Per tant, Andorra seria el curs o corrent d’adalt, més una “-d-” intermitja fruit de la geminació de la mateixa “n” (n.n > nd).

      3. Aneto”, cim culminant de tot el Pirineu amb 3.404 metres. També nom d’un poble de l’alta Ribagorça, més o menys al peu per la banda oriental de tota la serra de la Maladeta, on es troba el pic d’Aneto. L’afegito “-eto” és un pluralitzador típic i molt utilitzat en la toponímia, especialment basca, com “Bas-eta”, ’lloc de boscos’, o “Ur-eta”, ’lloc o llocs d’aigües o corrents’, i en el léxic català “Pin-eda”, ’lloc de pins’.

      4. Anie”, pic culminant del Pirineu nabarrès. A diferència del pic d’Aneto, la terminació “-ie” és possible que sigui un singularitzador, al contrari d’”et” i que doni nom només a un sol pic, tal i com és el d’Anie, més l’”An-” amb el sabut concepte d’alt o cim.

      5. Ainet”, com també i ja citat “Aneto”, són noms de pobles catalans, aragonessos i bascos que anomenen pobles situats en zones elevades, potser no tant com els cims, però si més elevades que altres pobles propers. En aquest cas podem veure com l’arrel “an” que és l’habitual, en determinats casos es diptonga a “ain”, amb el mateix valor semàntic, però amb una pronunciació, en els casos bascos, semblant a la nostra “ny”, tal i com ja hem vist al citar algunes de les paraules basques procedents d’aquesta arrel “an”.

      6. Organya” és un altre cas del que acabo de citar en “Ainet”, i la seva pronunciació com a “ny”. A més d’”Or-”, procedent d’”ur”, ’corrent’, “ganya” és idèntic al mot “gain” basc, ’cim’, però tambe ’damunt’ com en “gainera”, ’damunt’. Per tant, “Organya” és un cas clar de pervivència de la pronuncia basca del mot “gain”, transformat a “gauya”, i que dona el significat del nom com ’damunt del corrent’, ja que és un poble situat literalment damunt del riu Segre.

      7. Amposta”, poble del final o poc abans del delta de l’Ebre. Aquí vegem com la “n” es canvia a “m” a l’estar situada darrera de una labial (p). Algun autor ha fet provenir el nom del llati “amnis”, ’riu’, que també compta amb ’arrel “an-” i per tant té també el sentit d’allò que va ’endavant’, corrent que marxa ’avançant’, i que dona nom al lloc que ocupa Amposta en el riu Ebre, en la parta més avançada, ja prop del seu desguaç. La segona part, “-posta” prové de l’arrel “bos/pos” amb el sentit de final, darrera, i no en el sentit de “post de fusta” que també se li ha volgut donar. Per tant, “Amposta” seria el final del lloc avançat del riu Ebre, concebent el riu com lloc que marxa, que avança sempre endavant i avall.

      8. Andraitx”, poble i zona de l’illa de Mallorca, situat en la part més extrema de la serra de Tramontana, cap el costat occidental, formant una cala. La zona muntanyosa i rocosa que l’envolta ve anomenada per l’arrel basca “aitz” que pren la forma “aitx”, ’pedra’, ’roca’. Per tant, “Andraitx” significa la ’roca del davant’, del davant del conjunt de muntanyes de la serra de Tramontana. Hi ha un morfema “dr” intermig que podria ser la contracció de l’arrel “tar”, ’entre’ i que donés el sentit a la cala on se situa Andraitx, com roques entre els alts o les zones davanteres de la serra, que s’inicien arran de mar.

      9. Antequera”, a la regió andalussa, que porta un nom molt conegut al Pirineu: “quer”, o “quera”, ’roca’, que trobem en molt topònims com: Quer, Querol, Queralt, Queralbs, Querforadat, ... Aquesta roca, Antequera, esta situada davant del poble, una roca o penya important, i que dona nom al poble d’Antequera, que significaria, doncs, la roca del davant, referint-se més a la roca per donar nom que al mateix poble.

      10. Maians, poble català, proper al massís de Montserrat, amb les seves impresionants parets de roca formada per conglomerats de còdols de riu o pedres rieres. La primera part del nom “mai”, prové de “mall”, nom molt freqüent en tota la zona pirinenca per donar nom a parets de roca, costes i pendents. El poble de Maians seria, doncs, el situat ’davant del mall’, amb un canvi de “ll” a “i” bastant lògic i freqüent en la fonètica actual inclús.

      11. Maldà”, poble de la comarca de l’Urgell, a la província de Lleida. També és basa en la paraula “mall”, però amb “l” simple, o millor, amb “ld”, ja que aquesta és una de les formes amb que evoluciona la “ll”. Pensem que “malda” en basc és ’costa’, ’pendent’, i que aquest poble es troba en la part alta d’una costa, essent l’`à” final la terminació habitual d’un “an” del qual només es pronuncia l’”a” amb accent. Per tant, el seu significat seria ’sobre o davant de la costa’.

      12. Anso”, poble oscenc del Pirineu, capital de la seva mateixa vall, Vall d’Anso, on aquí el mot, “anso”, pot estar relacionat amb el basc “antz”, ’paregut’, ’semblant’, cosa que podria anomenar la bellesa o bona presència d’un poble i vall situats en una de les valls més boníques del Pirineu, encara que no podríem descartar un possible significat referit a la seva posició ’elevada’ o ’davantera’ respecte als cims i muntanyes més altes.

      13. Ja per acabar el poble català d’”Anglesola”, format per dues paraules: Anglès, com el poble homònim gironí, i “-ola”, terminació de molts pobles amb el significat de poble incipient o partida. Sobre “anglès”, crec que cal extreure el morfema “-es”, típic formador d’adjectius en base al lloc, i el nom “angul”, no entès com a nom geomètric, sinó com a lloc d’extracció, “gul” d’adalt, ’an-”, ja que Anglès i Anglesola es troben en la zona de dejecció d’uns torrents que neixent adalt de les serres forment allí unes planúries fluvials, producte dels aluvions dels torrents, concretament l’Ondara en el cas d’Anglesola.

 

Sobre el noms propis, molts antics i procedents d’una tradició grega, encara que no exclussivament, crec que són fàcils d’interpretar després de tota la gran munió de paraules examinades. Per exemple:

  1.  
    1.  
      1. Anna”, nom atribuit a la dona i a la mare, ja que ella és el començament i el inici de l’espècie humana. Fins i tot, noms com el basc “anaia”, ’germà’ o “canalla”, en català ’nens’, ’fills’, poden ser interpretables com els descendents o ’costats de la mare”, atribuint a “anna” a la mare, la que està al damunt dels fills, literal i figuradament.

      2. Antoni”, nom grec que vol dir ’flor’ o ’brot’ més el fonema “-ni”, segurament emparentat amb “on/un”, ’un’, ’individu’. Per tant, “Antoni” seria l’individu flor o brot, en un sentit més figurat ’bonic’ o que està ’adalt’.

      3. Angel”, que ja hem vist a l’analitzar el nom comú “angel”, nom grec amb el sentit d’anunciador.

      4. Ander” amb les seves variants “Andrés” o “Andreu”, que es podria definir amb la paraula alemanya “ander”, ’altre’, i que defineix a l’altre com el que està al costat, davant, proper.

      5. Alexandre”, també nom conegudíssim grec, per ser el nom d’un emperador macedoni, el nom del qual es pot desglossar o separar en “alex”, ’allunyar’, ’separar’, ’protegir’, més “andros”, ’home’. Per tant, “Alexandre” seria l’home que allunya el mal, que protegeix el nostre costat. També el guardaespatlles o protector.

      6. Ja per acabar un mot llatí, el deu “Jano”, del qual es formen noms com “Jan” , “Jané” o “Janot”. Com també es sabut, és qui dona nom al més en què s’inicia l’any, el gener, i els seus diferents mots en diversos idiomes: enero, janeiro, ... També és lògic que sigui el déu de tot allò que comença o s’inicia, siguin projectes, guerres, o simplement l’any. A “Jano” li trobem una “j/i” afegida a l’inici que pot tenir una fundió simplement proteïca, o amb un significat, que com hem vist en altres ocasions, pot ser atribuit al individu, “i”.

 

 

 

ELS VERBS itz, SER, I u, TENER

 

LA TRANSCENDÈNCIA DELS VERBS:

“ITZ”, ’SER’, I

“U”, ’TENIR,

EN ELS NOSTRES IDIOMES

 

 

Semblen ser verbs dels més primitius que coneixem i dels quals trobem la seva presència en els verbs bascos “izan”, ’ser’, “ukan”, ’tenir’, com també en els nostres “ser”, i enels participis “-at”, “-ado”, etc. També sembla segura la seva presència en el llenguatge ibèric, que, precisament, per ser aglutinat, tremendament aglutinant, i molt desconegut encara, ens resulta difícil identificar el seus verbs, especialment els que considerem més importants com aquests “ser” i “tenir”.

Sembla que el verb “ser” actua com a idioma bàsic en la composició dels altres verbs, o al menys d’algunes formes dels altres verbs, i els hi dona el seu caràcter passiu, intransitiu, per això té el seu complment en el verb “tenir” o “haver”, que li dona al “ser” un caràcter actiu i transitiu. El “u”, ’tenir’, es conjuga i aglutina amb el “itz”, ’ser’, formant la base auxiliar per a molts altres verbs, especialment els verbs bascos. Aquests, segons siguin actius i transitius o passius i intransitius, es formen amb el verb “”u”, ’haver’ o ’tenir’ o amb el verb “itz”, ’ser’. D’aquí la seva importància en la formació dels verbs en base a aquests dos verbs fonamentals.

 

  1. Presència en el basc o eusquera.-

 

El verb “izan”, ’ser’, té una base o arrel que es redueix a “itz”, amb un morfema verbal “-an”, típic dels verbs bascos més antics. Aquesta arrel adopta diferents formes segons els temps en què es conjuga: “-iz”, “-za-”, “-ide”, “-tz-”, etc. Quasi sempre és present en el fonema “tz”, que de vegades es presenta escrit com “z”, i d’altres derivat a “t” o “d”. Però el que ara més ens pot interessa és destacar la seva presència en les formes norminals, no personals, com són el gerundi, acabat en “-ten” o “-tzen” i en el participi acabat en “-tu” o”-du”. En aquestes formes descubrim dos morfemes importants: el del cas genitiu basc, “-en”, ’de’, i el mateix radical del verb “ukan”, ’tenir’, en la seva mínima expressió: “u”. Són morfemes molt petits, formats per dos o tres fonemes, i en el cas del verb “ukan”, un únic fonema, la “u”. Aquest morfema li dona el caràcter perfectiu al participi, és a dir, cosa obtinguda, realitzada, acabada, tan pròpia dels participis en molts idiomes, matís que li dona al participi la presència del verb “ukan”, ’tenir’ o ’haver’. Aquests morfemes mínims, la “d” del verb “itz”, i la “u” del verb “ukan”, actuen d’auxiliars en la formació de les formes compostes dels verbs bascos: “egin du”, ’ell ho fa’, “joan da”, ’ell va’, “etorri da”, ’ell va’, o “eskatu gen-u-en”, ’nosaltres ho demanavam’.

La lectura que cal fer, doncs, d’aquestes dos formes verbals nominals tan bàsiques, com són el gerundi i el participi, és la de que el primer, el gerundi, és un cas més de genitiu bassat en “-en”, ’de’, que és el sufix final, i, per tant, el primer en la lectura que faríem nosaltres, i “-t-”, és el radical del verb “izan”, ’ser’, que li dona el sentit d’alguna cosa que “és”. En la forma verbal nominal d’”egin”, ’fer, “egi-t-en”, ’fent’, la lectura que hauriem de fer literalment seria: ’de ser fet’, el que li dona un matís o caràcter d’acció que s’està fent, realitzant, no acabada. Aquí és difícil encertar en la traducció ja que la utlització del participi ’fet’ ens distorsiona una mica el veritable valor d’”egi-”, que no és cap participi sinó un radical del verb, que tampoc és exacte traduir per l’infinitiu ’fer’, amb el qual la traducció d’”egiten” seria: ’de ser fer’, o ’de és fa’. Un segon exemple: “joa-t-en da”, ’ell va’, o millor ’ell és anant’, el verb auxiliar “da”, ’ell és’, es veu reforçat per la “-t-” de “-ten”, amb el seu valor de ’ser’.

En el cas del participi, avui tan utilitzat (“-tu/-du”), el formen els radicals dels dos verbs més bàsics units: la “-t”, radical del verb “itz”, ’ser’, i la “u”, del verb “ukan”, ’tenir’. En conjunt, la traducció seria: ’haver de ser’ o ’haver set’ o aimplement ’ha set’, que li dona un sentit de possessió, de cosa o acció que ja no s’està realitzant, sinó que està feta, acabada, i per tant, la podem ’tenir’ en un sentit figurat. Aquest concepte també el veurem repetit en altres idiomes, en els seus participis, encara que provinguin del llatí, com és el cas del castellà, “ama-do”, o del català, “estima-t”. Però la faceta més productiva d’aquest participi és la seva participació en la producció de molts dels nostres adjectius o noms.

 

 

 

 

  1. Adjectius i noms formats en base al participi, i al radical del verb ’ser’.-

 

La formació del participi, tal com es testimonia en el verb “ukan” i en la seva funcio de verb auxiliar, és deguda en la seva meitat a la presència del radical “u”, que unit al verb ’ser’, també en la seva mínima expressió, “-t-”, formen el morfema “-tu” o “-du”. Però no és únicament en el basc que aquests verbs han tingut importància en la formació de diferents formes verbals, sinó també en el llatí, en la formació del supí, que ha donat el nostre participi passat. La única diferència entre el basc i el llatí estriba en que aquest últim ja introdueix el gènere en la conjugació de les formes verbals nominals, cosa que distorsiona els morfemes i fa desaparèixer el radical “u” del verb ’tenir’, confós pel sufix de gènere masculí “-us”. Així, junt a “ama-t-us”, tenim “ama-t-a” i “ama-t-um”, masculí, femení i neutre. Això fa que els noms i adjectius derivats del llatí es puguin reconèixer per la seva doble declinació, si més no, masculina, “estima-t”, i femenina “estima-d-a”.

D’aquí que moltes paraules nostres siguin participis llatins esdevinguts a adjectius i noms: estima-t, baixa-da, sorti-da, etc. Però no sempre, crec, ho podem atribuir a un participi provinent del llatí, sinó que en molts casos el suposat participi només té sentit en femeni (amani-da, sola-da, eixi-da,..), el que ens porta a cercar-li un altre origen. Es tracta de la forma del verb “itz”, ’ser’, que no forma compost amb el verb “ukan”, ’tenir’, afegint al radical “-t-” el fonema “-a”, que situat al final pot semblar el típic morfema del femení. Crec que la lectura hauria d’anar cap a l’idioma basc, amb la seva “-a” final de l’article determinat, o bé, la “a” que forma part del verb “izan”, ’ser’ en el temps present: “n-a-iz”, “d-a”, “z-ar-a”,... morfema que constrasta amb el “-en-” del passat: “d-a”, ’ell és’, al costa de “z-en”, ’ell era’. Ambdues solucions, la d’article determinat o la de morfema verbal del temps present, ens allunya del supí llatí, i ens redirecciona cap a l’eusquera com explicació al que, fins ara, s’atribuit a un participi femení d’origen llatí.


 

  1. Relació de paraules explicables per un origen basc o ibèric, i no llatí.-


D’una llarga llista de paraules on abunden els casos clars de participis, llatins o formats posteriorment sobre una base no llatina, hi han algunes paraules que, crec, hem de cercar en altres origens més antics per trobar la seva explicació semàntica i d’evolució lingüística.

També trobem en el basc paraules que se li ha donat un valor de participi, quan en realitat no és el típic participi basc, construït amb el morfema “-tu” o “-du”. Paraules com “itxi-ta”, ’tancat’, del verb “itxi”, ’tancar’, ens poden fer veure que més antic que el participi format amb “-u” tenim el participi acabat en “-a”, que dona paraules com “itxi-ta”, ’tancat’ o “harjo-ta”, ’corcat’, del verb “harjo”, ’corcar’ , formades només pel radical del verb “itz”, ’ser’, sense la participació de ’tenir’. En alguns casos el participi és doble, i s’ha afegit al participi normal, un segon que podem anomenar com participi passiu (-da/-ta), com en “aska-tu-ta”, ’alliberada’ o simplement ’lliure’, encara que podem atribuir a la formació del participi un radical modern com és el verb “askatu”, ’alliberar’, que el mateix participi dona nom al verb i actua com infinitiu i com radical verbal.

Potser la tercera persona del singular del present d’indicatiu del verb “izan”, ’ser’, “da”, ’ell és’, pugués coincidir en la forma i en el sentit d’aquest morfema del vell particpi acabat en “-da” o “-ta”, i que hagi una coincidència entre formes verbals personals, en el cas de la tercera persona, la qual no porta forma expressa, i la forma verbal nominal del participi. En el llatí crec que també és pot rastrejar, en algunes paraules, la resta d’aquest participi acabat en “-ta”, diferent del femení del supí, ja que en molts casos no és pot ni reconèixer el verb del qual formen part, havent-nos quedat únicament la paraula, adjectiva o nom, en el lèxic llatí.


Comencem per aquestes podem citar:

  1. Quinta”, que és una paraula qu el llatí ja formava possant la “t” per formar un adjectiu numeral ordinal, el lloc cinquè, partint d’un nom, el del número cardinal “cinc”, en llatí “quinque”. Com a adjectiu aquest concorda en gènere i número amb el substantiu que acompanya: “quint corredor” o “quinta columna”.

  2. Volta”, sembla ser un participi llatí, en femeni, del verb “volo”, ’girar’. Sembla que, a més del més general “volta”, també s’utilitza “volt”, masculí. Semblaria, doncs, un cas clar de participi supí del verb llatí, amb una traducció clara i coherent amb el significat del verb.

  3. Falta”, ja no seria una paraula tan clara com les dos anteriors, derivada d’un participi femení d’un verb llatí, desconegut i únicament conegut en llatí vulgar, on apareix com “fallita”, la qual cosa ens permet veure una influència d’una llengua estranya, o al menys desconeguda, que va cedir aquesta paraula al llatí. Segurament una paraula o verb inexistents en el llatí clàssic, i que ha donat nom a tota una sèrie de paraules derivades com: fallar, falla, fallida, etc.

  4. Porta” és una paraula que també existeix en llatí, tal qual, amb el mateix significat i pronunciació. El més curiós és que no es cap participi format a partir d’un verb conegut, del qual “porta” fos el seu participi, femení o plural, ja que també els plural es poden formar amb el sufix “-a”. Per tant “porta” no es relaciona amb cap verb, encara que és evident que verbs com “portar”, malgrat no semblar que tenen el mateix significat, estan relacionats amb aquesta paraula, que té una doble accepció: de lloc per o sortir i entrar, i acció de dur alguna cosa d’un lloc a un altre. És molt probable que l’arrel “por”, de la qual es deriva el verb llatí “porro”, fos l’arrel de la qual es formés la paraula “porta”, a més d’altres paraules, en principi al·lienes, com “porus”, “per”, “pro”, “fora”, etc. En conclussió, estem davant d’un cas on el llatí presenta una paraula amb el morfema “-ta”, que en el seu propi lèxic no té explicació, al no ser un derivat clar de participi d’un verb pels llatins desconegut. Havia de ser, doncs, simplement una paraula adjectiva que amb el temps es va substantivar.

  5. Festa” és una paraula que sembla venir del plural de “festum”, ’dia especial’, i seria, doncs, ’dies especials’. No obstant sembla tenir el mateix aspecte que la paraula anterior, “porta”, i que respon a un compost sobre una arrel “fes”, de la qual no tenim cap coneixement i que no podem avençar el seu significat, ja que no consta cap paraula llatina que sigui simplement “fes”.

  6. Pasta”, en llatí sembla existir “pastilla” però no “pasta”. “Pastilla” ja en llatí era un clar derivat diminutiu d’una paraula “pasta” no coneguda. En aquesta paraula, també el llatí sembla haver perdut el record de l’existència de la paraula primitiva “pas”, molt possiblement relacionada amb verbs com “peixer” o “passar”, a més de “pastar”. Seria un cas més de participi passiu, que no té presència del verb “u”, ’haver’, format en èpoques molt anteriors a la de la formació de les conjugacions dels verbs llatins.

  7. Costa” és una paraula que s’ha volgut relacionar-la, de forma forçada, amb el verb llatí “constare”, amb el mateix significat que el nostre “constar”, la qual cosa ja ens allunya del seu significat més gràfic com ’costat’, vora on acaba una cosa, encara que pugui tenir més semblança amb “constar” en la seva vessant psicològica de “cost” econòmic. El “cost”, el diccionario català-valencià-balear, ho relaciona amb la constancia que es té del valor econòmic d’aquella cosa, quan penso que el “cost” és independent del nostre coneixement, i existeix encara que no ens consti. Junt a la paraula “cost” tenim altres derivats molt més derifinitoris i gràfics com “cosir”, “costura”, “costella”, “costra”, “acús”, etc.

  8. Renda”, a l’inversa que “costa”, on el nom perd una “n”, en “renda”, el diccionari que ens serveis de referència diu que la guanya, fent-la partir de la paraula llatina “reddita”, participi del verb “reddo”, que va estar influenciat per la forma verbal “vendita”, ’venut’. Crec que són explicaciions un tant incongruents, ja que un verb dificilment influenciarà a un altre en la seva forma fonètica, ja que el seu paregut semàntic tampoc és important: hi ha molta diferència entre el fet de ’vendre’ i el de ’rendir’.

  9. Ruta”, que es fa derivar del adjectiu, participi, “rupta”, ’trencada’, un adjectiu format a partir del verb “rumpo”, ’trencar’. Novament és difícil entendre la relació semàntica entre ’trencar’ i la paraula “ruta”, amb el seu significat. Evidentmen que la similitud fonètica, “ruta” i “rota”, és molt gran, amb una possible evolució de “u” a “o” en el cas de “rota” que no s’ha donat en “ruta”. Fugint d’explicacions forçades, crec que és molt més probable relacionar la “ruta” amb el verb “rutllar”, és a dir, ’anar corrent’, donant voltes, cosa que s’adiu amb el mot “ruta”, que conservaria el sufix propi dels participis passius en “-ta”, i que s’hauria format sobre l’arrel “rull”, “rull-ta”, ’és o està rutllant’.

  10. Rota”, paraula que està lligada a la paraula anterior, ja que havia de tenir un origen similar al de “ruta”, en base a l’arrel “rull”. En llatí existeix la paraula “rota”, encara que no es coneix de quina paraula primitiva es va formar, quan si sembla evident la seva similitud amb els participis. És fàcil observar com del verb “rutllar”, i per observació de que les coses rodones giren més fàcilment en el seu desplaçament, es va transferir a la cosa que “rutlla”, la “roda”, per una evolució fonètica tipus “rutlla” > “rutia” > “ruta”, o per afegit del sufix “-ta”, com en el cas anterior (“ruta”) que donaria un participi “rull-ta” > “ruta”, ’és o esta rutllant’.

  11. Orxata”, que, segons la Real Acadèmia Espanyola, és un derivat del nom llati “hordeum”, ’ordi’, convertit a participi femení. Seria, doncs, l’orxata una llet extreta de la maceració de l’ordi. Realment les “orxates” es poden definir com a maceracions, en general, de fruits, llavors o tubercles, com és el cas de la xufla, la més coneguda de les orxates. Per tant, el paper de l’ordi no crec que fos definitori i important per imposar el seu nom. L’ordi va ser més important per un altre tipus de transformat a partir de la seva llavors, la cervesa. “Orxata” havia de ser una paraula, tipus participi passiu, formada a partir d’un mot, avui desconegut, “orxa”, amb el significat de ’dipòsit d’aigua’, format per les arrels “or”, ’corrent’ i ’aigua’, i “xa”, ’dipòsit’. Aquest mot junt amb el morfema de participi passiu que comentem, donaria nom a aquest tipus de beguda, extreta de la maceració amb aigua.

  12. Basta”, també segons la Real Acadèmia, prové del germànic “bastjan”, ’cosir’. Crec que “bas”, com arrel, denominava la part externa d’alguna cosa, com la “basta” dels arbres, o escorça, o el “bastiment” d’una porta o finestra, que els hi serveix de marc on encaixar, o, també, el fil cosit per senyalar el lloc de cossida definitiva. El verb “abastar” significa ’estar al límit de la nostra mà o de la nostra possibilitat d’agafar alguna cosa’. Crec, doncs, que és una arrel molt general i ampla, i segurament també present en diferents idiomes, però que basicament vol significar ’l’extrem extern de la separació’.

  13. Hasta”, que encara que pugui semblar no catalana, o únicament castellana, no és així, ja que en català també tenim paraula com “subhasta” o “asta”. Aquesta paraula, la Real Acadèmia, la fa derivar de l’àrab hispà “hatta”, que, per influència de llatí “ad ista”, ’fins aquí’, va prendre la forma “hasta”, ’fins’. Crec que és molt més segur fer-la derivar del substrat ibero-basc, i de l’arrel “as”, part formativa de l’anterior paraula, “b-as-ta”, amb el significat del que ’està a l’exterior’, l’extrem de separació externa. Aquesta arrel, junt amb el morfema que estem comentant, “-ta”, donaria “asta”, aplicable tant a les banyes del toro, com a qualsevol pal dirigit a l’exterior, i que per més extensió, denominaria al punt extrem fins on s’exten una cosa.

  14. Torta”, ja per finalitzar, la Real Acadèmia de la Llengua Espanyola la declara com d’origen desconegut. Novament vegem que el participi passius primitiu, parent pròxim del basc acabat en “-ta”, s’uneix a l’arrel “tor”, amb el sentit de ’venir de l’exterior, i redundem amb la paraula “tornar”, el ’que és vingut de fora’. De l’arrel “tor” es formen moltes paraules com: tornar, tort, tòrocer, etc., relacionades amb el verb basc “etorri”, ’venir’, ’tornar’, al qual se li devia afegir el sufix “-ta”, “tor-ta”, que s’aplica als moviments inversos al d’anar, com també als aliments cuits girant-los la part exterior cap a l’interior (truita, tortell,...)

 

 

ACCEPCIONS

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ACCEPCIONS

 

  1. Significats

  2. El concepte de la paraula

  3. Les arrels primigènies

  4. Transformació fonètica

  5. Presència de l'arrel “cal” al lèxic basc

 

 

 

  1. Una de les coses que més ens desconcerta al parlar són les paraules que poder tenir diversos significats. En aquestes paraules troben dos o més significats, aparentment sense cap connexió entre elles, i per tant atribuïm la seva idèntica pronunciació a un cas de casualitat. Quan la relació entre les dues o més paraules és casual parlem d'un cas d'homonímia, és a dir, d'igual nom però no degut a tenir un mateix origen, sinó a orígens diferents, que per l'evolució de la llengua han arribat a un mateix nom. Una pura casualitat. Per exemple, es cita quasi sempre com un cas d'homonímia la paraula “cap”, 'cabeza' en castellà, i “cab” del verb “cabre”, 'ell cap'. Aquí l'homonímia és desfà en el moment d'escriure-les perquè una s'escriu amb “p” i l'altra amb “b”, però les dos són exactament iguals en la seva pronunciació.

Un altre cas de confusió el trobem quan la paraula, encara que té un únic origen, ha produït dos accepcions, és a dir, dues formes d'aplicar el significat de la paraula a dos realitats molt diferents, el que sembla produir dues paraules diferents. Per posar un exemple citaré la paraula “alt”, atribuïble a objectes alts, i normalment utilitzat com adjectiu (un arbre alt), i “alt” quan anomena l'aturada que es fa en el camí, ja sigui perquè un policia ens atura, o perquè nosaltres mateixos volem fer un “alt” en el camí. Aquí la paraula “alt” té un valor substantiu i ja no la podem identificar amb una cosa alta sinó amb una situació, la d'aturada o aturada momentània. Potser aquest significat es derivi del primer al ser habitual el fet que l'autoritat, o qualsevol persona, reclami l'aturada d'una persona o d'un vehicle aixecant la mà, aixecant-la en alt. Aquesta posició de la mà podria haver fet que el significat d'”alt” es transferís al concepte “parada” i més que una aturada voluntària, potser obligatòria, com la que reclama l'autoritat.

Per això, quan parlem del significat de les paraules hem de parlar, primer, del significat bàsic, primitiu, o al menys el més utilitzat per a aquella paraula. I, segon, els significats derivats, figurats o no, que aquesta paraula ha donat lloc al llarg de la història, i que han anat sumant-se als significats primers.

 

 

 

  1. Abans d'entrar a exposar una sèrie d'exemples de paraules que tenen diferents significats, malgrat que s'originen en una mateixa paraula primitiva, cal fer una reflexió en torn del que voler dir les paraules, que és el seu significat, quin tipus de concepte representen.

En els llibres de llengua diuen que la paraula té dues vessants: la part fonètica, o só, i la part conceptual o significat. De conceptes i significats es donen de molts tipus i classes: concrets i abstractes, primitius i derivats, individuals i col·lectius, substancials i relatius, etc. Però la tendència general, ja no dels diccionaris i dels estudiosos de la llengua, sinó dels mateixos parlants és voler que cada paraula anomeni una sola cosa, exactament, o un sol concepte, i cap altre. Volem evitar equívocs, confusions, i que cada cosa o concepte tingui la seva paraula exacta. Això és evident que obliga a la llengua, com a sistema, a crear contínuament noves paraules per denominar, ja no tan sols a les coses i realitats noves, sinó noves paraules per denominar nous conceptes i noves formes d'entendre la vida, sobretot en un moment d'intercanvi i barreja cultural. Aquesta necessitat es contraposa amb la lògica senzillesa i pobresa original de les paraules d'una llengua, que sols al cap del temps va generant noves paraules, un cop aquestes són acceptades per la globalitat de la comunitat lingüística.

 

No obstant amb això podem caure en un greu error i pensar que les paraules denominen coses, designen coses. No, això no és així. Les paraules no tenen conceptes per a cada cosa, concreta o abstracta, sinó que en el seu origen són conceptes de successos, d'esdeveniments que se solen donar habitualment en la vida i en la realitat. Aquests conceptes bàsics, després es van aplicant a les diferents realitats de la vida, on es donen aquest tipus de succés. Amb això vull recalcar el valor de succés, o de tipus de succés, en lloc de conceptes de les característiques de les coses, més típica de les paraules amb categoria d'adjectius. De fet els successos donen, després, nom a accions o verbs, a coses, substàncies o noms, a característiques o adjectius, i a altres tipus de paraules que modifiquen les altres en establir fets circumstancials.

En l'ultim capítol entraré amb un exemple en un cas concret, on podrem veure com d'una sola arrel o paraula es formen fins a centenars de paraules derivades, amb petites variacions fonètiques, petites partícules o amb l'ajut d'altres arrels que s'uneixen. Malgrat moltes paraules poden semblar originades en diferents tradicions lingüístiques (llatí, grec, àrab, etc.), totes comparteixen una única comunitat de significat, el que ens ha de fer pensar en una anterior unitat de les llengües, anterior a la divisió en diferents llengües.

Abans d'entrar en el descobriment d'aquestes arrels, o paraules mare, o troncals, o com els hi vulguem dir, de les quals han sorgit cents de paraules, entraré en diferents casos de paraules, aparentment diferents, però que tenen en realitat un mateix origen.

 

A) Les paraules “conte”, de contar un conte, per exemple, i “compte”, referida a l'operació amb números. És evident que tant una com l'altra realitzen una mateixa operació: posar un al costat de l'altre paraules o números amb la finalitat d'explicar, d'explanar una realitat, ja sigui a través de les paraules o dels números. Però nosaltres per diferenciar les paraules del números apliquem una forma diferent de grafia: la primera amb “n” i la segona amb “mp”, la qual cosa no respon a d'altre objecte que diferenciar dues realitats, la lingüística de la dels números, però que en l'origen la paraula no diferenciava les dues realitats, ja que lo substancial i essencial en la paraula és el fet de posar una cosa al costat d'una altra, siguin números o paraules, amb l'objectiu d'explicar una realitat, relatar uns fets. En castellà no trobem aquesta diferencia ortogràfica el que ens fa reafirmar el caràcter distintiu i corrector de la llengua catalana, al menys a nivell gràfic.

B) Les paraules “talar” i “tallar”, diferents aparentment, la una porta una sola “l” i la segon doble “l”, o “ll”. La primera paraula s'utilitza fonamentalment per denominar el tall d'arbres, en canvi la segona és més utilitzada per el tall a qualsevol altra matèria. Aquí vegem fàcil distingir el caràcter o interès diferenciador de les llengües, que fan que amb una mica de transformació fonètica es pugui donar dues veus i dos noms a dos realitats en lloc de a una sola, i així evitar uniformitats i equívocs.

  1. De vegades el fenomen és totalment al revés: dues paraules que poden semblar aparentment diferents, poden resultar ser la mateixa, amb el mateix significat, però amb dos significats molt diferenciats. Es tracta de “foll” i “boig”. Aquestes paraules són importants per veure com d'un mateix só poden evolucionar dues branques molt diferents. Segurament l'origen de les dues paraules arrenquen de l'arrel “bol”. Aquesta arrel, de les moltes derivacions que ha tingut, va palatalititzar en “boll”, i per afebliment d'aquest só palatal va derivar en “boj” i “boy”, escrit amb la nostra ortografia catalana com “boig”. Per altra banda, i per circumstàncies desconegudes,aquesta mateixa arrel “bol” va afeblir la “b” fins arribar a la “f”, palatalitzant-se igualment la “l” en “ll”, i donant com a resultat “foll”, que és tal com avui coneixem i escrivim la paraula, amb idèntic o molt paregut significat de “boig”.

  1. Altres vegades dos paraules tenen un punt en comú perquè comparteixen la mateixa arrel, però queda un tant encoberta pel fet d'anar acompanyada d'una altra arrel. Per exemple, “lligar”, amb l'arrel “lic” i “melic”, on a més d'aparèixer l'arrel “lic” podem reconèixer una primera arrel, de significat, en principi, desconeguda. L'arrel “lic” té un significa prou clar d'unir, de juntar dues coses. “Me-” prové del llatí “ombe-licus”, i aquesta arrel “ombe” si té referents en l'arrel “onbe”, paral·lela del vasc “ume”, cria, i que, per tant, el melic té el significat d'unió, de lligam entre la mare i la cria. Es claríssim el melic com a lligam, com a cordó, que uneix la mare al fill en l'úter i fins el moment del naixement, que després només queda una petita senyal cicatritzada al bell mig de la panxa.

E) Retornant a les paraules homòfones o quasi homòfones, quasi mai són reconegudes com a filles d'una mateixa arrel primitiva, i un nou exemple són “pal” i “palla”. Són dos tipus de materials, als quals es refereixen les paraules, en que el primer és singular, “pal”, i el segon respon al plural llatí “palea” ja que la realitat dels petits brins de palla formen, en conjunt, la palla. Aquí la diferència fonètica ve de la diferent aplicació, en el primer cas a branques o troncs, i en el segon a herbes o petites titges, és a dir, tronquets molt prims, que de sempre s'han utilitzat com aliment pels animals i com a jaç per dormir aquests. Per tant la mateixa realitat amb petites diferències de gruix i aplicació pràctica ha suposat dues paraules aparentment diferents. El significat de l'arrel “pal” es correlaciona semàntica i fonèticament amb la paraula basca “apal”, abatut, ja que el fet del pal i de les palles respon al tall, al sec fet als troncs i plantes, fent-les caure, d'aquí que el seu concepte essencial sigui el fet d'estar abatudes, tombades a terra. En això coincideixen les dos paraules: pal i palla, i la basca “apal”.

La reflexió feta en torn a l'origen i al significat de les paraules es pot repetir quasi indefinidament, amb petites variacions com les que fins ara hem vist. Per no continuar desgranant conceptes, paraules i significats, simplement faré una llista de part de les paraules que, crec, hi han raons per agrupar-les juntes, amb un mateix origen. Són:

vol i bol, - son i somni, - sol i sols, - soca, sóc i socal, - casso i cassola, - gola i coll, - caixa i calaix, - badall i badallar, - pesar i pensar, - vigilar i visita, - cabell i pèl, - mullar i muller, - móra i moro, - mos i motxo, - plata i plat, - col·lega i col·legi, - cala, caixa i encaix, - volcar i volcà, - boia i bull, - ratllar i rajar, - recordar i corda, - carro i carregar, ... i en castella: - cuento i cuenta, - lomo i loma, - colchón i colcha, - carta i cartel, - gayata, alcayata i cayado, ...

 

 

3. Per aquest camí de reflexió en torn a la realitat de les paraules, l'anàlisi i síntesi, ens anem a donant que el nombre de paraules bàsiques, originàries, primàries, o arrels primitives, és molt baix, però tenen un contingut i un significat força ampli i extrapolable a moltes circumstàncies. El fet de que sigui un significat ample no vol dir que sigui de significat difós o abstracte. Al contrari, són descripcions molt reals i concretes de la realitat que es vol descriure per mitjà de la paraula. La paraula defineix, doncs, un esdevenir, un succés, un procés que passa a les coses, o al menys, un succés que passa a un tipus de coses, o, també, la relació que s'estableix entre dues coses. Per exemple, el mar i la terra, l'home i els objectes per ell elaborats, la natura i els seus productes, la relació entre objectes, etc. Per concretar una mica més tota aquesta reflexió, ho concentraré en una sola arrel tronc, d'aquelles de les quals es deriven centenars de paraules. Es tracta de l'arrel “cal/gal”, amb les seves múltiples variants fonètiques i amb les seves moltíssimes variacions o accepcions semàntiques, que donen lloc a l'existència de desenes i potser centenars de paraules derivades.

De vegades el fet que moltes paraules comparteixin una mateixa arrel però que són de diferent llengua, i per tant d'orígens lingüístics distints, com del llatí, del grec, del celta, del basc, etc., pot donar l'impressió que aquelles arrels no tenen res a veure entre elles, que no poden tenir un mateix origen, ja que el contrari seria afirmar una certa relació o origen comú entre elles. Suposo que si el nombre d'arrels compartides és molt gran les llengües poden tenir un origen comú, poden ser germanes entre si, com són les llengües llatines, derivades totes del llatí. El més important, crec, és veure la similitud dels significats entre les paraules, que ens pot confirmar que la similitud fonètica no és pura coincidència. Per desgràcia som molt desconeixedors de les relacions entre pobles i les seves realitats lingüístiques quan es tracta d'èpoques tan llunyanes com els anys 1000 abans de Crist. D'aquella època no tenim testimonis escrits quasi de cap llengua. Per això ens cal fixar-nos en les similituds entre paraules, malgrat aquestes pertanyin, o es cregui que pertanyen, a diferents llengües.

No es necessari establir relacions filogenètiques o d'origen entre les llengües, ja que l'estudi de detall dels seus lèxics ens portarà a una comprensió més exacta del que podria haver succeït en el passat entre els pobles i les seves llengües, en la seva formació i evolució posterior. La comprensió de les diferents accepcions que són utilitzades d'una mateixa arrel, en cada llengua ens pot portar a comprendre millor la realitat de l'arrel primera, de la mare, i de les diferents filles o accepcions secundàries.

Una de les arrels més prolífiques i mare d'una gran munió de paraules derivades és la formada per tres fonemes: “k-a-l”, amb possibles variants per la “k” en “g”, i per la “l” en “ll”, alhora que, també, en “x”, en “s”, en “j” o en “g”. Aquests últims fonemes els deixa pel punt número 4 sobre la transformació fonètica.

 

Esta raiz tanto la podemos encontrar en la forma “call” como en “gall”. Las palabras que son derivadas de esta raiz se atribuyen a un origen latino, céltico, árabe, griego o fráncico. No obstante, aunque cito el origen o etimologia generalmente aceptada, hemos de ver que pervive un origen anterior, muy anterior a estas lenguas por nosotros conocidas, i hemos de llegar a una o unas lenguas prehistóricas de las que apenas podemos conocer un rastro en el indoeuropeo.

Quizás una de las mejores palabras de la que podemos partir para entender todas las otras es la palabra “cala”, que muchos autores atribuyen a un origen preromano (o mejor prelatino), i por lo tanto de origen casi desconocido, però muy anterior al romano o latino. Algun otro autor atribuye su origen en el arabe “qalat”, fortaleza, del qual se han derivado topónimos como Calat-ayud, Cala-ceite, Calat-rava, etc. Es evidente que la ocupación musulmana de la península ibérica dejó su rastro lingüístico en nuestro léxico, però creo que esta palabra sobrepasa i en mucho la antigüedad de la época musulmana i se remonta a épocas prehistóricas. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua propone para “cala” las siguientes explicaciones i accepciones:

 

cala1.

1. f. Acción y efecto de calar (‖ un melón u otras frutas semejantes).

2. f. Pedazo cortado de una fruta para probarla.

3. f. Supositorio laxante.

4. f. Rompimiento hecho para reconocer el grueso de una pared o su fábrica o para descubrir bajo el pavimento cañerías, conducciones de agua, electricidad, etc.

5. f. Parte más baja en lo interior de un buque.

6. f. Parte del barco que se sumerge en el agua.

7. f. Plomo que hace hundirse a la sonda o al anzuelo.

8. f. Pieza que, en las linotipias, regula la anchura de la caja y el largo de las líneas.

9. f. Lugar distante de la costa, propio para pescar con anzuelo.

10. f. Tienta que mete el cirujano para reconocer la profundidad de una herida.

11. f. Investigación en algún campo inexplorado del saber. Seis calas en la expresión literaria española.

12. f. coloq. peseta (‖ moneda española).

a ~ y a prueba.

1. loc. adv. Con derecho a comprobar la calidad y gusto de un artículo comestible, antes de efectuar la compra.

hacer ~, o ~ y cata.

1. locs. verbs. Reconocer algo para saber su cantidad o calidad.

hacer la ~.

1. loc. verb. Mar. En la pesca, echar las redes.

 



cala2.

(Quizá voz de or. prerromano).

1. f. Ensenada pequeña.

 



cala3.

(Del lat. calla, cierta planta).

1. f. Planta acuática aroidea, con hojas radicales de pecíolos largos, espádice amarillo y espata grande y blanca.


 

La palabra “cala” tanto puede querer decir la extracción de un trozo de fruta p queso para su degustación, como su resultado, es decir, el trozo que se extrae, i también el lugar de la fruta o queso de donde ha sido extraido o calado. Otra de la muchas acepciones es el de bahia, ensenada, golfo, normalmente pequeño, que el mar penetra en la costa. Este hecho de penetrar, desgastar, rebajar, i a la vez, extraer, sacar, agujerear, hasta conseguir en la costa una playa suave i arenosa es característico de la “cala”. Este accidente geográfico tiene un gran valor pràctico para los marineros hoy dia, però aun más en tiempos lejanos, i es fácil entender que otros accidentes geográficos a los cuales hoy damos otros nombres, como canal, estuario, ria, ensenada, golfo, etc., tuvieran entonces este solo nombre: “cala”. Cualquier penetración del mar sobre la costa, internandose en el interior de la tierra, puede ser entendido como un efecto del “calaje”, de “calar”, la roca hasta entrar en ella, tal i como entendemos la palabra calar, que es otro de los aspectos básicos que quiero resaltar dentro de la colección de palabras derivadas de la raiz “cal”. Podemos comparar este valor con el que define el Diccionario de la Real Acadèmia de la Lengua, a partir de ahora DRAL:

calar1.

(De cal).

1. adj. calizo.

2. m. Lugar en que abunda la piedra caliza.

 



calar2.

(Del lat. chalāre, bajar, descender, y este del gr. χαλᾶν).

1. tr. Dicho de un líquido: Penetrar en un cuerpo permeable.

2. tr. Dicho de un instrumento, como una espada o una barrena: Atravesar otro cuerpo de una parte a otra.

3. tr. Agujerear tela, papel, metal o cualquier otra materia en hojas, de forma que resulte un dibujo parecido al de la randa (‖ encaje).

4. tr. Cortar de un melón o de otras frutas un pedazo con el fin de probarlas.

5. tr. Ponerse una gorra, un sombrero, etc., haciéndolos entrar mucho en la cabeza. U. t. c. prnl.

6. tr. armar (‖ la bayoneta).

7. tr. Medir una cuba con una vara o regla, para saber la cantidad que contiene y pagar los derechos.

8. tr. Inclinar un arma hacia adelante en disposición de herir. Calar la pica, la bayoneta.

9. tr. coloq. Conocer las cualidades o intenciones de alguien.

10. tr. coloq. Penetrar, comprender el motivo, razón o secreto de algo.

11. tr. coloq. Entrarse, introducirse en alguna parte. U. m. c. prnl.

12. tr. Mar. Arriar o bajar un objeto resbalando sobre otro, como un mastelero, una verga, etc., sirviéndose de un aro u otro medio adecuado para guiar su movimiento.

13. tr. Mar. Disponer en el agua debidamente un arte para pescar.

14. tr. Col. Apabullar, cachifollar.

15. tr. germ. Meter la mano en un bolso para hurtar lo que hay dentro.

16. intr. Dicho de un material o un objeto: Permitir que un líquido pase a través de él. Este impermeable cala.

17. intr. Mar. Dicho de un buque: Alcanzar en el agua determinada profundidad por la parte más baja de su casco.

18. prnl. Dicho de una persona: Mojarse hasta que el agua u otro líquido, penetrando la ropa, llegue al cuerpo.

19. prnl. Dicho de un ave: Abalanzarse sobre algo para hacer presa en ello.

 



calarse.

(Del fr. caler, del m. or. que calar2).

  1. prnl. Dicho de un motor de explosión: Pararse bruscamente.

  2.  

Este concepto es uno de los más bàsicos que después encontraremos más o menos repetido en muchas palabras como “galeria”, “calle”, “calcar”, “calado”, “cáliz”, “calibre”, etc. La definición i etimologia propuestos por la DRAE son:


galería.

(En b. lat. galilaea, pórtico, atrio).

1. f. Pieza larga y espaciosa, con muchas ventanas, o sostenida por columnas o pilares, que sirve para pasear o para colocar en ella cuadros, adornos y otros objetos.

2. f. Corredor descubierto o con vidrieras, que da luz a las piezas interiores de las casas.

3. f. Colección de pinturas.

4. f. Estudio de un fotógrafo profesional.

5. f. Camino subterráneo que se hace en las minas para descanso, ventilación, comunicación y desagüe.

6. f. Camino que se hace en otras obras subterráneas.

7. f. Paraíso del teatro.

8. f. Público que concurre al paraíso de los teatros.

9. f. Conjunto de espectadores u oyentes de carácter popular, que suelen manifestar su opinión abiertamente.

10. f. Bastidor que se coloca en la parte superior de una puerta o balcón para colgar en él las cortinas.

11. f. Ornato calado o de columnas pequeñas que se pone en la parte superior de un mueble.

12. f. Establecimiento dedicado a la exposición y venta de obras de arte.

13. f. Mar. Espacio de popa a proa en medio de la cubierta.

14. f. Mar. Cada uno de los balcones de la popa del navío.

15. f. Mil. Camino estrecho y subterráneo construido en una fortificación para facilitar el ataque o la defensa.

16. f. Mil. Camino defendido lateralmente por maderos clavados al suelo y techado con tablas cubiertas de materias poco combustibles construido en terreno expuesto a los tiros de una plaza, para poder acercarse a su muralla.

17. f. pl. Tienda o almacén de cierta importancia.

18. f. Pasaje interior con varios establecimientos comerciales.

~ cubierta.

1. f. Construcción debida al hombre primitivo, especie de corredor formado por grandes piedras y con techo también de piedra.

~ de arte.

1. f. Establecimiento comercial donde se exponen y venden cuadros, esculturas y otros objetos de arte.

calle.

(Del lat. callis, senda, camino).

1. f. En una población, vía entre edificios o solares.

2. f. Exterior urbano de los edificios. Me voy a la calle para despejarme

3. f. Camino entre dos hileras de árboles o de otras plantas.

4. f. En ciertos juegos de mesa, serie de casillas por las que avanza una pieza o una ficha.

5. f. Por contraste de cárcel, detención, etc., libertad (‖ estado de quien no está preso). Estar en la calle Recién salido a la calle, vuelve a delinquir

6. f. El público en general, como conjunto no minoritario que opina, desea, reclama, etc.

7. f. Dep. En ciertas competiciones de atletismo y natación, franja por la que ha de desplazarse cada deportista.

8. f. Impr. Línea de espacios vertical u oblicua que se forma ocasionalmente en una composición tipográfica y la afea.

9. f. Méx. y Perú. Tramo de una vía urbana comprendido entre dos esquinas.

10. f. desus. Denominación del pueblo que depende de otro, como si estuviese dentro de él.

~ de la amargura.

1. f. Situación angustiosa prolongada. Llevar, traer por la calle de la amargura

~ mayor.

1. f. En el juego de damas, fila diagonal de casillas que tiene mayor número en el tablero, según el color sobre el que se juega.

abrir ~.

1. loc. verb. coloq. Apartar a la gente que está aglomerada, para poder pasar alguien por medio de ella.

a ~ hita.

1. loc. adv. desus. calle por calle.

alborotar la ~.

1. loc. verb. coloq. Inquietar a la vecindad.

azotar ~s.

1. loc. verb. coloq. Andarse ocioso de calle en calle.

~ hita.

1. loc. adv. desus. calle por calle.

coger la ~.

1. loc. verb. coloq. tomar la puerta.

coger las ~s.

1. loc. verb. Cerrarlas, impidiendo el paso.

dejar a alguien en la ~.

1. loc. verb. coloq. Quitarle la hacienda o empleo con que se mantenía, o su vivienda.

doblar la ~.

1. loc. verb. doblar la esquina.

echar a la ~.

1. loc. verb. coloq. Expulsar a alguien de su casa, de un cargo, o de un trabajo, etc.

2. loc. verb. coloq. Publicar algo.

echar por la ~ de en medio, o del medio.

1. locs. verbs. coloqs. Adoptar una decisión terminante, superando las vacilaciones.

echarse a la ~.

1. loc. verb. Salir de casa.

2. loc. verb. amotinarse (‖ alzarse en motín).

hacer ~.

1. loc. verb. coloq. abrir calle.

2. loc. verb. coloq. Franquear la salida de algo.

hacer huir una ~ de hombres.

1. loc. verb. coloq. llevarse una calle de hombres.

hacer la ~ alguien.

1. loc. verb. coloq. Buscar a sus clientes en la calle.

ir desempedrando las ~s.

1. loc. verb. coloq. p. us. Correr velozmente por ellas en coche o a caballo.

llevar, o llevarse, de ~.

1. locs. verbs. coloqs. Ganar con suma facilidad algo que está competido.

2. locs. verbs. coloqs. Vencer fácilmente en una confrontación dialéctica.

3. locs. verbs. coloqs. Conquistar a alguien, atraerlo, engatusarlo.

llevarse una ~ de hombres.

1. loc. verb. coloq. Hacer huir a mucha gente junta.

pasear la ~ a una mujer quien la pretende.

1. loc. verb. coloq. rondar la calle.

plantar a alguien en la ~.

1. loc. verb. coloq. echar a la calle (‖ expulsar).

poner en la ~.

1. loc. verb. Sacar a la venta un producto nuevo.

2. loc. verb. coloq. echar a la calle (‖ expulsar).

quedar, o quedarse, alguien en la ~.

1. locs. verbs. coloqs. Perder la hacienda o los medios con que se mantenía.

rondar la ~ a una mujer.

1. loc. verb. Hacerse notar ante ella, paseando ante su casa o de otro modo.

tirar por la ~ de en medio, o del medio.

1. locs. verbs. coloqs. echar por la calle de en medio.

Calado

calado.

(De calar2).

1. m. Labor que se hace con aguja en alguna tela o tejido, sacando o juntando hilos, con que se imita la randa (‖ encaje).

2. m. En las labores de punto, adorno que se hace aumentando o disminuyendo puntos para que queden huecos con arreglo a un dibujo.

3. m. Labor que consiste en taladrar el papel, tela, madera, metal u otra materia, con sujeción a un dibujo.

4. m. Mar. Profundidad que alcanza en el agua la parte sumergida de un barco.

5. m. Mar. Altura que alcanza la superficie del agua sobre el fondo.

  1. m. pl. Encajes o galones con que las mujeres guarnecían los jubones desde los hombros bajando en punta hasta más abajo de la cintura.

calzado, da.

(Del part. de calzar).

1. adj. Se dice de los religiosos que usan zapatos, en contraposición a los descalzos.

2. adj. Dicho de un ave: Cuyos tarsos están cubiertos de plumas hasta el nacimiento de los dedos.

3. adj. Dicho de un cuadrúpedo: Cuyas patas tienen en su parte inferior color distinto del resto de la extremidad.

4. adj. Heráld. Dicho de un escudo: Dividido por dos líneas que parten de los ángulos superiores del jefe y se encuentran en la punta, en contraposición a cortinado.

5. m. Todo género de zapato, borceguí, abarca, alpargata, almadreña, etc., que sirve para cubrir y resguardar el pie.

6. m. Todo cuanto se usa para cubrir y adornar el pie y la pierna, incluidas medias y ligas.

7. m. pl. p. us. Medias y ligas que se pone una persona cuando se viste.

□ V.

águila calzada

frente calzada

paloma calzada


 

calzar

calzar.

(Del lat. *calceāre, de calcĕus, calzado).

1. tr. Cubrir el pie y algunas veces la pierna con el calzado. U. t. c. prnl.

2. tr. Proporcionar calzado. Esta zapatería calza a todos los niños del barrio

3. tr. Usar guantes, espuelas, etc., o llevarlos puestos. U. t. c. prnl.

4. tr. Poner calces.

5. tr. Poner una cuña debajo de cualquier mueble para que no cojee.

6. tr. Poner a un coche o a un carro una cuña u otro obstáculo arrimado a la rueda, para que se detengan cuando están en cuesta.

7. tr. Dicho de las armas de fuego: Admitir bala de un calibre determinado.

8. tr. Poner una reja nueva al arado para reemplazar a la ya gastada.

9. tr. coloq. Tener pocos o muchos alcances.

10. tr. Impr. Poner con alzas los clisés o grabados a la altura de la letra.

11. tr. vulg. Arg. Asestar un golpe.

12. tr. Col., C. Rica y Ec. Empastar un diente o muela.

13. prnl. coloq. Gobernar a alguien, manejarlo.

14. prnl. coloq. Dicho de una persona: Conseguir algo.

calzársela.

1. loc. verb. Ganarse una reprimenda o castigo. Como vuelvas a llegar tarde, te la has calzado


calibre.

(Del fr. calibre, este del ár. clás. qālab o qālib, este del pelvi kālbod, y este del gr. καλόπους, horma).

1. m. Diámetro interior de muchos objetos huecos, como tubos, conductos o cañerías.

2. m. Tamaño, importancia, clase.

3. m. Instrumento provisto de un nonius que mide calibres, diámetros y espesores.

4. m. Mil. Diámetro interior de las armas de fuego.

5. m. Mil. Diámetro del proyectil o de un alambre.

□ V.

compás de calibres

El hecho de penetrar, desgastar, deshacer una sustancia para penetrarla ha dado pie a aquello que entra de forma ajustada, rozando la parte que entra con lo penetrado. De aquí que palabras como “callo”, “encallar”, “callar”, tengan un sentido de desgaste però también, como reacción natural, el hecho de endurecerse la parte donde se sufre el desgaste, el roce. Por lo tanto su significado etimológico no es el de endurecerse sino el de rozar con una sustancia que penetra. Veamos lo que pone de estas palabras el DRAL:


callo.

(Del lat. callum).

1. m. Dureza que por presión, roce y a veces lesión se forma en tejidos animales o vegetales.

2. m. Cada uno de los dos extremos de la herradura.

3. m. Cada una de las chapas, a modo de herraduras, con que se refuerzan las pezuñas de las vacas o de los bueyes domésticos.

4. m. coloq. Mujer muy fea.

5. m. Med. Cicatriz que se forma en la reunión de los fragmentos de un hueso fracturado.

6. m. pl. Pedazos del estómago de la vaca, ternera o carnero, que se comen guisados.

~ de hacha.

1. m. Méx. Músculo abductor comestible de varios moluscos marinos bivalvos.

al ~.

1. loc. adv. coloq. Chile. Directamente, sin rodeos.

criar ~s.

1. loc. verb. coloq. Habituarse a los trabajos, al maltrato o a los vicios.

dar el ~.

1. loc. verb. coloq. Trabajar mucho.

hacer, o tener, ~s.

1. locs. verbs. coloqs. criar callos.

no doler ni los ~s a alguien.

1. loc. verb. coloq. Cuba. Gozar de muy buena salud.


encallar.

(Der. de calle).

1. intr. Dicho de una embarcación: Dar en arena o piedra, quedando en ellas sin movimiento. U. t. c. prnl.

2. intr. No poder salir adelante en un negocio o empresa. U. t. c. prnl.

 



encallarse.

(Del lat. incallāre, endurecer).

1. prnl. Dicho de un alimento: Endurecerse por quedar interrumpida su cocción.

2. prnl. ant. encallecer. U. en Andalucía.


También encontramos palabras derivadas con “g” enlugar de “c” (sonido “k”), però con un significado aparentemente un tanto distinto. Tal i como hemos visto antes hablando de “cala”, también se puede dar este nombre al trozo extraido de la acción de “calar”. Habla de la palabra “gala” que ha tomado una acepción de vestido o prenda de lujo, que se exhibe publicamente. De hecho las galas las podriamos comparar con las “gallas”, excrecencias que se extraen hacia el exterior de las plantas. Es decir, hacer ostentación de las cosas que tenemos para extaerlas poniendolas a la vista del exterior.

Este concepto es compartido por los nombres “caia” i “gayo”, trozo de una fruta, planta o verdura, especialmente la que esta segmentada en trozos como los citricos o el ajo. De aquí el miemo nombre del ajo como derivado de “gajo”. En algunas lenguas perdura el concepto de la rama desgajada, desprendida del tronco, como “gajo” i el verbo desgajar.

De “caia” que no atribuiria al significado que da el latin de bastón, podemos ver un derivado más de “gaia” i significa no el bastón sino la parte de este que se extrae o que se dobla para darle esta forma de asidero tan propio de los bastones o cayados, que nos permiten cogerlos mejor i podernos apoyar. De aquí que tanto “gala”, como “galana”, “galante”, “gallardo”, etc. expresen esta extracción, natural o artificial, de una parte del cuerpo, del ser, que se desprende hacia el exterior, normalmente con el objetivo de ser vista i lucida. Responde, pues, al significado de aquello que se extrae de una cosa o de un cuerpo especialmente para ser vista i causar buena impresión en los demàs. De aquí que la palabra “agallas” no solo se refiera a las “gallas” i a las “agallas” de los peces, como organos para respirar i que se desprende de la superficie del cuerpo, sino que se utiliza para expressar la valentia, o la osadia para atreverse a hacer alguna cosa. El DRAL nos dice lo siguiente:

agalla.

(Del lat. galla).

1. f. Excrecencia redonda que se forma en el roble, alcornoque y otros árboles y arbustos por la picadura de ciertos insectos e infecciones por microorganismos.

2. f. amígdala. U. m. en pl.

3. f. branquia. U. m. en pl.

4. f. Cada uno de los costados de la cabeza del ave, que corresponden a las sienes. U. m. en pl.

5. f. Arbusto de Cuba, de la familia de las Rubiáceas, de cuyo fruto se obtiene una sustancia que sirve para tinte.

6. f. Veter. Vejiga incipiente.

7. f. Ec. guizque.

8. f. pl. angina (‖ inflamación de las amígdalas).

9. f. Roscas que tiene la tientaguja en su extremo inferior.

10. f. coloq. Arrestos, valentía, audacia. Tener agallas.

11. f. Am. Codicia, ansia desmedida.

~ de ciprés.

1. f. piña de ciprés.

alcayata.

(Del ár. hisp. *alkayáṭa, y este del lat. cāia).

1. f. escarpia.

2. f. Par. y Ven. Cada una de las dos piezas metálicas grandes y fuertes que, recibidas en una pared, sirven para colgar una hamaca.

3. f. Ur. Cada una de las piezas metálicas en forma de T, con el travesaño giratorio, que, fijadas en la pared a ambos lados de puertas o ventanas, sirven para sujetar los postigos una vez abiertos.

cayado.

(Del lat. caia, garrote).

1. m. Palo o bastón corvo por la parte superior, especialmente el de los pastores para prender y retener las reses.

2. m. Báculo pastoral de los obispos.

~ de la aorta.

  1. m. Arco que describe esta arteria cerca de su nacimiento en el ventrículo izquierdo, para descender a lo largo del tórax y del abdomen.

gayata.

1. f. Hues. y Ter. cayado (‖ palo o bastón).

desgajar.

(De des- y gajo).

1. tr. Desgarrar, arrancar, separar con violencia la rama del tronco de donde nace. U. t. c. prnl.

2. tr. Despedazar, romper, deshacer algo unido y trabado.

3. prnl. Dicho de una cosa inamovible: Apartarse, desprenderse de otra a que está unida por alguna parte.

4. prnl. ant. Dejar, abandonar la amistad.


engalanar.

1. tr. Poner galano a alguien o algo, adornar. U. t. c. prnl.

ajo

gajo.

(Del lat. vulg. *gallĕus, semejante a una agalla de roble o de encina).

1. m. Cada una de las partes en que está naturalmente dividido el interior de algunos frutos, como la naranja, el limón, la granada, etc.

2. m. Racimo apiñado de cualquier fruta. Gajo de ciruelas, de guindas.

3. m. Rama de árbol, sobre todo cuando está desprendida del tronco.

4. m. Cada uno de los grupos de uvas en que se divide el racimo.

5. m. Cada uno de los vástagos o puntas de las horcas, bieldos y otros instrumentos de labranza.

6. m. Ramal de montes que deriva de una cordillera principal.

7. m. Cada una de las partes, a manera de ondas, que sobresalen en el borde de una cosa.

8. m. Arg. esqueje.

9. m. Hond. Mechón de pelo.

10. m. ant. Ramo que sale de algunas cosas, o que aparentemente nace, depende y tiene relación con ellas.


 

Gala

gala.

(Del fr. ant. gale, diversión, placer).

1. f. Vestido sobresaliente y lucido.

2. f. Fiesta en la que se exige vestido especial de esta clase.

3. f. Gracia, garbo y bizarría en hacer o decir algo.

4. f. Actuación artística de carácter excepcional.

5. f. Lo más esmerado, exquisito y selecto de una cosa. Isabel es la gala del pueblo.

6. f. Méx., P. Rico y R. Dom. Obsequio que se hace dando una moneda de corto valor a alguien por haber sobresalido en alguna habilidad o como propina.

7. f. pl. Trajes, joyas y demás artículos de lujo que se poseen y ostentan.

8. f. Regalos que se hacen a los que van a contraer matrimonio.

9. f. Sal. Flores de las plantas herbáceas.

~ de Francia.

1. f. balsamina (‖ planta balsaminácea).

a la ~ de alguien.

1. loc. adv. ant. a su salvo.

cantar la ~.

1. loc. verb. Alabar, glorificar.

de ~.

1. loc. adj. Dicho de un uniforme o de un traje: Del mayor lujo, en contraposición al que se usa para diario.

2. loc. adj. Dicho de una ceremonia, de una fiesta o de un espectáculo: En que se exige vestido especial de esta clase. Función de gala.

3. loc. adv. Con indumentaria de especial lujo o vistosidad. Vestir de gala. Ir de gala.

de media ~.

1. loc. adj. Dicho de un uniforme o de un traje: Que por ciertas prendas o adornos se diferencia del de gala y del de diario.

hacer ~ de algo.

1. loc. verb. Preciarse y gloriarse de ello.

hacer ~ del sambenito.

1. loc. verb. coloq. Gloriarse de una acción mala o vergonzosa.

llevar, o llevarse, alguien la ~.

1. locs. verbs. Merecer el aplauso, atención y estimación de las gentes.

tener a ~.

1. loc. verb. hacer gala de algo.

§§§§§§§§§□ V.

día de gala

día de media gala

 


 

galana

galana.

1. f. V. galano.

 



galano, na.

(De galán).

1. adj. Bien adornado.

2. adj. Dispuesto con buen gusto e intención de agradar.

3. adj. Que viste bien, con aseo, compostura y primor.

4. adj. Dicho de una producción del ingenio: Elegante y gallarda. Discurso, estilo galano Comparación galana

5. adj. Zam. y C. Rica. Dicho de una planta: Lozana, hermosa.

6. adj. Cuba. Dicho de una res: De pelo de varios colores.

7. f. Sal. Flor de la margarita.

□ V.

cuentas galanas

guerra galana

pata galana

tiburón galano

gallardo, da.

(Del fr. gaillard).

1. adj. Desembarazado, airoso y galán.

2. adj. Bizarro, valiente.

3. adj. Dicho de lo que corresponde al ánimo: Grande, excelente. Gallardo pensamiento Gallardo poeta

4. f. Especie de danza, muy airosa, de la escuela española.

5. f. Tañido de esta danza.

6. f. Impr. Carácter de letra menor que el breviario y mayor que la glosilla.


galante

galante.

(Del fr. galant).

1. adj. Atento, cortés, obsequioso, en especial con las damas.

2. adj. Dicho de una mujer: Que gusta de galanteos.

3. adj. Dicho de una mujer: De costumbres licenciosas.

  1. adj. Que trata con picardía un tema amoroso. Literatura galante.

El gallo i la gallina tienen también excreciones naturales, atípicas en otras aves, que son las crestas i la barba, especialmente de color rojo, en la cabeza, que los hace más vistosos. De aquí el parecido del nombre de esta ave a las “galas” i a las “gallas”. Aunque el nombre solo corresponde al de una ave, aunque muy doméstica i popular, se ha extendido sus acepciones al hombre o persona engreida, lo que confirma el valor que atribuimos anteriormente a los otros nombres (galla, gala, agalla,...). Según el DRAL:

gallo.

(Del lat. gallus).

1. m. Ave del orden de las Galliformes, de aspecto arrogante, cabeza adornada de una cresta roja, carnosa y ordinariamente erguida, pico corto, grueso y arqueado, carúnculas rojas y pendientes a uno y otro lado de la cara. Tiene plumaje abundante, lustroso y a menudo con visos irisados, cola de catorce penas cortas y levantadas, sobre las que se alzan y prolongan en arco las cobijas, y tarsos fuertes, escamosos, armados de espolones largos y agudos.

2. m. Pez marino del orden de los Acantopterigios, de unos 20 cm de largo, cabeza pequeña, boca prominente, cuerpo comprimido, verdoso por encima y plateado por el vientre, aletas pequeñas, la dorsal en forma de cresta de un gallo, y cola redonda.

3. m. En el juego del monte, las dos segundas cartas que echa el banquero y se colocan por debajo del albur.

4. m. molinete (‖ juguete).

5. m. Hombre fuerte, valiente. U. t. c. adj.

6. m. Hombre que trata de imponerse a los demás por su agresividad o jactancia.

7. m. coloq. Nota falsa y chillona que emite quien canta, perora o habla.

8. m. coloq. Hombre que en una casa, pueblo o comunidad todo lo manda o lo quiere mandar y disponer a su voluntad.

9. m. coloq. Esputo, gargajo.

10. m. Arq. parhilera.

11. m. vulg. Ál. estoque (‖ planta iridácea).

12. m. And. Corcho que flota en el agua para indicar el lugar en que se ha fondeado la red.

13. m. Col. Rehilete, volante.

14. m. C. Rica. Bocadillo compuesto de una tortilla de maíz con carne, frijoles o verduras picadas.

15. m. C. Rica. cachada1.

§§§§§§§§§16. m. C. Rica. En los muelles, cable de la grúa.

17. m. coloq. Cuba. Hombre adulto.

18. m. coloq. Cuba. dinero (‖ moneda corriente).

19. m. El Salv. Ropa usada.

20. m. El Salv. Pequeño defecto en una cosa que aparenta estar bien hecha.

21. m. El Salv. clítoris.

22. m. Méx. serenata.

23. m. Perú. papagayo (‖ botella de forma especial que se usa para recoger la orina del varón encamado).

~ chinguero.

1. m. El Salv. El que se utiliza para que provoque a los gallos que van a competir en una pelea.

~ de monte.

1. m. Ál. grajo (‖ ave semejante al cuervo).

~ de pelea.

1. m. Persona valiente y que no se deja intimidar por nadie.

2. m. Méx. Persona con experiencia, conocedora de la vida.

~ de roca.

1. m. Pájaro dentirrostro que habita en Colombia, Venezuela y el Perú.

~ pinto.

1. m. C. Rica. Comida hecha a base de arroz y frijoles revueltos y fritos sobrantes del día anterior, que normalmente se come a la hora del desayuno.

~ silvestre.

1. m. urogallo.

al primer ~.

1. loc. adv. ant. A medianoche.

alzar alguien el ~.

1. loc. verb. coloq. levantar el gallo.

andar alguien de ~.

1. loc. verb. coloq. Pasar la noche en bromas, bailes u otras diversiones.

bajar el ~.

1. loc. verb. coloq. Deponer la altanería con que se habla o trata a alguien.

cantar el ~.

1. loc. verb. coloq. Cuba. Cumplirse el plazo para el pago de una cantidad de dinero. Hoy canta el gallo. Mañana cantará el gallo.

comer ~.

1. loc. verb. Méx. Mostrarse agresivo, estar de mal humor.

como el ~ de Morón, cacareando y sin plumas.

1. loc. adv. coloq. Conservando algún orgullo, aunque en la pendencia o negocio haya quedado vencido.

engreído como ~ de cortijo.

1. loc. adj. coloq. Dicho de una persona: Que presume que vale más que otras, y por eso desdeña su compañía.

en menos que canta un ~.

1. loc. adv. coloq. En muy poco tiempo, en un instante.

entre ~s y media noche.

1. loc. adv. a deshora.

2. loc. adv. Arg. y Perú. A deshora y clandestinamente.

ir a escucha ~.

1. loc. verb. coloq. Ir con cuidado y atención, observando si se oye algo.

levantar alguien el ~.

1. loc. verb. Manifestar soberbia o arrogancia en la conversación o en el trato.

mamar alguien ~, o el ~.

1. locs. verbs. coloqs. Col. y Ven. tomar el pelo.

no cantar bien dos ~s en un gallinero.

1. loc. verb. Dicho de dos personas que a la vez quieren imponer su voluntad o su prestigio: Avenirse mal.

otro ~ me, te, le, etc., cantara.

1. expr. coloq. Mejor sería mi, tu, su, etc., suerte.

tener alguien mucho ~.

1. loc. verb. coloq. Tener soberbia, altanería o vanidad, y afectar superioridad o dominio.

□ V.

cresta de gallo

memoria de gallo

misa de gallo

misa del gallo

muelas de gallo

ojo de gallo

pata de gallo

peso gallo

pie de gallo

rabos de gallo

rey de gallos


Otro de los conceptos que comporta esta raiz es la pérdida. Un objeto del que se extraen partes, queda dañado, perjudicado. De aquí que la palabra “calbo” como lugar que ha sufrido una pérdida, ya sea de arboles en un bosque, o de pelos en una cabeza. La pérdida afecta también al verbo “callar” que no es, unicamente, quedarse en silencio sino ir perdiendo fuerza, volumen, intensidad, ya sea el discurso u otro tipo de hechos. De este concepto también participa la palabra “calma” i “gage”, como desperfecto habitual en el quehacer de un oficio. Actualmente también se expresa corrientemente la palabra “caldo” para designar el agotamiento, la pérdida de fuerzas, el desgaste después de una actividad intensa. Las definiciones del DRAL nos proponen otros origenes i significados:

caldo.

(Del lat. caldus, caliente).

1. m. Líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos.

2. m. Jugo vegetal, especialmente el vino, extraído de los frutos y destinado a la alimentación. U. m. en pl. La Rioja es famosa por sus caldos.

3. m. En siderurgia, hierro u otro metal en estado líquido dispuesto para el molde.

4. m. Can., Ec., Hond. y Méx. guarapo (‖ jugo).

~ alterado.

1. m. El que se hacía cociendo juntas ternera, perdices, ranas, víboras y varias hierbas.

~ bordelés.

1. m. Disolución de sulfato de cobre utilizada contra el mildiu de la vid.

~ corto.

1. m. caldo compuesto de agua, vino blanco, alguna verdura y especias, que se emplea para cocer pescados.

~ de cultivo.

1. m. Biol. Disolución adecuada para la proliferación de determinados microorganismos.

2. m. Ambiente propicio para que algo se desarrolle.

~ de gallina.

1. m. Esp. Tabaco de picadura poco elaborado.

~ esforzado.

1. m. El que presta vigor y esfuerzo a quien está desmayado.

~ gallego.

1. m. Guiso de verduras y carne, típico de Galicia.

amargar el ~ a alguien.

1. loc. verb. coloq. Darle una pesadumbre.

hacer a alguien el ~ gordo.

1. loc. verb. coloq. hacerle el juego.

haz de ese ~ tajadas.

1. expr. coloq. Denota la dificultad suma o imposibilidad de algo.

poner a ~ a alguien.

1. loc. verb. coloq. Reprenderlo con dureza.

revolver ~s.

1. loc. verb. coloq. Desenterrar cuentos viejos, para mover disputas o rencillas.

revolver el ~.

1. loc. verb. coloq. revolver el ajo.

□ V.

presa de caldo


callar.

(Del lat. chalāre, bajar, y este del gr. χαλᾶν).

1. tr. Omitir, no decir algo. U. t. c. prnl.

2. intr. Dicho de una persona: No hablar, guardar silencio. Calla como un muerto. U. t. c. prnl.

3. intr. Cesar de hablar. Cuando esto hubo dicho, calló. U. t. c. prnl.

4. intr. Cesar de llorar, de gritar, de cantar, de tocar un instrumento musical, de meter bulla o ruido. U. t. c. prnl.

5. intr. Abstenerse de manifestar lo que se siente o se sabe. U. t. c. prnl.

6. intr. Dicho de ciertos animales: Cesar en sus voces; p. ej., dejar de cantar un pájaro, de ladrar un perro, de croar una rana, etc. U. t. c. prnl.

7. intr. Dicho del mar, del viento, de un volcán, etc.: Dejar de hacer ruido. U. t. c. prnl. U. m. en leng. poét.

8. intr. Dicho de un instrumento musical: Cesar de sonar. U. t. c. prnl.

calla.

1. interj. coloq. calle.

calla callando.

1. loc. adv. coloq. chiticallando.

calla y cuez.

1. expr. U. para recomendar a alguien que atienda al trabajo útil sin perder el tiempo en cosas fútiles.

calle.

  1. interj. coloq. U. para denotar extrañeza.


De la idea de vaciar o de objeto vacio tenemos muchas palabras que tienen esta raiz como constitutiva de ellas. He citado algunas ya, como “cáliz”, “galeria”, “calibre”, etc., Ahora añado otras como: “gálibo”, “galera”, “calle”, “calado”, i en catalán: “galga”, “galleda”, etc. o en vasco: “cai”, muelle del puerto. Según el DRAL nos dice de ellas:

galera.

(De galea).

1. f. Embarcación de vela y remo, la más larga de quilla y que calaba menos agua entre las de vela latina.

2. f. Cada uno de los crustáceos adultos del orden de los Estomatópodos.

3. f. Carro para transportar personas, grande, de cuatro ruedas, ordinariamente con cubierta o toldo de lienzo fuerte.

4. f. Fila de camas adicional en los hospitales.

5. f. Carp. Garlopa grande.

6. f. Impr. Tabla guarnecida por tres de sus lados de unos listones con rebajo, en que entra otra tablita delgada que se llama volandera. Servía para poner las líneas de letras que iba componiendo el oficial cajista, formando con ellas la galerada.

7. f. Impr. galerada (‖ prueba de la composición).

8. f. Ingen. Fila de hornos de reverbero en que se colocan varias retortas que se calientan con el mismo fuego.

9. f. Mat. Separación que se hace al escribir los términos de una división, trazando una línea vertical entre el dividendo, que se pone a la izquierda, y el divisor, que va en el mismo renglón a la derecha, y luego otra raya horizontal debajo de este último, para escribir allí el cociente.

10. f. coloq. Arg., Chile, Par. y Ur. Sombrero de copa redondeada, o alta y cilíndrica, y alas abarquilladas.

11. f. C. Rica, Guat., Hond., Méx. y Nic. Cobertizo, tinglado.

12. f. Cuba. En una cárcel, sala ocupada por reclusos.

13. f. Cuba. Conjunto de reclusos agrupados en una galera.

14. f. p. us. Cárcel de mujeres.

15. f. pl. Pena de servir remando en las galeras reales, que se imponía a ciertos delincuentes. Echar a galeras Condenar a galeras

~ acelerada.

1. f. La de transporte terrestre especialmente rápida.

~ bastarda.

1. f. Mar. La más fuerte que la ordinaria.

~ gruesa.

1. f. Mar. La de mayor porte.

~ sutil.

1. f. Mar. La más pequeña.

sacar algo de la ~.

1. loc. verb. Arg. y Ur. Sorprender a alguien con un hecho inesperado.

□ V.

azotes y galeras

capón de galera

general de las galeras


gálibo.

(Del ár. hisp. qálib, este del ár. clás. qālab o qālib, y este del gr. καλόπους, horma).

1. m. Plantilla o patrón para trazar o comprobar un perfil.

2. m. Figura ideal, cuyo perímetro marca las dimensiones máximas de la sección transversal autorizadas a los vehículos cargados, que hayan de pasar por túneles, arcos, etc.

3. m. Arco de hierro en forma de U invertida, que sirve en las estaciones de los ferrocarriles para comprobar si los vagones con su carga máxima pueden circular por los túneles y bajo los pasos elevados.

4. m. elegancia.

5. m. Plantilla con arreglo a la cual se hacen las cuadernas y otras piezas de los barcos.

6. m. Arq. Buen aspecto de una columna por la acertada proporción de sus dimensiones.

7. m. Mar. Forma que se da al contorno de las ligazones de un buque.

8. m. Mar. Forma del barco.

Ya para terminar con este nutrido grupo de derivados de la raiz “cal”, no debemos olvidar la posibilidad que tiene esta raiz de contraerse i convertirse en “cl”, conservando siempre el mismo significado que hasta ahora venimos apuntando: vacio, objeto ahuecado, parte de un objeto que se extrae, etc. En este grupo tenemos palabras tan importantes como: “clave”, “claustro”, “clase”, “clamar”, “esclafar”, etc., i cuando la contracción lo es con la “g” nos da “gl”, como “glande”, “glotis”, “ingle”, etc. En ellas se ve el sentido de penetrar, ya no solo en las cosas i objetos, sino en entendimientos i corazones, como en “clamar”. Podemos comparar estos significados con los aportados por el DRAL:

lamar

clamar.

(Del lat. clamāre).

1. tr. exigir (‖ pedir imperiosamente). Clamar venganza, justicia.

2. tr. ant. llamar.

3. intr. Quejarse, dar voces lastimosas, pidiendo favor o ayuda.

4. intr. Dicho de algunas cosas inanimadas: Manifestar necesidad de algo. La tierra clama por agua.

5. intr. Emitir la palabra con vehemencia o de manera grave y solemne.


 

clapa

clase

clase.

(Del lat. classis).

1. f. Orden o número de personas del mismo grado, calidad u oficio. La clase de los menestrales

2. f. Orden en que, con arreglo a determinadas condiciones o calidades, se consideran comprendidas diferentes personas o cosas.

3. f. En las universidades, cada división de estudiantes que asisten a sus diferentes aulas.

4. f. En las escuelas, conjunto de niños que reciben un mismo grado de enseñanza.

5. f. aula (‖ en los centros docentes).

6. f. Lección que da el maestro a los discípulos cada día.

7. f. En los establecimientos de enseñanza, cada una de las asignaturas a que se destina separadamente determinado tiempo.

8. f. Distinción, categoría.

9. f. clase social. Clase alta, baja Clases dirigentes, trabajadoras

10. f. Bot. y Zool. Grupo taxonómico que comprende varios órdenes de plantas o de animales con muchos caracteres comunes. Clase de las Angiospermas, de los Mamíferos

~ de tropa.

1. f. Mil. Nivel inferior de los Ejércitos de Tierra y Aire y del Cuerpo de Infantería de Marina, constituido por soldados, cabos y cabos primeros.

~ media.

1. f. Conjunto social integrado por personas cuyos ingresos les permiten una vida desahogada en un mayor o menor grado.

~ social.

1. f. Conjunto de personas que pertenecen al mismo nivel social y que presentan cierta afinidad de costumbres, medios económicos, intereses, etc.

~s de etiqueta.

1. f. pl. Parte de la servidumbre palatina.

~s pasivas.

1. f. pl. Conjunto de personas que no trabajan y que normalmente perciben una pensión.

2. f. Der. Régimen de pensiones de los funcionarios y, en su caso, de sus viudas o huérfanos.

capar ~ alguien.

1. loc. verb. Col. hacer novillos.




 

clave

clave.

(Del lat. clavis, llave).

1. m. clavecín.

2. f. Código de signos convenidos para la transmisión de mensajes secretos o privados.

3. f. Conjunto de reglas y correspondencias que explican este código.

4. f. Nota o explicación que necesitan algunos libros o escritos para la inteligencia de su composición artificiosa; como la Argenis de Barclayo.

5. f. Noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático.

6. f. Signo o combinación de signos para hacer funcionar ciertos aparatos.

7. f. U. en aposición para referirse a algo básico, fundamental, decisivo. Jornada clave. Fechas clave. Tema clave.

8. f. Arq. Piedra con que se cierra el arco o bóveda.

9. f. Mús. Signo que se pone al principio del pentagrama para determinar el nombre de las notas.

10. f. Cuba y Ven. Instrumento musical de percusión que consiste en dos palos pequeños que se golpean uno contra otro. U. m. en pl.

11. com. Cuba. Persona que toca este instrumento.

de ~.

1. loc. adj. Se dice de la obra literaria en que los personajes y sucesos fingidos encubren otros reales. Novela, comedia de clave.

en ~ de.

1. loc. prepos. Con el carácter o el tono de. En clave de humor.

□ V.

palabra clave


 

claustro

claustro.

(Del lat. claustrum, de claudĕre, cerrar).

1. m. Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento.

2. m. Junta formada por el rector, consiliarios, doctores y maestros graduados en las universidades.

3. m. Actualmente, junta que interviene en el gobierno de las universidades y centros dependientes de un rectorado.

4. m. Conjunto de profesores de un centro docente en ciertos grados de la enseñanza.

5. m. Reunión de los miembros del claustro de un centro docente.

6. m. Estado monástico.

7. m. ant. Cámara o cuarto.

~ de licencias.

1. m. Junta de una facultad de teología o de medicina, en que, atendidos los méritos, se prescribía el orden con que los bachilleres formados en dichas facultades habían de obtener el grado de licenciado para ascender al de doctor.

~ materno.

1. m. matriz (‖ víscera en que se desarrolla el feto).


esclafar.

(Del cat. esclafar, romper aplastando).

1. tr. Ar., Cuen. y Mur. Quebrantar, estrellar.

 

glande.

(Del lat. glans, glandis, bellota).

1. m. Cabeza del miembro viril.

2. f. ant. lande.

  1. Un punto i a parte merece el cmbi fonético de la “l” hasta llega a “s”, pasando por los sonidos “ll”, /tZ/, “y”, /x/ i “s”. Este fenómeno ya lo encontramos en muchas palabras con “l”. De “mulier”, en latín, pasa a “muller”, en catalán i “mujer” en castellano, de “palea” a “palla” i “paja”, etc. Entre el catalán i el castellano se ve la evolución que en general han padecido las “l”. Siguiendo siempre la misma regla tenemos: tala > taja, ratlla > raja, tenalla > tinaja, cella > ceja, gall > gajo, tegula > teula > teja, val > vall > baix > bajo, sonall > sonaja, all > ajo, conill > conejo, auricula > orella > oreja, etc. Entre medio de esta evolución cabe com paso intermedio i lògico la transformación de la palatalización de la “ll” en “y” o sonido /tz/ escrito a veces con “j”, con “g” o con “x”, dependiendo de las grafias que utilice cada lengua. Este sonido extraño para el castellano es el que hace, al final, decantarse al castellano hacia la haspiración de la “j”, com una forma de africada però no con la lengua i el paladar sino con la garganta.

De esta evolución fonético hemos de deducir un más que possible transito entre entre “cala” i “calla”, i entre “calla” i “caixa” o “caja” i, finalmente, entre “caixa” i “casa”. De hecho la “caja”, más que un recipiente utilizado para guardar cosas en su interior, es un lugar vacio, vaciado, hueco o ahuecado, donde se encajan cosas o otros objetos que quepan en aquella oquedad. Por eso el verbo “encajar” no hace referencia a ninguna caja, en donde se metan cosas (que también puede), sino a cosas que entran en un hueco en un recipiente, donde estas cosas encajan con las partes del continente. Así contenido i continente forman un ensamblaje de piezas que, por ello, decimos que encajan. Aunque a veces no este suficientemente documentado el paso de la “l” a la “x”, hemos de pensar que el hecho que finalmente en el castellano haya evolucionado hacia la “j” es porque ha habido un paso intermedio, el paso al sonido /tZ/, grafiado a veces como “g”, “j” o “x”, segun la lengua.

De “caixa”, caja en catalán, es obvio que solo hay un pequeño paso para llegar al “casa”, en principio con una “s” sonora, que en castellano ha dado, entre otras palabras “cazar” o la misma “casar” però en un sentido totalmente diferente de “casa” i muy similar al de “encajar”. La caza puede tener el nombre debido a la utilización de trampas, huecos tapados, donde cae el animal. De hecho cuando uno es sorprendido decimos que lo han cazado, i figuradamente también podemos decir que ha “caido” en la trampa.

Resumiendo, podemos ver como de una raiz “cal” la palabra ha evolucionado a un “call” o “gall”, i después a “caix” o “caj”, para llegar, finalmente, a “cas” o “caz”. De aquí que el concepto básico de lugar agujereado, vaciado, escavado, o incluso “abrigado” en el sentido de “cueva-abrigo”, no seria impensable llegar al concepto de “casa”, lugar donde habitualmente se vive, se duerme, se refugia uno. La idea de cueva, debio evolucionar a “cabanya”, como lugar donde el hombre interviene para crear un entorno protegido para su vida, i normalmente las casas solian estar semiescavadas para tener un suelo más llano i firme, i al amparo de rocas i piedras que protegieran de las inclemencias i sirvieran de apoyo para el entramado del techo.

  1. En el léxico vasco encontramos algunas palabras iguales a las que podemos encontrar en el lèxico castellano o catalan. Muchas de estas palabras iguales serian, seguramente, incorporaciones al vasco de palabras de procedencia latina, aunque no todas, debido a los largos años de contacto i mutua influencia con las lenguas latinas. Las palabras típicamente vascas, o mejor dicho, originalmente vascas son las que ahora paso a analizar, dentro de las derivadas de la raiz “cal/gal”.

Podemos decir que en el vasco, al igual que en otros idiomas, las palabras derivadas de “cal” las podemos dividir en dos grupos segun el sonido final de las consonantes. Un grupo con las iniciadas con “k”, sonido sordo gutural i oclusivo, i las iniciadas con “g”, sonido sonoro, gutural i oclusivo también. Por otra parte si la “l” final es simplemente “l”, sonido líquido i apical (pronunciado con la punta de la lengua) formamos otro grupo, que contrasta con el que se forma cuando la “l” evoluciona a “ll”, sonido palatalizado però inexistente dentro de la fonética vasca, que en vasco ha dado “i”, i en castellano a veces evolucionó a “y”. Por lo tanto, tenemos cuatro grupos: “kal”, “gal”, “kai” i “gai”.

Empezando por el primero, “cal”, encontramos palabras como “kal-aka”, con el significado de traqueteo, i, también, charla. Esta palabra, como ya se puede observar en el guión puesto en medio de la palabra para separar sus raices constitutivas, tiene, ademàs de “kal”, con el significado de introducirse hacia el interior, la raiz “-aka”, con un significado de “extracción hacia fuera”. Por lo tanto, al unir ambas raices estamos expresando el toma i daca, el movimiento oscilatario i alternativo del funcionamiento de un vehículo ya cochambroso, a la vez que la cadencia entre palabras de una charla, de un dialogo, con sus silencios i intervenciones. Este movimiento alternativo i oscilatorio, muy expresivo aunque no onomatopeico, esta también muy bien expresado en las palabras como; tic-tac, zig-zag, ñic-ñac, etc, Donde la alternancia se ve clarisima entre lo interior (vocal “i”) i lo exterior (vocal “a”). Otra palabra es “kal-par”, greña, que une “kal” a la raiz “par”, extensión, difusión, i que le da a “kal” el sentido de “kal”, como parte interna que se extrae, que se extiende hacia afuera, de la misma manera que la cresta del gallo o las gallas de las hojas. Continuamos con “kal-te”, daño, perjuicio, dentro de una de las líneas más concretas de la raiz “kal”, como pérdida, desgaste, extracción,... matèria de la qual se extrae una parte o trozo. Hay una palabra vasca que, a pesar de ser muy conocida dentro del léxico castellano, “calle”, también existe en el vasco con el mismo valor, i que como su origen latino no queda en absoluto claro, bien podria ser de un origen vasco i transferido luego al castellano.

Dentro del segundo grupo, “gal”, encontramos muchas más palabras que en “kal” lo que nos hace pensar en la tendencia a sonorizar “k”. Primeramente citaré el verbo “gal-arazi”, prohibir, dificultar, compuesto, ademàs de la raiz de la que hablamos, con el verbo “arazi”, con el sentido de llevar, conducir, hacer hacer. Por lo tanto podemos entender que “galarazi” es llevar a la pérdida, conducir a la dificultad, por lo tanto el significado prohibir es un sinónimo de este “llevar a la pérdida”, “poner dificultades”. Una segunda palabra se refiere al nombre del trigo, i más concretamente al grano de trigo, como parte más externa i extraida del interior de la planta. Se trata de “gal”, grano de tribo, con su bateria de derivados o compuestos, como “gal-auts”, polvo de trigo, “gal-tzu”, rastrojo”, “gal-azi”, semilla de trigo, “gal-tsoro”, campo de trigo, etc. En tercer lugar tenemos palabras con el sentido de lo deciamos en “gal-arazi”, es decir, la pérdida, el daño, el perjuicio, ... como el verbo “gal-du”, perder, pérdida, el nombre del peligro “gal-bide”, de “bide” camino de... (perder), también el concepto de “deterioro, detrimento” en “gal-era”. Otra palabra más: “gal-de”, pregunta, parece no tener nada que ver con las anteriores. De hecho viendo su enorme parecido a las anteriores es un poco desconcertante que signifique algo que, en principio, nada tiene que ver con “pérdida”. Creo que es necesario entrar en la psicologia i en la mente del que pregunta para saber que lo que motiva a preguntar es la pérdida de información, que necesitamos para ubicarnos para saber donde estamos, etc. Este concepto tan psicológico enlaza perfectamente con otra palabra “gale”, deseo, gana, como necesidad, falta, carencia que nos lleva a cubrir aquella necesidad. Podriamos también traducirlo como “hacer falta” o “echar en falta”, lo que nos lleva a hacer algo que resuelva esta falta o carencia i que nos de satisfacción. “Gal-etsi”, abandonar, esta compuesta con el verbo “etsi”, dar por, que encaja perfectamente con el significado de “gal”, perdido. Por lo tanto “gal-etsi”, seria dar por perdido, o lo que es lo mismo, abandonar.

  1. Otra palabra más es “gal-ipot”, asfalto, brea, que es utilizado, al menos antiguamente, para tapar las grietas i agujeros que dejan los tablones de los barcos i barcas i así impedir que por las juntas entrase agua. Aquí queda claro como “gal” se refiere a los entrantes o grietas o uniones no estancas entre tablones. No sé si “ipot”, podria significar esa sustancia pegajosa, però su parecido es curioso con el nombre gallego “chapa-pote” vertido en las costas. “Gal-ga” tiene el significado en vasco de “nivel” però también “freno del carro”. En catalán la misma palabra tiene un significado un tanto diferente però mucho más claro: es el rebaje, el desgaste que se hace, por ejemplo, en las puertas i ventanas para que las “hojas” de las mismas encajen en sus marcos. Supongo que más que un nivel, es hacer un desnivell o un segundo nivel para que la puerta o ventana encajen dentro del marco. Este concepto debe ser muy parecido al del freno que actua sobre la rueda i que por desgaste del mismo adopta esta forma de rebaje, de muesca a lo largo del freno. Varias son las palabras que el vasco comparte con el castellano i el catalan, però citaré dos que tienen este sentido de “cosa vacia” en donde se mete o encaja algo; son “galeriak”, galerias, con sus múltiples acepciones, i “gal-tza”, calza o pantalón. En el sentido contrario al que estamos llevando (pérdida) tenemos otro de complementario, el de la cosa pérdida, o extraida, de la qual derivan palabras que ya hemos citado “gala”, “galant”, etc., con iguales o parecidos significados en vasco. Por último una palabra que podemos confundir con la latina “calidus”, caliente, que es “gal-da”, calor sofocante, también existente en catalán escrita como “calda”. De hecho la “galda” se refiere al calor sofocante que produce el mineral fundido cuando se derrite i se cae al fondo o crisol del horno. Este lugar donde se extrae el metal estando fundido ha de ser de un calor sofocante, tal i como expresa la palabra “gal-da”, però no por ser calurosa en si, sino por su referencia al lugar o recipiente donde se extrae el metal fundido.

Dentro del tercer grupo encontramos palabras como “kai”, muelle del puerto, que esta totalmente en línea con el significado de “rebaje”, lugar excavado, cala, ya que es alli donde habitualmente los barcos atracan, i gracias a su profundidad permite que el calado de los barcos no toquen con el fondo marino. Otra palabra es “kai-ku”, recipiente de madera, que resulta del vaciado de la madera interior hasta darle la forma de cuenco. La palabra “kainabera”, caya, parecida a nuestro “cañaveral”, creo que parte de la raiz “kai”, hueco, vacio, ya que la caña esta vacia, ahuecada en su interior. “Kai-ola”, jaula, es una palabra compuesta, además de por “kai”, por la raiz “ola”, con un significado de lado que sobresale. Unidas ambas raices nos dan la explicación mixta de una jaula: por una parte una caja o hueco, en la base, i unos hierros o alamabres que sobresalen encerrando por arriba esa caja o recipiente. Otra palabra es “kai-n”, niebla, muy parecida a “gain”, encima, i a la raiz “gal”, ya que todas ellas expresan lo que se saca al exterior, como es el caso de la niebla, humeda que sale de la tierra, rio i mar, i se sobrepone en su superficie. Una última palabra en este pequeño grupo de las formadas por “kai” tenemos el saludo “kai-xo”, con un sufijo propio de los diminutivos, “-xo”, pequeño, i también del hablar afectuoso. Aquí “kai” tiene el significado de lo que aparece, lo que sale, lo que llega de nuevo, teniendo en cuenta que el llegar a un lugar es ya una extracción que se hace de la realidad dentro de la escena formada por el encuentro entre personas.

En el cuarto i último grupo tenemos “gai”, com muchas más palabras que el anteior “kai”. Palabras emblematicos como “gai”, apto, capaz, i al mismo tiempo materia. Estos dos conceptos aparentemente inconexos los hemos de entender como la capacidad de alguien que se extrae a fuera, el ingenio i la maña que es demostrada, que es expuesta a la gente. De aquí que esta palabra “gai” tenga este significado valorativo, de capacidad demostrada. Respecto al concepto materia queda claro por todo lo que ya se ha dicho hasta ahora que “gai” es un paralelo del “gajo” castellano i del “gall” catalán, es decir, materia, parte que se extrae, que se desgaja del conjunto. Un derivado lo tenemos en “gai-len”, excelente, sobresaliente, compuesto a la vez de “gai” por “lehen”, primero, por lo tanto, el que sobresale primero, el mejor. “Gai-lu” es un instrumento o aparato, i hace referencia a la cosa o objeto que utilizamos para servirnos en la extracción de algo, o de nuestras propias capacidades. Otro concepto más geográfico es “gai-lur”, cima, relacionado con “lur”, tierra, i por lo tanto es la tierra que sobresale, que esta en la cima, arriba, encima. De aquí “gai-n”, encima, altura, que se parece tanto a la palabra anterior però que tiene una aplicación más genérica i no tan referida a un lugar geográfico. De “gain” tenemos derivados en “gai-n-era”, encima, ademàs, con un signficado más cuantitativo. Otra palabra que nos remite al significado vacio, hueco, vaciado, es “gai-o”, pozo i también noria, cuyo significado queda claro. Ya para acabar dos palabras que nos conducen al significado de la raiz para aquello que nace o sale con un fallo, una deficiencia. Me refiero al adjetivo “gai-tz”, difícil, ya que la dificultad nace cuando una cosa no se completa o es difícil de realizar completament, i queda, pues, con una parte o partes vacias, no hechas. Este concepto de difícil defectuoso, imperfecto, cuando se transmite a la persona da un nombre referido a la persona: “gai-so”, que tanto puede significar “enfermo”, “malo” si lo referimos a la salud, como “malo”, “perjudicial”, si lo referimos a la persona dentro de un plano moral i de conducta.


 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arrel Cal/Gal.-

 

Paraules derivades de cal/gal

 

 

 

cayo

cayo.

(De or. antillano).

1. m. Cada una de las islas rasas, arenosas, frecuentemente anegadizas y cubiertas en gran parte de mangle, muy comunes en el mar de las Antillas y en el golfo mexicano.





gallego

gallego, ga.

(Del lat. Gallaecus).

1. adj. Natural de Galicia. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a esta comunidad autónoma de España.

3. adj. En Castilla, se dice del viento cauro o noroeste, que viene de la parte de Galicia. U. t. c. s.

4. adj. Ant., Arg., Col. y Ur. Dicho de una persona: Nacida en España o de ascendencia española. U. t. c. s.

5. adj. C. Rica. tonto (‖ falto de entendimiento o razón).

6. adj. El Salv. tartamudo.

7. m. Lengua de los gallegos.

8. m. C. Rica y Nic. Especie de lagartija crestada que vive en las orillas de los ríos y nada con mucha rapidez.

9. m. C. Rica. libélula.

10. m. Cuba y P. Rico. Ave palmípeda de plumaje ceniciento, rabadilla, vientre y cola blancos, patas, pico y párpados rojizos.

11. m. Cuba. En un ingenio, dispositivo que aplana y nivela la caña antes de ser molida.

□ V.

caldo gallego

endecasílabo de gaita gallega

gaita gallega

mesa gallega

mesa de gallegos

nabo gallego

trompa gallega


galleta

galleta1.

(Del fr. galette).

1. f. Pasta compuesta de harina, azúcar y a veces huevo, manteca o confituras diversas, que, dividida en trozos pequeños y moldeados o modelados en forma varia, se cuecen al horno.

2. f. Pan sin levadura para los barcos.

3. f. Carbón mineral lavado y clasificado, cuyos trozos han de tener un tamaño reglamentario comprendido entre 25 y 45 mm.

4. f. coloq. Cachete, bofetada.

5. f. Mar. Disco de bordes redondeados en que rematan los palos y las astas de banderas.

6. f. Mar. Escudo de la gorra del marino.

7. f. Mil. Disco con que se sustituyó el pompón en el chacó y morrión militares, y que llevaba en la parte anterior el número del regimiento.

8. f. coloq. Arg. y Ven. embotellamiento (‖ congestión de vehículos).

9. f. Chile. Pan bazo para los trabajadores del campo.

10. f. El Salv. y Par. Bollo de pan con costra unas veces ligeramente dura y otras crocante.

11. f. El Salv. Ladrillo pequeño y delgado.

12. f. El Salv. compresa higiénica.

13. f. coloq. Ven. embrollo (‖ enredo, confusión).

~ con gorgojo.

1. f. coloq. Cuba. Hombre casado.

2. f. coloq. Cuba. Persona de edad avanzada.

~ maría.

1. f. galleta redonda de masa fina, sin relleno ni cobertura.

colgar la ~.

1. loc. verb. coloq. Pedir el retiro o la separación de la Armada.

 



galleta2.

(De or. inc.).

1. f. Vasija pequeña con un caño torcido para verter el licor que contiene.

2. f. rur. Arg. y Ur. Recipiente sin asa hecho con una calabaza chata y redonda, que se emplea para tomar mate.


 


galo

galo, la.

(Del lat. Gallus).

1. adj. Natural de la Galia. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a este país de la antigua Europa.

3. adj. francés. Apl. a pers., u. t. c. s.

4. m. Antigua lengua céltica de las Galias.





 

 

Galleg (cèltic) - Català

 

Artícle o (lo, el)

" os (els)

" a (la)

" as (les)

Contraccions do (del, de lo)

" da ( de la )

" no (en el)

" na (en la)

Conjunció e (i)

Verb é (és)

LA ROCA, LA PENYA I LA PEDRA EN L'ARREL ATX

 

LA PARAULA BASCA “AITZ”, ’ROCA’, I LA SEVA PRESÈNCIA EN LA TOPONÍMIA DEL PIRINEU

 

País Basc i Nabarra



  1. En el País Basc és normal trobar la paraula “ait”, ’roca’, per denominar zones especialment rocoses, ja sigui a les muntanyes, ja sigui a la costa, o a qualsevol altre lloc on la roca fa acte de presència.

Una de les coses que fa difícil reconèixer aquesta paraula és la seva disparitat en la forma de pronunciar i esciure aquesta paraula, que, habitualment, es presenta en compostos i acompanyada de morfemes, prefixats o sufixats. Aquesta disparitat fa que haguem de posar una mica en entredit la manera correcta i ortodoxa de pronunciar i escriure la paraula “haitz”, de vegades escrita també sense “h” o amb “tx” (“atx”). Tant si cerquem topònims com paraules del lèxic basc, trobarem que aquest so “tz” té diferents variants tant en el moment de pronunciar-se com d’escriure’s.

  1. Les més normals i ortodoxes són: “Alaitz”, descomposable en les arrels “al-”, ’costat’, i “aitz”, “Aitzbitarte”, compost, a més d’”aitz” per “bitarte”, ’distancia’, ’entre’, “Peruaitz”, on “peru” és la incorporació de la paraula “pedra”, procedent de llatí, i en la seva variant “per”, “Aitzpuru”, que aglutina “aitz” més “buru”, ’cap’, ’extrem”, que s’utilitza tant pel “cap” animal com per les terminacions rocoses i d’altres materials, que formen agulles o roques semblants a “caps”. Tambñe en lèxic basc trobem, a més de la paraula fonamental “haitz” o “aitz”, ’roca’, els seus derivats o compostos en “aitzur”, ’aixada’. “aitzkora”, ’destral’ o “aizto”, ’ganibet’, que són eines antiquíssimes, segurament construides en aquells temps amb pedra. Vegis, doncs, la total sinonímia entre “pedra” i “roca”, malgrat que per la paraula “pedra” el basc compta amb la paraula “harri”, ’pedra’. Crec que la diferenciació entre els dos vocables, “aitz” i “harri”, és més una distinció fruit de la normalització i l’estudi de la llengua en èpoques modernes, que una distinció real que vingui d’èpoques antigues.

  2. A part d’”aitz”, trobem en alguns topònims la paraula ja transformada en algun so, com en el nom de la muntanya “Jaitzgibel”, on la paraula “aitz” té un morfema prefixat, “J-”, desconegut en la seva funció i significat. En el segon nom, “gibel”, vol dir ’gepa’, un nom que s’adiu amb la realitat i forma física d’aquella muntanya. També trobem una simplificació del so i grafia “tz” que evoluciona a “z”, com en “Aizpuru”, idèntic a “Aitzpuru”, pero escrit amb una simplificació del so. Aquest fenòmen de desgast fonètic és molt corrent amb el gran ús que fa la llengua d’alguns noms i l’oblit pel parlant de les paraules que formen part d’una paraula composta. També trobem una evolució fonètica del diftong “ai” a “e”, com en el topònim “Eskarai”, aglutinació d’”haitz” i “garai”, ’altura’, ’alt’. També trobem que en alguns casos s’ha donat una pèrdua de la vocal “a-” inicial, restant únicament la “i”, com en “Ixabala”, o “Izkapeña”. Ja per últim, i sense ànim d’esgotar totes les possibilitats d’evolució fonètica de la paraula, trobem que l’article llatí “el/la” s’ha unit a paraules d’origen basc i ha format paraules mixtes com “l-aizo”, on a més de l’article “l-” ha hagut un canvi en el morfema final, sufixat en “-o”, també normal en les llengües romàniques en què aquest morfema té el valor indicador del genere masculí. També en el lèxic basc el desgast fonètic s’ha donat en paraules comuns com en “aiz-to”, ’ganibet’, on el so “tz” s’ha simplificat en “z” o en “aiz-turrak”, ’estissores’.

  3. Per acabar també trobem el cas de l’apichament del conjunt “itz” que evoluciona cap a “tx”, donant topònims com “Atxa” o “Matxitxako”. En aquest últim, a més de paraules aglutinades en un compost, trobem un morfema prefixat “m-” de difícil interpretació. Inclús en el lèxic basc és troba la paraula “haitz” escrita i pronunciada “atx” i paraules com “aitzur” escrita i pronunciada “atxur”, ’ganibet’.




ARAGÓ


  1. En la part oriental limítrof amb el Pirineu nabarrès, trobem una parla, la fabla aragonesa amb un accent especialment apichat, que afecta especialment a aquest fonema “tz”, que es converteix en “tx”, escrit com a “ch”, en l’escriptura castellana i aragonesa. La paraula del lèxic aragonès comú i que apareix amb aquest caràcter en la toponímia aragones d’aquella zona jacetana, és la paraula “achar” (“atxar” amb grafia catalana o basca). Segurament és un fòssil lèxic de la fabla aragonesa tan impregnada de paraules de procedencia basca, o millor dit, relacionades amb el basc que es va parlar en aquella zona en època tan poco antiga com el segle XIV. Jesús Vàsquez Obrador, en la seva obra “Aportaciones de las lenguas preromanas a la conformación del aragonés” assenyala una sèrie de paraules del lèxic aragonès, entre les quals figura “achar”, amb el significat de ’desfiladero, paso entre rocas’, tal i com realment correspon a la realitat geogràfica dels “atxars”. Aquesta significació no s’adapta exactament amb el que significa “aitz”, però si que junt amb el morfema “’ar”, el signficat pot estar relacionat amb el d’”aitz”, ’roca’. Segurament “-ar” pot tenir un significat bàsic com el d’’extensió’, ’espai’, que junt al de ’roca’ podria donar-nos un resultat de ’espai entre roques’, o simplement ’espai rocós’, obert entre grans penyes o espadats, obertures entre roques que permeten passar d’una vessant a una altra, com un port o coll.

  2. En el basc trobem aquest morfema “ar” en paraules com “arte”, ’fins a’, ’entre’ o “bihar arte’ ’fins demà’ o “gero arte”, ’fins després. Com després analitzaré “ar” és un fonema de multiplucitat de significats, però tots ells signifiquen l’espai, la superfície, l’extensió, encara que prén significats més concrets en unir-se a d’altres arrels i morfemes.

  3. Aquest nom comú el trobem en els topònims següents: Achar de la Forca, Ahcar de Catiellas, Achar de Aguas Tuertas, Achar de Alano, i com a complement determinatiu en Punta del Achar. El primer que ens pot sorprendre és aquest morfema “-ar”, sufixat a “aitz/atx”, i que no trobem en altres topònims, ni bascos ni catalans. És coincident amb un dels morfemes més habituals de la llengua ibèrica (“selt-ar”, “kit-ar”, “arskot-ar”, etc.) i pot atribuir-se en aquesta llengua a un morfema substantivador. Com abans he citat sembla ser també un nom amb un significat concret, però que ha anat perdent el seu significat més substantiu per ser utilitzat simplement com un morfema, amb un ús exclusiu per nomenar noms, i no adjectius o altres paraules que, com a continuació veurem, no són substantius, sinó adjectivas o complementàrias del nucli nominal.

  4. Això del morfema “-ar” es veu reforçat per altres topònims on la paraula “achar” no ocupa un lloc nuclear, substantiu, sinó secundari, adjectiu o determinatiu. És segurament per això que el morfema canvia a “-er”, que tindria, doncs, un significat diferent, adjectiu possessiu probablement, i no un significat substantiu, com en “ach-ar”. Es tracta dels topònims: Castillo de Acher, Puerto de Acher, Ibon d’Acherito (amb un segon morfema sufixat acabat en “-ito”, Mallo d’Acherito, Petr-ache-ma, amb un segon sufix en “-ma” o “-ema”, Taxera, amb un prefix “t-”, i un sufix en “-ra” o, simplement “-a”, Taxeras, on el sufix és “-as”, etc. Vegis en aquests últims topònims la diferent escriptura d’un mateix fonema, en “acher”, amb “ch”, i en Taxera amb “x”, però els dos amb el mateix so apichat tan propi de la llengua aragonesa.

  5. Curiosament en dues valls properes, una a la banda aragonesa i la segona en la francesa u occitana, trobem aquesta paraula o arrel “atx” amb un so diferent, un so silbant escrit amb “s”. És el cas de la vall d’Aspe, occitana, i Aisa, aragonesa, tocant-se ambdues en la mateixa frontera franco-espanyola. Aquí l’evolució fonètica s’ha simplificat fins reduir-se el grup “itz” a “s”, i només en la serra i poble d’Aisa, s’ha reduit en “is”, amb una “i” que en el mateix català de vegades es pronuncia, “caixa”, especialmente en el català occidental, o “caxa”, en el català oriental. Així, doncs, és una “i” amb un caràcter de suport, d’ajuda en la pronuncia un tant dificil de so “x”, “g”, o “tz”.

  6. És, per tant, aquesta zona del Pirineu aragonès la que millor ha conservat el que crec són els morfemes típics de l’ibèric, que no han restat absents de les llengües catalana o basca, però no amb la claretat tan evident que tenen certes paraules aragoneses, com en “achar”. En el català també trobem aquest morfema “ar”,(sol-ar, cas-car, castell-ar, ...) formant terminacions en “arro” o “arra”, i en el basc són molts els substantius que acaben en “-ar”: “ham-ar”, ’deu’, “ib-ar”, ’vall’, o “sam-ar”, ’bastant’.




CATALUNYA


  1. En el Pirineu catalana i la part més oriental del Pirineu aragonès, l’anomenada franja, la paraula “aitz” ha evolucionat cap a la grafia “ats”, i una pronunciació d’acord amb la grafia, que fa que sigui percebuda com molt diferent de les basques en “aitz” o de l’aragonesa en “ach”. No insistiré en les diferents representacions fonètica i gràfica que reben aquestes paraules, derivant-se cap a la “z”, la “s” o la “x”, totes elles silbants i no africades com “tx”, “tz” o “ts”, que, segons la comarca tenen una pronunciació apichada, escita en castellà amb “ch”.

  2. Però és en el lèxic català i castellà on trobem una presència important de la paraual “aitz”. De fet, la destral, a més de anomenar-se així, té un segon nom sinònim que és “aixa”, que substitueix quasi a la perfecció el so “itz” de l’”aitz” basc. També presenta una “-a” final atribuible o bé a l’article determinat basc, “-a”, o bé a una terminació típica del femení, essent l’”aixa” i la “destral” atribuides al gènere femení. Segons el Diccionari català-valencià-balear d’Alcover-Moll “aixa”, junt amb “aixada”, provenen dels llatins “ascia”, ’mena de destral’ i “asciata”, ’eina per cavar’. La diferència entre l’origen llatí i el basc és que en el llatí no es troben altres paraules que siguin de la mateixa familia, i per tant hem de pensar en una paraula incorporada i no del fons propi del llatí, en canvi en el basc “aitz” té una munió de paraules derivades i un entroncament amb la mateixa paraula “haitz”, ’pedra’, que la fa pertanyer al cent per cent al seu lèxic propi.

  3. També tenim la paraula “aixada”, que ja queda contestada junt amb “aixa”, amb els mateixos raonaments, i amb una clara derivació de l’arrel “aitx” o “aix”, utilitzada per formar diferents eines tallants.

  4. Les paraules castellanes “azada” i “hacha”, malgrat la Real Acadèmia de la Llengua Española troba altres origens per aquestes paraules, semblen tenir un origen en la paraula “aitz”, ’roca’, tal i com hem pogut veure en els diferents topònims on aquesta paraula és present. Segons la RAE (Real Acadèmia) “azada” prové del llatí vulgar *asciata, ’azuela’, derivada d’”ascia”, ’destral’. En el cas d’”hacha” la RAE troba dos origens, un per “hacha”, referida a destral, que cerca el seu origen en un francès “hache”, i aquest derivat del franc *hapja (noti’s que l’asterísc vol dir que no és una paraula existent realment sinó que és reconstruida com a possible existència). “Hacha” referida a la vela gran i grossa, la fa derivar del llatí *fascula, encreuament de “facula”, petita antorxa, i “fascis”, ’feix’. Bé, crec que la RAE ignora l’existència del basc, i del protobasc i la seva influència en totes les llengües romàniques, i, fins i tot, en el mateix llatí.

  5. En la toponímia catalana trobem pics, el nom dels quals acaba en el morfema “-ats”, que per la seva idèntica pronunciació habitualment s’ha relacionat amb la terminació dels participis plurals (menj-ats, salv-ats, rent-ats, etc.). És normal que pels parlants que han perdut el record de la parla antiga, anterior a l’època de la llatinització, ja fos l’eusquera antic o el mateix iber, el més fàcil sigui fer aquest tipus de relacions. Així, en la serra de la Maladeta, traduida per alguns autors com Maleïda o Maleïdes, trobem el pic d’Estatats, on la presència de la roca és indubtable (“-ats”) i els altres dos troços, “est-” i “-at-” poden relacionar-se amb molts altres topònims del Pirineu i fora d’ells, igualment que “-at-”. Junt amb altres toponimistes, crec que “est” pot ser la transformació de la paraula basca “ertz”, ’límit’, ’frontera’, que ha derivat a “est” amb el sentit de ’tancat’ o ’vallat’. També “ate” vol dir en basc ’port’, ’coll’, obertura’, que junt a les altres paruales donaria a “Estatats” el sentit de ’roca del coll del tancat’, referit a la zona de roques que s’obren per passar al circ i llac de Cregüeña, que aquest pic tanca per la banda sud.

  6. També en el Parc Nacional d’Aigües Tortes i del Llac de Sant Maurici, a la zona de Lleida, trobem els famosos pics anomenats “els Encantats”, traduit i relacionat amb la llegenda d’encanteris, en què dos caçadors que no van escoltar missa i van preferir anar a caçar, com a càstig diví, van ser convertits en dues roques, ja sigui les roques del dos pics, o dues petites agulles que es troben en l’enforcadura d’aquests dos pics. Crec que és una bonica llegenda que havia de donar explicació a aquest nom i a aquests pics tan singulars. De fet l’explicació ha d’anar cap a llengües més antigues que el propi català, i en primer lloc referir-nos a la terminació “ats” com ’roca’, més la paraula “kan” o “kam” tan freqüent en el País Basc per anomenar els pics, i , per últim, el prefix “ain-” o “an”, com en tants noms i en el mateix pic d’An-eto, que vol dir, simplement, ’alt’, ’creixut’, ’gran’. En conjunt, els Encantats serien ’la roca de les puntes d’adalt, del cim’. També, i molt probablement, la “-t-” intermitja que segueix a “can” podria ser un plural, ja que les puntes dels Encantats són dues, plural, i podria ser aquests morfema “-t” el pluralitzador corresponent.

  7. Per últim, i amb un nom molt similar al del pic Estatats, tenim la Pica d’Estats, el cim més alt de Catalunya, que coincideix perfectament amb el nom comú plural “estat”, i que per això s’ha volgut motivar aquest nom en la confluència propera de tres estats: Andorra, Espanya i França, amb un simil paregut al pic de la Taula dels Tres Reis, en la unió dels territoris del reis francès, aragonès i nabarrès. Crec que parlar de regnes en l’edat mitjana pot tenir sentit, abans tampoc, però parlar d’estats en èpoques pretèrites és un anacronisme, que només té sentit si fos un nom creat en època moderna o actual. Com he estat reiternat en altres topònims anteriors, cal cercar una explicació molt més antiga, basada en un idioma antic, ja sigui l’iber o el protobasc, dels quals tenim plena seguretat que es van parlar, si més no, en tota la serralada pirinenca. El significat d’Estats es conforma amb dos paraules: “est”, possiblement ’cercat’, tancat’, i “ats”, pronunciació i escriptura basada en la llengua catalana i la seva adaptació de l’arrel “atx” o “aitz”.



PARAULES DEL CAMP SEMÀNTIC D’”AITZ”


  1. Si ens fixem en els lèxics basc o llatí podrem trobar certes paraules que no només conserven un gran paregut fonètic amb la paraula basca “aitz”, sinó que també tenen un gran paregut semàntic. Per això cal abstraure de les diferents grafies i pronunciacions una sola arrel o base comuna a totes elles (atx, ats, atz, aitz, aix, aiz, as, az, ...).

  2. Començant pel lèxic basc, a més de la paraula ja comentada amplament (“haitz”), trobem “hatz”, ’dit’, amb petites variaciones segons els complements que se li aglutinen: “hatzerdiko”, ’dit del mig’, “hatzorro”, ’didal’, “atxiki”, ’dit petit’ o “atzapar”, ’garra’. El dit, a l’igual que la roca, es troba en la part més externa, o extrema, que aflora a l’exterior, envers l’exterior, l’un als cims o carenes de les muntanyes i l’altre a l’extrem de les mans i peus. Fins i tot, hi ha roques i agulles de roca que s’han comparat amb aquestes parts més externes anomenant-les així: dits.

  3. Un segon vocable és “hats”, ’alè’, ’exhalació’, on el paregut rau en la externalització que és fa de l’aire respirat, i també en les substàncies microscòpiques que emetem a través de la suor i de l’olor, pudor o “hedor”. És, si és vol, un sentit figurat, psicològic però no menys real, d’allò que s’externalitza des del cos i se situa en la part més externa i davantera del cos o cosa.

  4. En aquest sentit de cosa que va al davant, en la part primera que es troba des de l’exterior, tenim la paraula basca “aitzin”, ’davanter’, que és l’extrem d’alguna cosa o, també, dun temps, per tant té un sentit espaial i un sentit temporal . En aquest sentit d’allò que ha esdevingut primer, que està al davant dels fets que succeixen posteriorment, trobem el nom que es dona als avantpassats: “asaba”, ’avantpassat’, amb un sufix “-ba”, propi dels parentescos familiars: “osa-ba”, ’tio’, “ize-ba”, ’tia’, “ala-ba”, ’filla’, etc. També la dona gran o vella té el nom de “atso”, i el dia anterior, és a dir, el dia primer o davanter respecte al d’avui, es diu “atzo”, ’ahir’. En un sentit més físic, però paral·lel al d’”atzo”, tenim l’adverbi “atxe”, ’darrera’, que malgrat semblar tenir un significat del tot contrari a ’davant’, si ho mirem des del punt de vist que la part de darrera és primera i més antiga que la del davant, des d’aquest punt de vist filogenètic “atze”, a més de ’darrera’ significa el que és al principi, davant. Seguint aquesta serie de paraules que denominen els fets i les persones per la seva aparició al món al davant, en primer lloc, trobem el verb “hasi”, ’començar’, amb el morfema sufixat “-i” propi d’alguns verbs bascos (i-kus-i, etorr-i, jantz-i,...).

  5. En la llengua llatina també trobem una sèrie de correlats que, crec, deuen d’estar relacionatso originats amb aquesta arrel antiga, tan antiga que possiblement és anterior a la mateixa creació o formació de la llengua llatina. No obstant originar-se en una mateixa arrel, els significats que desprès adquireixen són del tot diferents, dispars, tal i com són els fills o descendents d’un mateix progenitor.

  6. En primer lloc tenim coses que es caracteritzen per ser punxagudes, externes, com són: l’”ascia”, ’destral’, ’aixa’, que alguns autors lingüistes creuen que és l’ètim de les nostres paraules “aixa”, “aixada”, però, com ja he dit en els primers capítols, és molt més segur que aquestes paraules derivessin del basc o de l’iber directament a la llengua romànce.

  7. Una segona paraula és “hasta”, ’llansa, pica’, de les quals es deriven les nostres “asta”, ’màstil’, i l’adverbi castellà “hasta”, amb un significat diferent de l’”asta” del toro, per exemple, ja que s’aplica al punt extrem fins el qual abastta o s’estèn una cosa. Aquí, en l’adverbi “hasta”, es veu el veritable valor semàntic de l’arrel “as”, encarq que hagi adquirit significats diferents al denominar coses diferents. De l’”hasta” llatí deriva l’”hastile·, ’mànec’, ’asta’, que molt probablement va dona lloc al nom “màstil”, amb un prefix “m-” no identificat en el seu valor semàntic.

  8. En tercer lloc tenim l’”axis”, o “assis”, ja que de les dues formes el trobem en el llatí, amb significat d’’eix’, ’post’, ’tauló’, dels quals han derivat els nostres “eix”, “axó”, “axioma”, etc. Es evident que l’eix és un pal plantat al torn del qual es forma el paller, o la madeixa de fil. Quasi en el mateix sentit trobem la paraula “asser”, ’estaca’, ’puntal0, que no ha deixat cap derivat en el nostre lèxic, però que podem englobar com un derivat o varietat més del nom “axis”, “assis”.

  9. En el llatí també hi ha un seguit de verbs que s’han format amb el prefix “as-”, verbs que descriuen un procés cap a fora, envers l’exterior. Vegem, per exemple, “ascendo”, ’pujar’, “aspergo”, ’escampar, “asto”, ’estar dret’, ’estar davant’. D’aquest se’n deriven els nostres “ascendir” o “aspergir”. És evident que l’arrel “atz” en llatí ha deriva a la més simplificada “as”, no obstant escrita algunes vegades amb doble “s” o amb “x”.

  10. Ja per finalitzar, com una cosa que se situa a l’exterior i que depèn d’una altra que ocupa el lloc central, tenim la paraula “assecla”, ’acompanyant’, ’seguidor’ o ’satel·lit”, on a allò que acompanya al voltant d’una cosa, i que ocupen la seva part externa, envoltant-la, se’ls denomina per aquesta arrel “ass-”, que com una escorça recubreixen el centre o part principal.

  11. Com hem pogut veure, la mateixa paraula “aitz”, ’roca’, no té un valor denominatiu d’aquesta matèria, encara que després si l’ha tingut al transferir a la mateixa paraula altres valors que la paraula no denominaven. Això és deu a que les paraules tenen un valor primari, pel qual es dona nom a una cosa per una característica seva, però, a la llarga, es van transferint altres valor semàntics d’aquella cosa a la paraula que la denomina, arribant a un punt que es perd de vista el valor primer, primigeni del per què es va donar aquella nom a aquella cosa.

  12. En el cas de l’arrel “as” o “aitz”, com a dos pols extrems de la seva pronunciació, vegem que es descriu el fet que la part d’una cosa se situi a l’exterior, en la seva part més extrema, fin i tot a fora. Això és aplicable al fet espaial, però també i molt al fet temporal, anomenant al que succeix en primer lloc, com el que es troba a l’extrem, en la part davantera, encara que si invertim el punt de vista, el que succeix primer pot ser anomenat com allò que està al darrera, ahir, passat. Crec que cal, sobretot, un esforç d’anàlisi i d’abstracció per trobar aquesta mena de “quintaesència” de l’arrel de la paraula, que quadri i doni sentit a tots els seus derivats.


 

SIMILITUDS BASCO-IBÈRIQUES

SIMILITUDS BASCO-IBÈRIQUES

 

 

Molts autors han cregut trobar una via d’interpretació de l’ibèric a través de l’eusquera actual, i d’entre ells jo destacaria per la seva gran tasca al professor de la Universitat Autònoma de Barcelona, Jesús Rodríguez Ramos. D’altres autors, especialment els bascos, han criticat i vist amb molta desconfiança i reticencia a aquests autors, perquè, pensen, sense un ampli i profund coneixement de la llegua basca, i menys de la llengua basca reconstruida d’aquella època (fa més de 2.000 anys), fan una interpretació a la valenta de l’ibèric, caient en interpretacions poc adequades a la complexa realitat de la llengua basca, posant, aixó si, molta imaginació i ganes d’interpretar.

No obstant unes postures i les altres, crec que cal continuar estretint els punts de contacta entre ambdues llengües, salvant les distancies espaials i de dificultats de tota mena, però a ningú se li pot escapar que la realitat ibèrica i la basca estan intimament lligades tant si mirem els contactes geogràfics com els contactes temporals segurament al llarg de centenars, sinó milers, d’anys.

Sabem que l’eusquera no només es parlava en el País Basc i Nabarra actuals, sinó que en moltes zones del Pirineu aragonès i català havient estat zones bascofones, o, com li agrada dir a Joan Coromines, euscaroides. En aquella època la presència del basc havia d’estar diversa, amb abundancia dialectal, i no veure l’euquera com la unitat que es preten amb l’eusquera “batua”, unit. Això té sentit des d’un punt de vista de la normalització lingüistica i de cara a facilitar l’aprenentatge, però no s’atany a la realitat lingüística sempre canviant i diversa. Els dialectes bascos, avui encara existents, en èpoques tan pretèrites com l’épòca anterior al naixement de Crist, havien de ser encara més diversos, i estendre’s geograficament per tots els valls pirinencs, amb diferències notables d’una vall a la del costat, tal i com avui encara existeixen (altnabarrès, baixnabarrès, roncalès, etc.)

Si a tot aquest panorama li sumem les quasi nules referències que tenim de l’eusquera d’aquella època, és evident que cal anar amb molt de compte a reconstruir el que havia de ser el protobasc, el basc o bascos d’aquells temps. És evident per a tohom que l’ibèric era una llengua aglutinant, del mateix tipus que el basc, fins i tot més aglutinant que aquest, i que té aparaules que quasi són idèntiques a les basques actuals: “illi” “iri”, “biur”, “biur”, “-izki-”, “-esken”, etc. Pobles que han estat considerat ibèrics, com els jacetans, se sap que parlaven llengües euscaroides, segurament també els arenosins (Vall d’Aran) i andosins (Andorra).

Tot això fa quel basc, malgrat el temps transcorregut des d’aquell temps de forta presència ibèrica (2.000 anys), i malgrat que la seva reconstrucció no és gens fàcil, continui sent la millor porta d’entrada per trobar el significat interpretatiu de la llengua ibèrica, que és pot llegir quasi a la perfecció, però no entendre. La llengua ibera era una llengua important, molt estesa per tot l’arc del Mediterrani occidental, i que ha deixat especial emprempta en zones on el nom d’”ibèric” ha batejat quantitat d’accidents geogràfics: el riu “Iber”, avui Ebre, la cordillera “Cantabrica”, el Sistema “Ibèric”, i la mateixa península “Ibèrica”. La vall de l’Ebre té la particularitat de ser el lloc de frontera entre dos pobles, en principi diferents, al nord i tocant les muntanyes, els bascos, nabarresos o com els hi vulguem dir, i al sud les diferents tribus ibèriques: sedetans, ilergetes, laietans, ilercavons, etc. Les fronteres entre uns pobles, al nord, i altres al sud, no eren gens concisses ni concretes, i les relacions entre ells havien de moltes, moltíssimes, per la qual cosa si les llengües no eren les mateixes, del mateix tronc, es evident que eren de la mateixa familia extensa.

Després de 20 segles, fins a l’actualitat, el basc ha patit canvis per l’influència del mateix llatí, i també d’altres llengües que van ocupar aquestes terres: celtes, germànics, berebers, àrabs, etc. Per part de la llengua ibèrica, l’ocupació i substitució pel llatí va estar total, deixant-nos només per la posterioritat les inscripcions ibèriques, cada dia més abundants, i la seva presència en amalgama amb altres llengües en les nostres llengües llatines, castellà, aragonès, però especialment el català. El lèxic, la toponímia, etc., ha d’estar ple de paraules hereves d’aquesta llengua desconeguda i misteriosa. Es moment, doncs, de tornar per aquesta línia de recerca, fins a donar amb la clau de volta que ens obri la llengua ibèrica a la interpretació.

 



En la tesi doctoral “Lèxic d’inscripcions ibèriques (1991-2006)”, de Noemí Moncuní, es proposa un lexema verbal que es repeteix en diferents formes i sempre acompanyat de diferents prefixos i sufixos. Es tracta del suposat nucli verbal “it”, que apareix formant part de diverses formes freqüents, com: “bitir”, “biter”, “biterok”, “iter”, “iterok”,...

No només va precedit de “b-“, com a prefix, sinó també amb el prefix “ba-“, com en “ba-ite”, “ba-ites”, “ba-itita”, “ba-itir”,... Per la seva repetició, i pel fet de que s’acompanyi de prefixos i sufixos diferents, molts cops repetitius, com és el mateix cas de “b-“ i de “ba-“, crec que ens trobem davant del que podria ser un del verbs ibèrics fonamentals: per una banda el lexema el lexema verbal “ite”, i per altra el prefix, segurament amb valor de pronom “b-“ o “ba-“. Com veurem, en comparació al basc, el verb més bàsic utilitzat com auxiliar és el verb “ser”, “izan” en basc, amb un lexema verbal que podem concretar en “iz”, i que també el trobem en el nostre verb “ser”, “ell és”, i en l’anglès “to be”, “he, she, it is

Algú podrà fer l’observació de que no és el mateix “it” que “iz” o “is”. Penso que la “t” ibèrica podria tenir un valor fonètic diferent a la nostra “t”, o que la transcripció gràfica del so “tz” es fés en base a la grafia “t”. El lexema bàsic verbal sembla ser “it”, amb una “-e” final neutra que es perd quan s’uneix amb els sufixos, cosa que també passa en el basc. Els sufixos responen amb molta probabilitat a pronoms personals, i amb molta possibilitat a modes, temps o morfemes verbals.

El verb “ser”, en alguns idiomes com l’anglès, ve definit per una “b-“ inicial (“to be”), però en altres formes es perd, i en d’altres torna a sortir. A més de l’infitiu també trobem la “b-“, en aquests cas la “w-“ en el passat “were” i “was”. Això també passa en els idiomes llatines, com en el castellà, en el temps passat indefinit del verb “ser”: “fué”, o en el català: “fou”, també en el mode subjuntiu i temps temps passat: “fuera”, o “fora”, on la “b-“ s’ha transformat en un dels fonemes alòfons del fonema labial (b,p,v,f,...).

Això, més la relació del verb “ser” amb el verb i nom “viure” i el nom “vida”, fa que ens puguem plantejar la presència d’un prefix habituals “b-“ que acompanya al lexema verbal “iz”, “is” o “itz”. En basc el verb “viure” i l’adjectiu “viu” es diuen “b-izi”, no massa allunyat del nostre “vida” o “viure”, i molt menys del nom “bitxo”, o la forma verbal del verb “viure” “visca”. Això ens ha de fer pensar en una relació íntima i semàntica entre els dos verbs “ser” i “viure”, amb una identitat lògica, ja que el ser comença a “ser” quan s’inicia a la vida. Així “vida” i “ser” són conceptes i paraules que van intimament lligats.

SIMILITUDS BASCO-IBÈRIQUES

 

Verb “izan”.-


Però no és solament en el verb “ser” que trobem paral·lels amb el verb i lexema verbal ibèric “ite”, sinó que altres formes i paraules basques troben la seva relació amb aquest verb fonamental.

Recordem que en basc tenim la presència del lexema “it/iz” en moltes formes del verb “izan”, ’ser’, com: “na-iz”, ’jo soc’, “ha-iz”, ’tu ets’. “da”, ’ell és’, on crec que la “d-” no representa al pronom de 3a persona com ens trobem en altres formes verbals, sinó que representa la forma final de l’evolució de la forma original “(ba)itz”, que va evolucionar el seu so habitual en “tz” cap al “d/t”, més la vocal “a”, que obeeix a un canvi de posició, del davant, “b-aitz”, a darrera “(b)-tz-a”. Així tenim que el plural de la 3a persona del plural conserva el morfema “-ir”, molt freqüent en l’ibèric, com article determinat plural i, alhora, pronom de 3a persona del plural (“ells”), resultant una forma: “d-ira”, ’ells són’, procedent també d’un anterior “ba-it-ira”. Això confirmaria el fet que l’imperatiu del verb “izan”, en la tercera persona, tant del singular com del plural, es forma amb el pronom “b-”: “b-edi”, ’sigui’, que, possiblement, hagi estat anteriorment “ba-itzi”, i “b-it-ez”, ’siguin’, amb un sufix “-ez”, pluralitzador típic d’alguns verbs en els seus plurals.

Així tenim: una forma primària de pronom personal de tercera persona: “be”, ’ell/la/lo”, que pren una forma singular en “b-a”, i una forma plural en “b-i”, ’ells/elles/los”. Però el basc és testimoni de la força d’aquest verb “izan”, y d’aquest pronom “be”, no només per la seva presència en el verb “izan” y en el pronom de tercera persona, sinó en altres paraules tan bàsiques i freqüents com la paraula adverbial d’afirmació, “bai”, ’si” en basc, encara que, crec, és més adequat traduir-ho per ’això és’, provinen de la forma “ba-itz”, ’ell/allò és’. L’ús freqüents d’aquest adverbi va fer-lo evolucionar cap a la forma actual “bai”.

També en aquest sentit afirmatiu o pronominal trobem el “sí” condicional, “ba”, amb el qual es formen els temps condiconals (“ba-nintz”, ...), i on el xoc entre els dos pronoms iguals de tercera persona (“ba-b-intz”) se solventa amb el canvi del segon pronom de “b” a “l-”: “ba-litz”, ’ell fora’. No acaba aquí la presència, quasi omnipresent d’aquest verb, ja que també la trobem en la conjunción “ba-it”, ’ja que’, que no ha perdut cap dels components bàsics de la frase primitiva, i tampoc el seu so en “t”, que ens fa veure la bipolaritat fonètica del so “tz”, de vegades derivat a “z” i d’altres a “t”. És el que trobem també en la conjunció adversativa “ba-iz-ik”, ’però, sinó’, on, a més de “ba-itz”, s’afegeix el morfema del cas partitiu “ik”, amb un valor modal que podríem traduir semànticament com ’tret d’això’, que afegit a “ba-itz”, dona: ’tret d’això que és’, o més planerament ’però’.


El basc, doncs, ha conservat aquest verb “ite” ibèric en el verb “iz-an”, i en formes tan diverses com l’adverbi d’afirmació, condicional, conjuncions causals, adversatives, etc. El verb “ser” llatí també està relacionat amb l’ibèric “ite” o “itz”, ja que ha deixat la seva presència en altres formes verbals no personals, com és el participi, que, bàsicament, es compon del fonema “t/d”, com en “menja-t”, “convida-t”, “fini-t”, etc. El castellà ho fa en “envia-do”, “reterni-do”, etc., y el basc en “askatu-ta”, “itxi-ta”, etc. La forma verbal anomenada “gerundi” és compon del participi més el morfema “-an”. És aquest verb “ser/itz” en la seva mínima expressió, “t/d/z” que el trobem també en els gerundis: “estim-an-t”, “vol-en-t”, ..., “corri-en-do”, “vol-an-do”,... “ja-t-en”, ’menjant’, “lan-tz-en”, ’treballant’, etc.


Aquest suposat, ja que caldrà més confirmacions al respecte per poder-lo ratificar, verb ibèric “ite”, encara que la conjugació més coneguda sea amb la tercera persona: “be-” (“b-it-ir”, “ba-it-es”,...), també el trobem conjugant-se amb altres pronoms, que crec podriem ser: “ni” o “ne” per la primera persona del singular, i “se” per la segona del singular. En els plurals podrien ser, encara que el tema sigui complex i no estigui definit per cap autor, i les probabilitats apuntades són diverses, “ik” o “ok” per la primera, tal i com encara avui perdura en el basc (“gu”, ’nosaltres’), i “et” o “ut” para la segona persona. Així tenim formes que podrien ser verbals, en base al verb “ite”, en “ne-it-in”, “ne-it-us-eru”, “se-it-es-bi”, “b-it-er-ok”, etc.


Per la tercera persona del plural, crec que a més del compost amb la “-i” com pluralitzador de “be” i que donaria “bi”, la forma més habitual de formar els pronom de tercera persona seria “-ir”, quasi sempre sufixat, que, de la mateixa manera que els nostres articles determinats, podria actuar com pronom de tercera persona, al mateix temps que d’article en els noms. De fet són moltes les paraules iberes que acaben en “-ir”, com també en “-ei” o “-ai”. Aquest final en “-i” podria respondre al plural habitual que trobem en els noms bascos, i que denomina col·lectius, de vegades acompanyat pel fonema “t/d”, de la mateixa manera que forma el basc alguns plurals: “men-di”, ’muntanya’, però més propiament ’muntanyes’, “sagas-ti”, ’pomeral’, “iza-ti”, ’naturalesa’, encara que més propìament ’sers’, etc.


El plural en “-i” també el trobem per denominar a la persona, sense especificar quina, i que passa a denominar la persona indirecta, alhora del plural quan va acompanyat del fonema “-t-”. “D-it-ut”, ’jo els tinc”, on “it” és el plural d’objecte directe, que se suprimeix quan és singular: “d-ut”, ’jo el tinc’. En casos on actua el plural d’objecte directe, més l’objecte indirecte, el primer canvia de fonema de reforç del fonema “t” al grup fonètic “zk”: “d-i-o-t”, jo el tinc per a ell’, on la “-i-” representa un prefix al objecte indirecte, en aquest cas “o”, ’ell’, “-io”, ’per a ell’. Quan els objectes directes són plurals: “d-izk-io-t”, ’jo els tinc per a ell’, on la “it” pluralitzadora de l’objecte directe es transforma en “izk”. Per tant, la “i” actua com plural, però quasi sempre acompanyada dels fonemes “t/d” o “z/zk”, aquest últim molt proper al plural habitual de les llengües indoeuropees: “-s”, segurament evolució de “t” i de “tz”.


Aquest plural en “-i” afecta als pronoms de tercera persona, ja sigui “be”, que adquiriria una forma de pronom singular en “ba-”, ’ell/ella/allò’, i una altra forma de plural en “bi-”, que a més de traduir-se per ’ells/elles’, podem associar-lo a la forma dual “bi”, tan present al nostre vocabulari, i fins i tot al llatí. La parella, com a primer número plural, s’anomena en basc “bi”, ’dos’, una paraula plenament compartida per diverses llengües de diferents famílies, alhora que molt present en el lèxic verbal ibèric. Formes ibèriques tan habitualos com “ba-it-ir” les hem de relacionar amb el seu plural en “bi-it-ir”, que es contrau en “b-it-ir”, ’ells els són’.

SIMILITUDS BASCO-IBÈRIQUES

 

 

El pronom personal “be”, ’ell/ella/allò’.-


Com hem vist en les formes verbals del verb “ser”, són molt freqüents les formes verbals amb prefixos i sufixos, dels quals destaca el prefix “be”, amb les dues formes “b-” o “ba-”, que he associat amb el pronom personal de tercera persona ’ell/ella/allò’. El motiu d’aquesta associació és la seva semblança amb el pronom basc “be”, que també actua de forma prefixada en algunes formes verbals. En l’ibèric sembla actuar com subjecte o també com atribut, i caldria distingir entre els altres afixos que acompanyen al lexema verbal “it”, quins són els pronoms de subjecte i quins els pronoms d’atribut, tal com correspon al verbs copulatius.


De fet, el verb “ser” és un verb que no discriu cap acció, sinó una existència, un “ser”, una identitat, que és descrita com una igualtat: “Joan és alt”, on “alt” és un tret identitari i característic de Joan. Però Joan no ha fet res per ser així, simplement és el que és ell. El valor de “be” crec que és totalment passiu, ja que podem identificar-lo no tan sols amb una persona, sinó més freqüentment amb una característica, amb una esència atribuida a algú o alguna cosa, una qualitat que defineix o descriu a un ser. Per tant, i seguint el paral·lel amb la llengua basca, la primera posició abans del verb, prefixat, trobarem a la part passiva o qui rep l’acció, a qui atribuim una qualitat, al subjecte passiu. Caldrà anar-ho comprovant per aquesta primera posició, si “ba-” o “bi-” (“b-”), descriuen pronominalment a l’atribut, a qui rep l’acció, al pacient de l’acció. Per això, d’alguna manera, la forma “b-” va tant intimament lligada al verb “ser”, perquè a més d’identificar a la tercera persona, identifica al subjecte passiu o pacient, propi del subjecte del verb “ser”.


Això ens fa suposar que més que ’ell/ella/allò’, “b-” identifica al objecte present, de qui es parla, i podriem traduir-ho com ’això, allò, el que’, que actuen com pronoms relatius, referents, demostratius d’una realitat que definim en la frase o que ja està present en el conscient dels parlants: “ell ho és”, i aquest “ho” fa referència a alguna cosa que tenim present perquè acaba de sortir a la conversa o perquè està molt present en la ment dels parlants. És per la seva vital importància que, crec, cal fer un aprofundiment del pronom “be”, que podem traduir per “allò”, “lo” o “ell” segons els contextos.


La transcendència d’aquesta partícula ibèrica ja no tan sols ho és per la seva particular posició dins del verb “ser”, sinó també per la seva composició en altres paraules basques molt freqüents, com “ban”, “bas” o “bir”, amb el que es denota la profunda capacitat d’aglutinació del verb ibèric, i de la llengua ibera en general, a l’igual que ho és encara actualment la llengua basca.


La paraula "be", ’ello/ella/él’.-

Aquesta paraula, y el seu possessiu "bere", ’el seu’, sembla ser la mateixa paraula que ve escrita amb doble "e" i "h" intercalada, "behe", ’baix’, ’a baix’. De fet, i com veurem després, es barregen les paraules derivades, unes amb el sentit del pronom de 3a persona singular, i les altres amb un sentit locatiu, d’adverbi de lloc: ’baix’.

Quan dic que molt possiblement siguin la mateixa paraula és perquè faig la reflexió següent: quan una persona actua, sempre de cara a fora, ho fa com primera persona, la que fa, la que actua, la que interacciona amb la segona persona, l’altra part, que rep les actuaciones de la primera, però quan ens volem referir, ja no a una persona al·liena, sinó a la persona en si mateixa, en el que és ella, al seu interior, el simil que se’ns pot ocórrer és: ’allò del seu interior’, la seva part internabaixa, interior, que està sota l’actuació externa, la que emana de dins d’un mateix, i aquesta part és la que s’identifica com ’allò’, ’ell mateix’, i així es va repetint en gran quantitat de paraules basques, que prenen "be" com la seva arrel formadora.

A més de "ber" i "bera", ’ell mateix’, tenim els derivats:

"berde": ’ell mateix’

"bere": ’seu’,

"bereak": ’els seus’

"beragandu": ’atraure’

"berari": ’a ell mateix’

"berariazko": ’de seu, especial’

"berau": ’aquest mateix’

"beraz": ’per això’, ’doncs’

"beragango": ’per si mateix’

"berainik": ’de seu’, ’expressament’

"beretu": ’apropiar-se’

"beren": ’d’ell’, ’d’ells’

"berez": ’de seu’, ’naturalment’

"berezko": ’natural’,

"bereisa": ’naturalment’, ’per si mateix’

i amb formes de mode:

"berebat": ’així mateix’

"berehala": ’de seguit’

També es sinònim de ’separat’, ’diferent’, ’distint’:

"bereki": ’sol’, ’peculiar’

"bereiz": ’distingir’, ’diferenciar’

"berex": ’a part’

"berezi": ’apartar’, ’separar’

"berala": ’immediatament’, ’de seguit’

També tenim "b-" o "be-" com a prefixos de pronom personal de 3a persona en el mode imperatiu. Però com he dit abans, tot el concepte del pronom prové d’un concepte de situació, de localització d’una cosa a la part baixa, a la part interna, i ja no sols d’un espai físic, sinó també d’un de més psicològic, com, per exemple:

"bear": ’necessitat’

"berekuntza": ’pressa’, ’apropiació’

"berandu": ’tard’, segurament per la posició del sol envers l’horitzó.

"berasa": ’tenir a mans plenes’.

Altres paraules són ben físiques i espaials com:

"bera": ’cap a vall’

"beraiño": ’fins a baix’

"beraa": ’tou’, ’cap a vall’, ja que el que és tou s’enfonsa cap a vall, cap a dins.

"beratu": ’estovar-se’

"bee", "behe": ’sòl’, ’baix’  i també "bé"

Per últim paraules de coses tan relacionades amb el sòl com:

"berakatz": ’all’

"berar": ’herba’

"berezan": ’rastoll’

Aquí tenim, en tota la seva varietat i riquesa, la família de derivats de l’arrel "be", que com ara veurem, és molt probable també forma part de paraules iberes com "bas", "ban" o "bat".


"Bat", "bas" i "ban".-


"Bat", en basc, és ’ú’, "batzar", ’junta’, ’unió’, "batzú", ’alguns’, "batzorde", ’comissió’, "batu", ’unir’, "batzar", ’assemblea’. En aquesta paraula, tal i com ja hem vist amb el verb "ser", "itz" en la seva arrel més bàsica, té variants amb "t", i amb "s", ja que surten del fonema "tz". La relació de "bat" amb "be" crec que prové de l’aglutinació entre "b-" i l’arrel "-az", que té diversos significats complementaris com ’saturar’, ’omplir’, ’exterior’, ’lliure’ i ’molt’. En el nostre cas vol significar l’aspecte extern i unit d’una sèrie de coses que, agrupades, formen una unitat, una sola forma de cara a l’exterior, una suma d’individus que, ells sols, són "ells mateixos", però que agrupats formen un conjunt, un col·lectiu, una unitat.

Al costat de "bas" i "bat", com dues formes o variants de l’original "batz", tenim la paraula molt utilitzada per l’ibèric "ban", que estaria formada per "b-" més l’arrel "-an", que vol significar; ’creixement’, ’augment’,, ’quantitat’, ’altura’, etc. Junt amb "be-", "ban" pren el significat de ’creixement d’un mateix’, ’augment de cadascun’, o el que podrem dir més sintèticament com ’distribució’, ’repartició’, ’un per un’, un augment individualitzat. En basc tenen la paraula "bana", ’un a cadascun’ i "banaka", ’d’un en un’. Per tant té un sentit d’augment, però de forma individualitzada, separada, de cadascun. És una paraula molt utilitzada en l’ibèric on crec que pren un sentit similar al d’una quantitat determinada, que se separa de la resta, d’una unitat fraccionària d’un conjunt, el que podem habitualment traduir com ’unitat’, ’fracció’, ’exemplar’, ’membre d’un tot o conjunt’.



 

DE LABOR A LAVAR PASANDO POR LABRAR

 

  1. Planteamiento de una hipótesis lingüística.-

 

La hipótesis que planteo se basa en una serie de trabajos anteriores, en los cuales deduzco que el parecido o la coincidencia entre palabras, aunque procedan de diferentes lenguas, es debido a una raíz que presumo común, y todo ello es síntoma de una causalidad y no de una coincidencia casual, y, por lo tanto, tienen un origen común, lo que les da un mismo significado básico, además de su ya patente parecido fonético, apreciables desde el primer momento.

Para llegar a esta conclusión prescindo del prejuicio que puede representar el hecho que una palabra sea castellana, tenga su origen en el latín, vulgar o clásico, o proceda de no se sabe que lengua, o que sea vasca, con sus también prejuicios, especialmente por parte de los filólogos vascos. Por lo tanto prescindo, pero no ignoro, lo aportado por los diferentes etimólogos de cada lengua, y sus aportaciones a cada palabra según los filólogos de cada lengua, haciendo especial énfasis i incidencia en las palabras de origen desconocido o las onomatopeyas. A veces son palabras de etimología preromana, muy probablemente relacionadas con una lengua tan desconocida como el ibérico, o del celta, así como el protovasco, que seria el vasco de aquella época, también desconocido en buena medida. Todas estas lenguas se pierden en la obscuridad de los tiempos prehistóricos, al menos en esta península ibérica, y que han dejado su huella en nuestro léxico, en nuestra toponimia, que son resultado de toda un tradición oral ininterrumpida desde aquellos tiempos hasta hoy. Es muy probable que en este indagar el origen y la etimología llegue a un estadio del tiempo en el cual convivieron lo que podemos considerar el prelatín con el protovasco, y en que lengua hoy consideradas no indoeuropeas fueran realmente hermanas de otras consideradas indoeuropeas. Por ello creo que este trabajo trata de establecer un puente entre ambos grupos de lenguas hasta hoy consideradas extrañas y enfrentadas unas con otras.

Estos puntos comunes entre lenguas bastantes diferentes, y entre palabras, pasan muchas veces desapercibidos por los estudiosos del indoeuropeo, y se basan además en una serie de fenómenos lingüísticos parecidos, (fonéticos, algunso de ellos atestiguados en la lengua ibérica, como, por ejemplo, la no distinción entre bilabiales sordas (p, f) y bilabiales sonoras (b, v)). Dentro de estos fenómenos fonéticos, todavía no estudiados en profundidad, además de la unidad de los fonemas bilabiales en torno a un solo fonema, tenemos otros que también son de vital importancia para unir aquellas variantes fonéticas a un solo fonema básico que es el que cuenta con valor semántico, y que forma parte de la raíz. Me refiero también a la evolución fonética de la “l” o de la “b”, que se sonorizan hacia “u”, seguramente basados en tendencias fonéticas celtas o galas, y que hoy encontramos especialmente en la lengua francesa (al > au, ab > au,...). También podemos establecer una igualdad semántica para fonemas que duplican, como la “l”, la “r” o la “n” que evolucionan hacia “ll”, “y”, “rr” o “ñ”. Estos y algunos más son fenómenos fonéticos que tengo muy en cuenta a la hora de comparar y identificar palabras y raíces que son comunes.

Para simplificar un poco podría decir que todo aquella que se parece, ya se en la misma lengua o entre distintas lenguas, obedece a una raíz, morfema o estructura lingüística común, incluso cuando tratamos de palabras de léxicos tan diferentes y pretendidamente alejados como el latín del vasco.

Esto nos ha de llevar, indudablemente, a una cierta unidad lingüística primigenia, que ya debía de existir con anterioridad a la formación del latín o del griego, y que más nos acercara a todas las lenguas cuanto más nos podamos alejar en el tiempo, hasta llegar al tronco común o lengua madre o primera lengua de la cual derivaron, sino todas las lenguas, si las que podemos hoy reconocer en Europa, en la Europa más occidental.

El motivo que me lleva a afirmar eso es que aun hoy podemos distinguir un significado tan básico en los fonemas, que como primeras palabras que fueron en su origen, mantienen su significado y ha estado permaneciendo constantemente y muchas veces ocultos dentro de otros significados compuestos de las palabras en donde se insertan y en donde se complementan con otros fonemas a los que se unen para formar las palabras que hoy conocemos. Estos fonemas que se unen para formar las raíces y los morfemas tienen un significado permanente que va desde las palabras más ancestrales, a veces tan simples como un solo fonema o una raíz, hasta las palabras compuestas más largas de los léxicos de las lenguas actuales. Pensemos simplemente y por un momento en nuestra preposición “a” que siendo un fonema tienen su carga semántica clara y precisa, además de constante en la formación de otras palabras a partir de este fonema.

Para no cansar con todas las elucubraciones y disquisiciones necesarias para llegar a estas conclusiones, cosa que se puede hacer consultados otros de mis trabajos, únicamente voy a citar rápidamente los fonemas básicos y sus significaciones también básicas, fonemas que coinciden en buena parte con lo que hoy son nuestros fonemas aceptados para nuestra lengua castellana, para la catalana o, también, para la vasca.

Siguiendo siempre este esquema personal, las vocales se reducen a solo cuatro y las consonantes a ocho. La “o” y la “u” se funden en un solo fonema:

Vocal “a” con su significado referido a todo lo que es grande, externo, superior, etc.

Vocal “e” referida al límite, a lo que esta en la frontera, en la pared de separación, al contorno.

Vocal “i”, antagónica de la “i”, referida a lo pequeño, a lo interno, a lo inferior.

Vocal “o/u” referida a lo individual, a lo que esta aislado, a lo propio, a lo único.

En cuanto a las consonantes, podemos dividirlas en dos grupos de cuatro: las oclusivas y las continuas, y dentro de las oclusivas o las continuas podemos agruparlas en torno a su forma de pronunciarlas:

Las labiales, “v”, “b”, “p”, “f”, ..., que significan la separación, la división, el alejamiento.

Las guturales, “k”, “c”, “g”, ..., significan la extracción, el hacer, la formación o generación.

Las dentales, “t”, “d”,..., significan aquello que sobresale, que se excede, que se abre en el sentido de “salirse”.

Las “apichadas”, fonemas habitualmente poco valorados y escritos con grafías compuestas: “ch”, “tx”, “x”,”j”, ..., y que significan el aplastamiento, el depósito, la superposición, ...

Dentro del otro grupo, el de las continuas, encontramos:

Las silbantes, “z”, “s”, “ss”, ..., que significan aquello que comienza, que sale, que surge, que nace.

Las vibrantes, “r”, “rr”, ..., significan la extensión, el curso, la fluidez.

Las laterales, “l”, “ll”, “y”, ..., tienen su sentido básico en el lado, la cara, la parte, el miembro.

Y por último las nasales, “n”, “m”, “mb”, ..., que significan la materia prima, el contenido, el punto de origen.

En conjunto representan las ideas más básicas y principales del pensamiento abstracto del hombre, el abanico de ideas necesarias para describir la realidad y que formaran parte de otros conceptos derivados, ya que cada lengua para crear sus propios vocablos utilizará esta especie de átomos lingüísticos para formas las primeras palabras, que debieron ser al principio tan básicas como son aun hoy nuestros afijos, nuestras preposiciones o nuestras interjecciones, o para aquellas lenguas que utilizan los casos, los afijos de caso.

Las palabras que así se formaron pueden facilmente ser estudiadas bajo este mismo prisma de los fonemas básicos, dandonos el estudio de cada palabra en concreto una nueva demostración de la certeza de esta teoria. Tengo que decir que muchas veces las palabras, por díficil y complicado que pueda parecer, comprueban que existen estos fonemas y que concuerdan con los significados por mi apuntados, aunque sean palabras de diferentes lenguas.

Para formar las palabras, el principio sintáctico o gramatical que une a los fonemas es un principio que aun hoy actua casi con validez universal: el primer fonema actua como genérico o determinante del que le sigue, y el segundo o siguiente actua como núcleo o específico del anterior, de la misma manera como aun hoy forman las palabras compuestas los idiomas griego o inglés, en donde no actuan las preposiciones sino la fusión entre palabras: “week-end”, ’fin de semana’, y en donde la segunda palabra actua como núcleo y determinada y la primera como complementaria, genérica y determinante. Lo mismo pasa en griego: “demo-cracia”, ’el gobierno del pueblo’, donde la segunda palabra “cracia”, és la nuclear, la principal, y la primera, “demo”, actua como complemento, como secundaria y como determinante.

2. Reunión de listados de palabras y sus origenes (supuestos o no).-

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El listado o relación de las palabras castellanas y catalanas, por ser ambas lenguas de origen latino principalmente, las expondré conjuntamente, ya que muchas palabras son comunes a las dos lenguas, con pequeñas variaciones fonéticas, lógicas por otra parte, y algunas diferencias léxicas. De tanto en tanto surgen palabras eminente o únicamente castellans, como otras solo catalanas, que señalo en cada caso. Lo hago por motivo de que su etimologia latina comun hace inncesario la repetición para cada lengua. Por lo tanto será su étimo latinoel que me guiará y cuando este no este claro o discrepe de lo que los diccionarios etimológicos dan como origen, propondré otros étimos de origenes distintos, que sino son seguros al menos son posibles.


Por supuesto que casi nunca los diccionarios, sean etimológicos o no, relacionan palabras parecidas entre si, ya que se parte del axioma que una pequeña variación fonética en el étimo latino es suficiente para diferenciar y distinguir una palabra de otra, a pesar de sus parecidos fonéticos. Por ello pasamos de casos de identidad forzada a otros de diversidad, cuando se imponen, al menos, una cierta relación o parentesco entre palabras parecidas. Quizás el tópico de que a cada cosa le corresponde una palabra distinta, el que hace que no se reconozcan grados de similitud y parentesco entre palabras de un mismo léxico.


Inicio la série de palabras por palabras substantivas, como es la palabra “labrio”, “llavi” en catalán. Del latín “labium”, y con idéntico significado; palabras en la que todo el mundo puede comprobar el hecho de que el labrio es una parte de la carta, aunque también se puede referir al miembro sexual femenino, y en el cual se separan la dos parte que los conforman, cerrando y abriendo las aberturas, boca o vagina. El labrio es la separación que se realiza hacia el exterior de la superficie de la cara o de la vulva, la separación del lado que ellos mismo conforman.

 

Otras palabras son “lápida”, “lapa”, o “lápiz” (en catalán “lápida”, “lapa” o “llàpis”. Aquí seria discutible el origen latino para lápiz, ’piedra’, aunque si que todas, unas más que otras, parecen tener que ver con la piedra, o trozos de roca. Estas piedras, las lápidas, por efectos de la naturaleza o artificialmente, son desprendidas de la roca madre, y por ello toman este nombre que se da, precisamente, por ser una parte que se separa del lado de una cosa, en este caso la roca madre, de la cual se desprende. Es clara la relación de “lápida” con la roca, más o menos plana, que se separa de ella y que es utilitzada para cubrimientos o tapas en diferentes tipos de edificaciones: tumbas, enlosados, aplacados, etc.


En el caso del “lápiz” ya es más discutible su origen latino y su relación con la piedra, y en el caso de “lapa”, con sus diferentes acepciones, ya el mismo diccionario de la Real Académia Española da como su origen desconocido. No obstante queda clara su posición separada y a la vez superpuesta que tienen las “lapas”, entre las cuales incluiremos su aplicación a cosas tan variadas como la “solapa” de una chaqueta, el “taslapamiento” de los papeles, o el mismo molúsco univalvo que se empega a las piedras situadas al lado del mar.


Otra palabra más relacionada con las acciones y, por lo tanto, con los verbos, es “labor”, ’trabajo’, pero especialmente el trabajo agrículo o “laborare”, trabajar en el campo. A esto le añadiria, concretando aún más, arando el campo, ya que este trabajo el que hace es abrir y separar la tierra, abriendo surcos y ablandando la tierra para que se pueda facilmente enterrar las semillas. Utilizando una figura podemos decir que los surcos son como los labios de la tierra. Precisamente la palabra “labrar”, del mismo origen latino “laborare”, se aplica al esculpido, a la talla, de una piedra o de una madera, trabajo mediante el cual se separan parte de roca o madera hasta darle la forma apetecida. Es, pues, más que evidente que lo que se està nombrando con esta palabra es la separación de materiales, con diferentes finalidades en cada caso (tierra, piedra, madera, ...)

 

Curiosamente el catalán tiene un acepción muy diferente para esta palabra “labor”, escrita como “llavor”, ya que en lugar de “labor” se suele utilitzar la palabra “feina” o “tasca”, pero no está del todo ausente en su léxico, ya que guarda derivados como “laborable”. La acepción diferente se refier a la “llavor” como semilla, escrita con “ll” palatal y con “v” como corresponde normalmente al catalán. No obstante a nadie se le escapa su origen en la “labor” agrícola, en el trabajo del campo. La explicación que da el Diccionario Etimologico Catalan, de Joan Coromines, es que la palabra “labor” se utilizó para todos los trabajos agrícolas, pero estos eran fundamentalmente la siembra, para la cual era imprescindible el “llaurar” o “labrado” de la tierra, primer lugar donde aparece la raíz, pero con el tiempo se fue transfiriendo el sentido de trabajo al de la simiente, utilizada en este trabajo agrícola, de tal manera que, al final, la misma semilla adquirió el nombre de “llavor”. Personalmente creo que esta explicación, aunque posible es un tanto rocambolesca, ya que el significado de la semilla no está sometida a su trabajo de labrar, sino que sobrepasa este campo semántico. De hecho muchas plantas tienen sus semillas precisamente en un momento de madurez, lejano en cuanto al tiempo de sembrar, y que otras plantas pueden dar semillas independientemente de si han estado sembradas. Creo, pues, que su nombre lo adquirieron por ser las semillas unas partes que son separadas de la planta madre, de su progenitora, y esta acción de separación hacia el exterior de la planta es lo que le dio el nombre de la raiz “lab”, como raíz de todo aquello que se separa al exterior del lado, en este caso de las ramas de las plantas en donde se cobijan las semillas. Ese era la realidad semántica de la semilla y por eso se le debió de dar ese nombre, “llavor”, y no por el hecho de que fuera sembrada en tierra labrada o trabajada.


Una última palabra relacionada con el hablar: quizás relacionado con el nombre celta “labar”, ’hablar’, “alabar”. Esta palabra a la que se cree latina pero tardia, proviene segun la Academia Española de latino “alapare”, con idéntico significado. Sin embargo, la traducción al catalán: “lloar”, se cree que proviene del latin “laudare”, con una transformación no muy edivdente de “laudare” a “lo(d)ar”. Si “au” casi siempre evoluciona a “o”, parece más extraño el enmudecimiento de la “d” intervocálica, y para acabar de confundir este vocablo, que creo debe ser uno solo, tenemos “elogiar” del latino “elogiare”. Me parece que las tres palabras derivan de una sola raíz “lab”, con un sentido de ’hablar’, pero quizás más exactamente ’desprender palabras’, ’verter palabras’, que es lo que se hace cuando se “alaba” o “elogia”. Precisamente la palabra que seria más conservadora del estadio primitivo fuera “alapare”, con el sentido de ’jactarse’, palabra que no aparece en un primer momento del latín, y que por lo tanto debió ser una incorporación tardia al mismo desde otra lengua. Este “lab” facilmente deriva a “lau”, tal y como encontramos en “laudare”, y “au” evoluciona a “o” que daria, finalmente, “elogiare”, con un prefijo “e-” y un sufijo “-gi”, que encontramos en otras palabras: lo-gia, sortile-gio, presti-gio, etc. Por lo tanto tenemos tres palabras, aparentemente diferentes, que representan tres estadios de la misma raíz, y que ha dado lugar a tres étimos no relacionados en los diccionarios, cuando los tres comparten un mismo significado, loar, alabar, elogiar, laudo, y una misma raíz, y que a veces nosotros traducimos una por otra como sinónimas.

 

En el léxico vasco también encontramos esta raíz y en palabras, algunas de ellas, con significado bastante diferente a los encontrados en las lenguas latinas, pero en otras con significados idénticos. Las diferencias son siempre en apariencia y solo en su aplicación práctica en diferentes cosas y sucesos. Algunas, como veremos, son palabras casi idénticasa las latinas sin que se conozca que hayan sido el fruto de un prestamo entre ellas, como ha sucedido con palabras incorporadas al vasco en tiempos ya históricos, y por tanto tratandose de palabras del léxico autóctona vasco.


Iniciaré la serie por las palabras que han quedado con la bilabial “b”: la primera es “laban” o “labain”, ya que ambas son las formas correctas de escribir y pronunciar este nombre. Su significado va desde el más físico ’resbaladizo’ hasta el más psicológico ’adulador’, pasando por ’escurridizo’ y ’goteante’. El hecho que un lugar tenga la capacidad de extraer algo de su lado, algo que esta adherido, se relaciona con la definición básica que aporto para “lab”, en el sentido de ’separación externa del lado’. El sentido figurado de “labain” como ’adulador’ supone una capacidad del adulador de sacar cosas positivas y adherirlas a la persona a la que van dirigidas, cosas que por otra parte no se pueden considerar própias sino enganchadas, adheridas. Quizás también este sea el sentido de las palabras latinas antes expuestas: loar, alabar, elogiar,...


Este significado de ’resbaladizo’ puede también asociarse a la palbra siguiente: “labana”, ’cuchillo, navaja’, y por otro lado ’resbaladizo’. Precisamente el cuchillo o navaja tiene este finalidad: ’cortar’ y ’separar’ partes del lado de una cosa que es cortada. Derivados de esta palabra “labana” hay muchos “labanbera”, ’plano inclinado’, pues hace referencia al lugar donde las cosas no pueden quedar bien asentadas al estar el suelo inclinado, y se presta a que las cosas se resbalen y deslicen. Precisamente la relación que esta palabra pueda tener con un verbo latino, “labi” ’caer’, ’desprenderse’, es, al menos, asombrosa.


Otra palabra que en apariencia no tiene nada que ver con la anterior, “labain”, es “labur”, traducido como ’corto’, ’breve’, ’poco’ ’pronto’,... De hecho la misma palabra “corto” ya nos relaciona ’la brevedad’ con el hecho de “cortar”. Es pues la brevedad un resultado de aquello que es cortado, que es separado, seguramente de form prematura. La raíz o sufijo “-ur” de “lab-ur”, puede estar relacionado con la palabra “ur”, ’corriente’, ’agua’. Seguramente se define “labur” como ’aquello que corre separado del lado del que procede’. Es una definición de la breve como algo que surge por una separación de su matriz, y que no tiene bastante entidad como para ser considerada por si mismo con algo completo.

 

Otro vocablo es “labe”, ’horno’, ya que este representa un agujero o sepración en las paredes en donde se aloja el horno, al lado de un edificio. Es, pues, una construcción añadida a las paredes del edificio, con un hueco donde se enciende el fuego y calienta las paredes, para poder, luego, cocer en este hueco los alimentos. Derivados de “labe” tenemos “labandera” o “andere”, ’señora’ del “labre”, ’horno’, o lo que podemos traducir simplemente por ’hornera’. También tenemos “labesoro”, ’suelo del horno’. El hecho que “labe” se relacione con un agujero o sepración en las paredes de un edificio, me hace pensar en su semejanza con la palabra “labera”, ’agujerito que se hace en la oreja de un animal’ y también ’bóveda’.


Dos palabras vascas más son: “laborri”, ’espanto, estupor’, que tienen su explicación y relación con “lab” en el hecho que el “temor” hace salir a la persona de su estado de ánimo normal, aplomado, seguro. También “labasi”, ’chaparrón’ que se refeire a la nube baja, llana, que se separa de la tierra ligeramente, pero que casi podriamos decir que esta pegada a la superficie de la tierra. El sufijo “-as” de “labasi” puede estar relacionado con lo ’exterior’, tal y como lo vemos en cosas externas como “hatz”, ’dedo’, o “haitz”, ’roca’.


Un segundo grupo de palabras vascas lo forman las que tienen la labial sorda “p”. Quizás la más sencilla, que también encontramos en el léxico castellano y catalán, en donde no tienen un origen conocido, sea la palabra “lapa”, con múltiples acepciones, como ’molusco’ que se pega a las rocas como la ostra, o la planta llamada “lampazo” o “bardana”, que se caracteriza por sus frutos que se pegan a la ropa, o el animal llamado por nosotros en castellano como “garrapata”, que su característica es el de cogerse fuertemente a la piel, principalmente de los animales. También significa ’sudor caprichosa’ o ’la capa que se hace sobre las aguas estancadas’. Todas estas cosas se adhieren externamente a otras. Muy similar a “lapa” existe “lapar”, que tanto puede significar ’garrapata’ como ’zarza’, con su capacidad reconocida de engancharse y agarrase con sus espinas a cualquier cosa. “Lapar” también significa la ’capa de nieve que escasamente cubre la tierra’.


Cuando la leche se corta y se hace grumosa, en vaso se le llama “lapasta” y “lapastu” al verbo ’cortarse la leche’, ya que estos grumos son partes que se separan del suero de la leche, y con los cuales se hace después el requesón y el queso. Otra palabra que habriamos de relaciona con la anterior “labana”, ’navaja’, (obsérvese la identidad de fonemas entre ambas palabras, pero dispuesta en viceversa “labana-navalla”) es la palabra “laputz”, ’desafilado’, con un sufijo “-utx” seguramente relacionado con el verbo “utzi”, ’abandonar, dejar’, que modifica la palabra que acompaña de forma negativa. Así, la raíz “lab”, en el sentido de cortar, separar, queda reducida a ’sin capacidad de corte’, ’desafilada’.


Con la anterior “laban” encontramos “laprastada”, ’resbalón’, con un cambio bastante habitual de la “b” a la “p”, y con el sufijo “astada”, que actua como adverbio de modo. Dentro de este concepto de ’separar una parte del contacto con su lugar de origen’, tenemos la palabra “lapur”, ’ladron’, ya que este tipo de personas son especialistas en separar o mejor, sustraer, de sus amos las cosas que le son propias. “Lapur” tiene dos acepciones que complementan el significado de ’ladrón’, el sentido de ’laminero’ y el de ’engañoso’, ya que en ambos casos la persona extrae de su lugar las cosas: el “lamin” por ser muy apetecible y tentador a su sustracción, y en el segundo porque el falsificar extrae la verdad de sus palabras, de la información que da al oyente.


Para acabar con este grupo, dos palabras con un significado totalmente físico: “lapiko”, ’olla’, y también ’hundimiento de la tierra en forma circular’, y “lapitz”, ’piedra de pìzarra’. En el primer caso, “lapiko” lo podemos relacionar con “labe”, ’horno’, por ser los dos huecos o separación de las paredes para poder cocer en él los alimentos. En la segunda palabra es bien evidente la forma de la pizarra, plana, y facilmente extraible en capas para poder ser utilizada en el cubrimiento de los techos, de los tejados. Es muy probable que “lapitz” provenga de “haitz”, ’piedra’, más la raíz “lab” (lap-haitz) y que daria lugar a nuestras palabras “lápiz” y “lapiaz”, aunque se las relacione con el latino “lapis”, ’piedra’. Este es un caso de identidad semàntica y fonética entre latín y vasco.


En un tercer y último grupo encontramos las palabras que, desde “lab” han evolucionado a “lau”. Este fenómeno también se ha dado, como hemos ya visto, en las palabras de origen latin, derivandose del verbo “labi”, ’desprenderse’, palabras como “allau”, en catalán ’alud’. Como primera palabra y más elemental de todas és el numeral “lau” o “laur”, ’cuatro’, que algunos autores han querido ver como la pronunciación a la “vasca” del nombre latino “planus”, con pérdidas de la “p-” inicial y la “-n-” intervocálica. Pieno que, aunque posible desde un punto de vista fonético, en el plano semántico cuesta mucho relacionar lo “plano” o “llano” con el número “cuatro”, ya que un llano no se puede definir unicamente por cuatro lados, aunque sea el cuadrado una de las figuras más usadas para la parcelación de la tierra. El significado, como en tantas otras palabras ya hemos visto, reside en la raíz “lab” con una definición del lado “cuarto” como aquel que se separa hacia el exterior, teniendo en cuenta que los otros tres lados estan pegados al suelo en forma de “U”, cerrando el cuarto lado la figura pero separandose del lado inferior. También el dedo cuatro es aquel que esta en el exterior cerrando la serie de dedos, si descontamos el pulgar o quinto dedo que por su movilidad se agrupa a parte. Derivados de “lau” son muchos como se puede suponer, por ejemplo, “lauzko”, ’arrastrar un carro con dos yuntas de bueyes, en total cuatro bueyes’.


Un segundo vocablo, segurament dentro de aquellas palabras definidas como idénticas con otras latinas, es el verbo “laudu”, ’elogio’, y “laudak”, ’alabanzas’, así como también “lausengu”, ’adulación, lisonja’, lo que nos remite a la significación que veiamos en esas palabras latinas, y especialmente en “laudare”, ’alabar’. También cabe la relación con otra palabra vasca, “laban”, ’adulador’, y por lo tanto muy relacionada semánticamente con todas ellas, latinas o vascas.


Igual que “laborri” encontramos “lauorri”, con el mismo significado: ’terror, terrible’. Otra palabra más es “lauso”, ’niebla, nube baja, vaho’ o, también, ’borredura de la sábana’. Este palabra tiene un sufijo “-s-” añadido a la raíz “lau” que podria darle un matíz de significación que pudiera significar algo así como ’lo salido, lo surgido’ más el significado de la raíz que acompaña, en este caso “lau”.

 

Otras palabras más son “laudiarri”, ’piedra riera’, y el verbo “lauskitu”, ’arrastrar, restregar, exprimir, donde el significado de “lab” se transfiere al material que al ’separase’ es arrastrado por la corriente del rio o de otra fuerza. Luego veremos como de “laur” hay toda una serie de palabras vascas que han formado la raíz “lor”, con un sentido de ’transporte’, ’arrastre’, etc.


Relacionando esta raiz “lau” con las piedras, como ya hemos viesto con “lapitz”, tenemos la palabra “lauza” que ha dado lugar a la palabra castellan “losa” y a la catalan “llosa” (lauza > losa). Es clara su relación con la piedra llana, aplanada, como la pizarra, el “lapitz” vasco, que dió como resultado en nuestros léxicos latinos la palabra “losa” utilizado para lapidar, empedrar y aplacar tejados y enlosados de los suelos y caminos.


 

3. Significados dados por los diccionarios y significaciones inferidas.-

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La semántica de las palabras es tan fundamental para entenderlas que, sin susignificado, una palabra no deja de ser un conjunto de sonidos extraños sin sentido. Normalmente la palabra siempre hace referencia a alguna cosa concreta, o a una acción concreta, que, para el que no conozca su significado, le da un referente, aunque no su significado más verdadero y básico, sino simplemente un referente concreto al que se puede aplicar esa palabra. Muchas veces el concepto que conlleva la palabra no va referido a la cosa en su esencia, sinó a una sola característica de esa cosa, que es la que le da nombre a la palabra.


Ademas el concepto que conlleva la palabra no es del todo evidente para todos los implicados en el acto comunicativo. Puedo decir “alto” a una cosa y no parecerle a la persona que me escucha que aquella cosa sea alta. Por eso el concepto, y, por lo tanto, la esencia de la palabra, se presta a confusiones y a traslaciones del significado a otros significados y a otras cosas próximas. En el caso de la raíz que nos ocupa, “lab”, como ya he repetido a lo largo del trabajo, se base muy fundamentalmente en sus dos subraices que la componen: “al”, ’lado externo’, i “ab”, ’separación externa’, tal y como se conserva en el prefijo “ab-”. Podemos, pues, unir ambos conceptos y simplificando un poco podemos decir que “lab” quiere decir ’la separación del lado externo’. Dejamos lo de externo, ya que casi siempre es tan evidente, y unicamente tendriamos como definición lo de ’separación del lado’, en una lectura inversa a la aparición de los sonidos.


En cada palabra que iré examinando se verá mejor la aplicación de este significado al caso concreto. También hemos de ver que las variantes fonéticas, que en principio no tienen una significación concreta o distintiva senánticamente hablando, si se lo dan luego los hablantes para poder disitinguir tantos casos de homonímia que se dan en la habla, y así poder llegar al deseo, por algunos autores expresado, de que cada cosa tenga su palabra. Evidentemente las palabras nombran cosas pero no unas cosas concretas, sino todas aquellas a las que se puede aplicar la definición que contienen. Así, cuando hay varias cosas muy diferentes, es normal encontrar diferenciaciones del tipo, “b” o “v”, “l” o “ll”, , etc., como en “baca” o “vaca” y “labor” o “llavor”.

 

De hecho los equivocos solo son relativos porque los casos de homonímia son muchos y hay que entender que aquella palabra toma un valor concreto según el contexto oral y las referéncias físicas que relatan los hablantes, y más concretamente, según el contexto psicológico de los conversantes en el que surgen estas palabras. De aquí que su valor facilmente se transfiera de lo físico a lo psicológico, ya que las palabras tienen su raíz más en lo psicológico, en lo conceptual y abastracto, que en lo puramente físico. Por ejemplo, la “a” se refiere basicamente a lo ’grande’, pero eso es un concepto aplicable, un concepto abstracto, no concreto ni físico y concretable segun las circunstancias, ya que donde uno puede ver ’grande’ otro verá ’pequeño’. Por eso el valor parte de los conceptos generales, abastractos y muy ampliamente aceptados por la mayoria de la gente: es algo que se hace evidente a casi todo el munod, ya que siempre puede haber excepciones.


La raíz “lab” la podemos referiri a características, y por otra parte, a acciones y cosas que comparten estas características: las principales caracerísticas són: salir del lugar donde esban, levantarse del lado, distanciarse del lugar donde estan unidas, enganchadas, resbalar del pendiente, cubrir pero sin tapar del todo, separarse de la tierra, extraer de la piedra, de la madera, arrastrar una materia, caer de un lugar o desprenderse, etc.

De las acciones principales podemos señalar: extraer, cortar, desprender, caer, patinar, resbalar, lavar, levantar, hablar con elevación de voz, elogiar, separar, superponer, colocar, etc.


Si vemos estas características y acciones como elementos de un proceso podemos decir que hay dos fases: una primera en cortar, incidir y una segunda en levantar y extraer. Si lo vemos en tres fases podemos establecer el proceso siguiente: sacar, arrastrar y colocar, también sacar par enganchar encima de otro, o adular, enganchar, tirar encima. Por lo tanto a veces podemos encontrar palabras que definen conceptos un tanto extraños, aparentemente, a los que venimos hasta ahora definiendo como son, en el vasco, corto, breve, cuatro, horno, y también en el castellano “eslabón” o en el catalan “lavor”. Los sinonimos de “laborar” como “trabajar”, de “alabar” como “hablar”, o toda la serie de verbos de transporte como: “arrastrar”, “cargar”, “conseguir”, etc., nos alejan un tanto de la definición inicial pero, como ya todos conocemos, hay las palabras primitivas y las derivadas, y semánticamente también podemos ver que algunas palabras no son más que conceptos derivados de un concepto inicial primitivo. Muchas de estas acciones dan significados más complejos, derivados de las acciones primarias que ya antes hemos descrito.

 

La presencia de ciertos morfemas sufijados, a veces apenas reconocibles por la única presencia de un fonema, puede dar sentidos derivados un tanto diferentes o, incluso, contrarios con los que suele tener la raíz “lab”. Como conceptos extraños tenemos los que hemos citado en el idioma vasco, “labur”, ’corto’, “labe”, ’horno’, o “lau”, ’cuatro’, en donde podemos observar la presencia de una “-ur” final” o la “-r” que “lau” suele llevar en sus derivados y que representa parte de su lexema. Estos morfemas nos hacen variar el concepto de la raíz “lab” añadiendo referncias a una posible raíz “ur”, ’corriente’.


También encontramos la evolución de la raíz “lab” a “lau” y finalmente “lo”, la cual, unida a raices del tipo “ur” o “er”, nos da raices del tipo “lor”, que en vasco significa ’arrastre’. Esta raíz derivada, “lo” o “lor”, nos da la clave para interpretar muchos topónimos de rios y barrancos como son “Llo-bregat”, “Llo-bregós”, “Bina-lopo”, “”Llobera”, etc., lo mismo que la palabra común catalana “llau”, (aun no evolucionada a “llo”), que tanto se refiere a los aludes como a los barrancos por donde se precipitan piedras y barro, principalmente en époco de lluvias,



 

 

Nacer y la raíz is / Nèixer i l'arrel is

L’arrel IS i el verb “nèixer”.-

 

Del llatí “nascor”, alguns autors ho escriuen com “gnascor”, segons tots el autors deriva el nostre verb “nèixer”. És molt probable que “gnascor” fos anteriorment un verb, que després patiria una contracció, del tipus “ginasco”. La terminació “-asco” o “ascor” correspon al morfema verbal de tipus de verb incoatiu, d’iniciar una cosas, una acció. Potser l’inici d’una acció que recau sobre si mateixa, de forma reflexiva, on el qui fa l’acció també la rep.

En llatí tenim al costat dels verbs normal, els que es fan afegint, doncs, aquesta terminació o sufix “-sco” o “-sc-ere”, on actua com a infix. Tenim gran quantitat d’exemples en molts verbs, dels quals en senyalo alguns:

Fervero”, ’bullir’ > “ferv-esco”, ’posar-se a bullir’

Claro”, ’fer clar’ > “clar-esco”, ’fer-se clar’

Palleo”, ’estar pàl·lid’ > “pall-esco”, ’tornar-se pàl·lid’

Iuveno”, ’ser jove’ > “iuven-esco”, ’crèixer, fer-se jove’.

Alguns verbs no tenim el verb primitiu del qual s’ha format el verb incoatiu, però facilment el podem deduir:

Illuc-esco”, ’començar a brillar’ d’un suposat “illuco”, ’brillar’

És també molt possible que aquest mode incoatiu del verb llatí tingués relació amb el mode verbal grec denominat com “aorist”, que és un forma verbal que té com a característica el ser atemporal, i que podriem traduir com un gerundi reflexiu. Alguns exemples els tenim en:

Zeteo”, ’buscar’ > “e-zet-esa”, ’buscant-se’

Kilindo”, ’rodar’ > “e-kil-isa”, ’rodant-se’

Onomaxo”, ’especificar’ > “onom-asa”, ’especificant-se’

Bouleio”, ’deliberar’ > “e-boule-isa”, ’deliberant-se’

Aquest mode verbal grec podriem traduir-ho bàsicament pel seu sufix “is” que queda reduit a “-s-” més el morfema personal “-a”.


Aquesta arrel “is” la podem traduir per ’sortir de l’interio’, que també equival al nostre ’ser’, ja que per ser cal que alguna cosa surti a l’exterior, es materialitza, moltes vegades a partir d’una cosa anterior previa, de la qual formava part i s’independitza. Per això els verbs llatins en la seva forma incoativa representen l’inici, el seu començar a ser, a ser per si mateix, i tenen un paregut al verb reflexiu i passiu, representat pel mode aorístic del grec, encara que aquest representa una forma atemporal del verb, ja que és una acció no subjecta a un moment, perquè es realitza en el mateix subjecte, al marge dels objectes sobre els quals els verbs fan la seva accio. D’aquí que els nostres derivats llatins (catalans o castellans) portin aquest sufix que els hi dona aquest sentit d’acció en si mateixa, en el subjecte mateix, i per efecte de quelcom que surt de dins d’una altra cosa.

Així “nascor”, d’un anterior “gino” o “gine”, ’generar’, representa el fer de ’fer-se’ un mateix pel fet de sortir del progenitor, la mare, que és qui la genera, qui la pareix, però no qui la “neix”, ja que el nèixer és una cosa pròpia del qui neix, que surt de l’interior del si matern, i ho fa per si mateix.

Verbs com “nèixer” tenim molts i tots amb el mateix sufix verbal: “-ixer” en català, i “-ecer” en castellà: con-èixer, èixer, par-èixer, mer-èixer, etc. I en castellà: cr-ecer, envej-ecer, rejuven-ecer, apar-ecer, pad-ecer, enroj-ecer, entern-ecer, adorm-ecer, m-ecer, etc. Són per suposat molts, i més en castellà que en català. Tant “-eixer” com “-ecer” són derivats del llatí “-iscere”, del qual, si extraiem el morfema de l’infinitiu (-ere) ens resta “-isc-”, traduit al català com una “-x-” i per una “-c-” al castellà amb so de “-s-” o “-z-”.

Aquest morfema incoatiu, aorístic i de certs verbs on l’acció del verb resta en el mateix subjecte, és a dir, intransitiva i reflexevia, és pròpia dels verbs copulatius i de moviments, nominals i intransitius, ja que desenvolupen l’acció per si mateixos, tal i com és l’acció del naixement, és a dir, una reacció que té el fetus que per si mateix surt del recipient uterí. Són accions pròpies i involuntàries, pròpies del ser que no es poden fer de forma voluntària ni provocar externament.

L’arrel “is”, a més de ser la base o lexema dels verbs “ser”, “sortir”, i del verbs bascos “izan”, ’ser’, “isuri”, ’fluir’, i “sortu”, ’nèixer’, forma part de les arrels de molts grups de paraules, totes elles molt importants dins dels respectius lèxics de cada llengua. Potser perquè el basc no perd la “i” inicial, o no la perd tant com les llengües indoeuropees, tenim paraules que facilmente es poden relacionar amb aquesta arrel “is”.

En primer lloc citaré un grup de paraules basques que volen significar ’sortir’, ’començar’, com “sortu”, ’nèixer’, però que conserven la “i-” inicial:

Iso”, ’so’ paraula o interjecció que diu als ànimal de càrrega per aturar-los, però que, literalment, vol dir ’al començar’, en el punt d’arrencada, el punt en què s’està aturat i a punt per arrencar.

Istripu”, ’accident’ que és una paraula composta de “trip”, de la qual també prové la paraula castellana “tripa” o la catalana “estripar”, és a dir, ’sortir-s’en les panxes o budells’ degut a un trencament de la paret ventral.

Itzari”, ’esquerdar-se’

Izor”, ’embrassada’, ja que el fetus es forma en el lloc d’inici, en el lloc on el ser s’origina.

Izur”, ’rinxol’, atès que “ur”, ’corrent’ es relaciona amb el lloc de sortida per no sortir directament, sinó encaragolant-se com l’espiral o tirabuissò.

Isuri”, ’fluir’, compost com hem vist en la paraula anterior d’”ur”, ’corrent’ i “is”, ’sortir’.

Izan”, ’ser’, ja que el ’ser’ té a veure amb el sortir, amb l’originar-se, iniciar-se a la vida externa, fora de l’úter matern. D’aquesta paraula en deriven altres com:

Izadi”, ’naturalesa’, amb el morfema “-di”, pluralitzador, i que defineix la naturalesa com a conjunt de sers.

Izpi”, ’fibra, bri’, ja que “pi” forma part dels derivats del fonema “b” amb el significat de ’separació’, i per tant és el ser o surtida de la planteta quan aquesta és molt petita.

Izter”, ’cuixa’ , ja que defineix la cama, i la cuixa com a part d’aquesta, com a extremitat que surt del cos. Derivats d’aquesta o que pertanyent al mateix grup semàntic tenim:

Iztar”, ’entrecames’ i “iztai”, ’ingle’.

El llistat de paraules que contenen l’arrel “is” o “iz” en basc no acaba aquí. Hi ha tres matèries molt importants que es poden definir per la seva característica principal: el fet de sortir. Són l’aigua, la llum i la paraula. La primera sorgeix de la terra, dels manantials, la segona dels focs o lluminàries i la tercera de la boca de les persones.

Isuri”, ’fluir’ que defineix no només el fet de sortir, sinó una de les característiques de l’aigua o dels líquids, la seva fluidesa.

Istil”, ’toll’

Isipu”, ’brotxa’, lloc a l’interior del qual es conté l’aigua o els líquids.

Istingar”, ’fangar’

Istingatu”, ’calafatejar’

Izoki”, ’salmó’

Izurde”, ’dofí’, per la seva semblança amb el porc, “urde”, ja que el dofí té un cert paregut però en l’àmbient aquàtic.

Izotz”, ’gel’, format per “iz”, ’aigua’, més “hotz”, ’fred’.

Relacionades amb la llum tenim:

Izar”, ’estel’

Izarbel”, ’planeta’

Itzal”, ’ombra’

Isla”, ’línia de llum de les carenes de les muntanyes’

Isladatu”, ’reflectir’, ’reverberar’

Ispilu”, ’espill’, asombrós paregut amb el mot català

Izeki”, ’cremar’

Respecte a la paraula, “hitz” en basc, són moltes les derivades però tan sols apuntaré les més curioses:

Iskanbila”, ’cridòria’

Hizkuntza”, ’idioma’

Isil”, ’silenci’, en aquesta traducció també és patent la seva semblança entre mot català, castellà i basc.

Hizmotel”, ’tartamut’

Hitzorrontzi”, ’parlador’

Izen”, ’nom’


És ben evident que aquesta arrel ocupa un lloc privilegitat en el lèxic basc, però tampoc és al·liena en d’altres llengües, com el llatí, el grec o l’anglès, a més dels idiomes procedents del llatí. En el mateix grec trobem paraules que encara avui són d’ús tècnic o culte com:

Iso”, ’igual’, que com la paraula basc “iso” vol indicar, a més d’’igual’, que és com habitualment la traduïm, el lloc on s’inicia una cosa, que és per definició un lloc d’inici, on tots estem igualats per ser el punt de partida.

Istme”, d’igual significat i que com tots sabem és la sortida per la qual una illa es conecta amb el continent o el continent amb l’illa.

Istoria”, ’informació, saber’, que ha esdevingut per a nosaltres la branca del coneixement així anomenada. És fàcil veure en “is-tori-a” la conjunció de l’arrel “is”, ’paraula’ més la paraula “tori”, ’lloc’.

Isquia”, que tant pot anomenar la ’força’ com la manca o sortida de “-hemia”, ’sang’ o l’os que es troba al maluc però junt a on surt la cama. És clar que per donar una explicació molt acurada cal conèixer amb més profunditat no ja sols el grec sinó la seva possible evolució a partir del proto-grec.

Respecte a l’anglès només citaré el verb “to be”, que en la tercera personal del singular fa “is”, una de les formes més utilitzades del verb “to be”, i que coincideix amb els verbs llatins, en la seva tercera personal singular del present: “es”.

De les paraules llatines, i concretament de les seves derivades al català o castellà tenim diverses paraules, algunes més presents en un idioma que l’altre, però practicament compartides pels dos:

Sortir”, que en castellà trobem en “surtir” (“surtir efecto”), de les quals prové el nom “sortidor” o “surtidor”, referit al lloc on brolla l’aigua. Els acadèmics de la Real Acadèmia Espanyola fan derivar aquesta paraula del llatí “surgere”, a través del participi “surrectus”, que dona com paraula contreta “surtus”, i d’aquí es forma el nou verb “sortir” o “surtir”. Crec que podríem trobar altres explicacions si reconeguessin l’existència d’arrel més antigues que el propi llatí.

Surgir” que com ja he dit prové del llatí “surgere”. Com en el verb anterior, “sortir”, tenim l’arrel “sor” o “sur”, que com veurem més endavant, també trobem en el lèxic basc amb molta abundancia. Per exemple “isuri”, ’fluir’, que és un verb que comparteix significat amb aquests dos, però amb la particularitat de tenir la vocal inicial “i-”. També cal distingir en aquesta única arrel “sor” o “sur” la confluència de dues arrels diferents, precissament per perdre’s la vocal inicial. La primera seria “i-sur”, de la qual ja hem vist força casos, i la segona seria “a-sur”, que obté un significat molt diferent i que després, encara que sigui de passada, m’entrentindré a comentar-la una mica.

Sorber” del llatí “sorbere”, amb idèntic significat, però que es pot associar en quant al seu significat a l’arrel “sor” més un fonema “b” indicatiu de ’separació’, tal i com fa qui “sorbeix” que separa el líquid del recipient, i produeix una corrent de sortida des d’aquell recipient.

Per últim el verb català, o més concretament valencià, “eixir”, del qual també tenim la paraula “exit”, ’sortida’. Segons el diccionari Alcober Moll es tracta del llatí “exire”, compost per la partícula “ex-” més “ire”, ’anar’. En primer lloc sembla estrany que la construcció que es fa amb “ex” derivi en formes verbals com: “ix”, “ixem”, “ixen”, “ixent”, etc., quan el verb anar fa formes com “vaig”, “anem”, etc. Altres verbs compostos amb el prefix “ex” fan formes que són fidels al verb primitiu: “exonerar”, “exonero”, de “traure”, “extraig”, etc. Crec que la seva etimologia podria provenir directament de l’arrel “is” i que posteriorment es confongués amb el prefix “ex”, encara que l’explicació a partir de “ex-eo”, ’vaig fora’ sigui bastant verosímil.

Altres paraules que contenen l’arrel “sor”, com he citat abans, semblen tenir una possible explicació a partir de l’arrel “asor”, i que el prefix “as-” li dona un significat molt diferent a una sèrie de paraules com són “sortilegi”, “sord”, “sorpresa”, “assortir”, “sort”, etc. Lluny del significat referit al fet de ’sortir’, si tenen a veure amb el que representa “as”, en el sentit d’allò que es desenvolupa exteriorment, més l’arrel “or”, amb el sentit d’allò que corre, que s’estèn. És molt il”lustrativa la paraula castellana “azorar”, que la RAE relaciona amb l’au anomenada en castellà “azor”, que fa derivar del llatí *acceptor. Contràriament penso que aquesta, més paraules basques com “zor” ’deute’, “sor”, ’estupefacte’. “sorgor”, ’extasiat’, “zurtu”, ’agafar per sorpresa’, “zurrun” , ’dur, agarrotat’, “zur”, ’fusta’, “sorgin”, ’bruixa’, “sorjes”, ’persona excèntrica’ “zorro”, ’funda’, “zorne”, ’pus’, “zori”, ’sort’, “sorta”, ’feix, sèrire, col·lecció’,etc. Totes aquestes paraules seran tractades en un article que parteix de l’arrel “azor” encara que després la materialització d’aquesta arrel sigui només “sor”. El significat bàsic seria, doncs, el de fluir externament sense que l’exterior influeixi l’interior, o filtri cap a ell.

Aquestes paraules i verbs amb significat “sortir” tenen el seus referents més clars en els mots bascos següents, quasi idèntics en so i significat:

sortu”, ’nèixer, originar-se, sortir’

sorgabe”, ’no engendrat’

sorbide”, ’origen’

sorrera”, ’començament’

sortalde”, ’orient’

sormin”, ’dolor de part’

També és molt probable que la paraula basca “soro”, ’sembrat’, tingui a veure amb “sortu”, ja que el sembrat és el neixement de les plantetes, de la mateixa manera que en cercs llocs de Catalunya s’ha conservat el mot “sorteta” per l’hort, i concretament pel viver on neixen les noves plantes.

Ja per acabar citar el morfema llatí “-izare” que s’afegeix als verbs que denoten una acció el resultat de la qual implica el significat del substantiu o dels adjectius que es prenen com a base. Així de “narcòtic” “nacort-itzar”, o de “vulgar” “vulgar-itzar”. Com es pot veure es un compost de l’arrel “is”, ’sortir’ i més concretament en aquest cas ’ser’ més el morfema d’infinitiu “-are”.


 

 

 

Bizi

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